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La Amazonía. Tareas urgentes

por Haiman El Troudi
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La Amazonía. Tareas urgentes

Ya se sabe, suficientemente, que la mayor parte de la Amazonía no es apta para la agricultura y que es, precisamente, el propio bosque el principal nutriente de la gran biodiversidad presente.  De ahí la necesidad de generar nuevos conocimientos científicos al amparo de financiamientos públicos, nuevos enfoques teóricos, nuevos métodos y técnicas, para establecer un Sistema de Gestión Integrado y Sustentable del Territorio Amazónico, con vertientes específicas para cada país, en donde: se de soporte de gestión a los asentamientos humanos, infraestructura y medios de transporte, servicios públicos, ecosistemas, recursos, tecnologías, entre otros.

El sistema amazónico no está precisamente centrado en la satisfacción de las demandas de bienes y servicios de sus habitantes o de los países que la integran, sino en la sobreproducción hacia fuera de la Amazonía, proceso dominado por grandes monopolios. Es momento de cambiar esta ecuación.

 

La Amazonía. Tareas urgentes

 

El punto de partida se ha de centrar en ordenar el espacio amazónico, vale decir, iniciar una ocupación escrupulosa con un enfoque de cuencas, esto es, considerando ese espacio como un sistema de relaciones entre múltiples dimensiones, incluyendo las que el mismo mantiene con su entorno.

El desarrollo extractivista que se ha impuesto en la Amazonía, basado en la apropiación de recursos y su utilización fuera de la región (petróleo, gas, oro, hierro, bauxita, castaña, soja, madera, caucho, ganado, recursos genéticos, narcóticos, etc.), tiene efectos estructurantes económicos y sociodemográficos que contribuyen a su destrucción. En casi todos los casos, lo que se extrae corresponde a eslabones primarios de cadenas productivas globales controladas por el capital transnacional, en tanto los pueblos del Amazonas están condenados a la miseria y la exclusión. Es preciso que sus voces de denuncia y movilización a favor de un nuevo orden ecológico sea acompañado por el resto de la humanidad.

Proyecto transamazónico sustentable

La Amazonía. Tareas urgentes

 

Así como los pueblos del mundo deben empujar a sus gobiernos a asumir, sin titubeos, patrones de organización social basado en la justicia social y manejo sustentable de la ecología, los pueblos suramericanos y la opinión pública mundial, deben forzar la constitución de un tratado subregional en pos del aprovechamiento racional y ordenado de los ingentes recursos amazónicos.

Promover un proyecto combinado e integrador de desarrollo endógeno-sustentable para la Amazonía, constituye uno de los primordiales desafíos de Suramérica de cara al siglo XXI. De ello dependerá la preservación de este único sistema selvático en los tiempos venideros, a fin de que los bosques biodiversos y recursos hidrográficos más grandes del mundo, sigan en en pie como patrimonio natural de la humanidad y del planeta.

Este nuevo modelo deberá fundamentarse en la importancia del sistema amazónico en el equilibrio del ecosistema global, así como también en el papel que desempeña la biodiversidad y su evolución.

Aún cuando los matices de su verdor ofrezcan una aparente unidad  geográfica, ciertamente la Amazonía es en realidad un universo heterogéneo y complejo compuesto por diversos tipos de ecosistemas, cada cual con características y vocaciones distintas, por lo que mal pudiera dársele un tratamiento uniforme a los planes de sustentabilidad o pensar en un modelo de gestión único.

En la basta región amazónica no solo existe la selva húmeda tropical, también la compone una amplia diversidad de ecosistemas y paisajes; los bosques inundables, los  humedales, sabanas y Tepuyes del masiso de Guayana. Identificar los modelos de gestión para cada entorno y reproducirlo en las diversas latitudes del amazonas es una tarea pendiente, realizable únicamente bajo la coordinación de los países, sus pueblos e instituciones.

Consensuar un modelo de desarrollo endógeno

Adriano Machado Reuters

 

Intentar convertir las zonas amazónicas en áreas pobladas a la usansa del modelo de desarrollo convencional, basado en el consumo de energía fósil y la generación de desperdicios e impactos ambientales negativos, es un camino equivocado.

Hasta ahora, en la amazonía venezolana la máxima ha sido dejar pasar, dejar hacer, ello dada la ausencia de políticas de Estado a lo largo de toda la historia Republicana, la indiferencia de los gobernantes, tambien por las hostiles condiciones de integración, lo inexpugnable de la selva, la grandes distancias que que la separan del resto del país, las precarias condicones de la infraestructura de interconexión, la asechanza de amenzas vinculadas a grupos paralimitares que orbitan en el entorno de la actividad minera.

Sin embargo, existen experiencias piloto positivas y replicables, muchas de ellas realizadas por iniciativa local, que demuestran la viabilidad de modos alternativos de desarrollo.

El desarrollo endógeno de la Amazonía parte de encadenamientos e integración de la producción agrícola e industrial; asimismo se supedita a la ampliación de las capacidades adquisitivas de la población local; la democratización de las estructuras de poder y aumentar la capacidad de generación de ingresos propios; ello también asociado al incremento de la producción propia de alimentos, tanto como la mejora de los servicios públicos. En suma, lograr romper la dependencia de insumos y bienes finales provenientes del exterior para generar un mercado interno amazónico, activando así una dinámica propia orientada al desarrollo endógeno.

Ello implica reconsiderar totalmente los enfoques hasta ahora aplicados, lo que a su vez presupone, generar una capacidad instalada de gran envergadura dirigida, fundamentalmente, a actividades de investigación y desarrollo sobre esa región. Así, por ejemplo, la explotación maderera está actualmente equipada de un instrumental conceptual y tecnológico concebido para los bosques homogéneos de los grandes países forestales del Norte. Es preciso urgentemente innovar en este campo, adaptando la tecnología y en general los planes de manejo forestal a la especificidad de los sistemas ecológicos amazónicos, que requerirían más bien una forestería intensiva.

La extensión de la frontera agrícola y pecuaria en detrimento de la floresta no es rentable a largo plazo. En lugar de arrasar la selva primigenia, se trata de aprender a manejarla, y así poder aprovechar los inmensos recursos de origen animal y vegetal que contiene; se trata de inventar una agricultura y una ganadería selvática que no rompa el ciclo biológico.

Todo el potencial amazónico puede ser aprovechado sin desestructurar el ambiente y la sociedad; tanto los recursos minerales como los energéticos, sin olvidar los recursos zoo y fitogenéticos, que representan la base del desarrollo de áreas de actividad tales como la biotecnología, la producción transgénica (no para fines mercantiles) y la farmacología, todas áreas dinámicas con encadenamientos lineales y transversales económicamente prometedores.

Ahora bien, esa vasta región alberga también una comunidad de 25 millones de personas única en su género, constituida por centenares de pueblos originarios, cada uno con su propia lengua, religión y tradiciones, y por las diferentes migraciones de colonos, que no puede ser ignorada y que debería desempeñar un papel protagónico en su preservación y desarrollo.

La promoción del desarrollo endógeno de la Amazonía supone el respeto de la cosmovisión de las comunidades indígenas, las cuales poseen una visión distinta del desarrollo humano, que no es reductible a un proceso lineal que define un antes y un después, es decir, un itinerario hacia un estado de bienestar material siempre mayor. Las comunidades indígenas no manejan los conceptos de riqueza y pobreza, basados en la mayor o menor acumulación de bienes materiales. Para ellas, más importante que el bienestar es el “bien ser” o “bien vivir”.

Liderar un movimiento popular-gubernamental por la amazonía

Adriano Machado Reuters

 

Para el imaginario universal, la Amazonía constituye “un bien público mundial”, lo que ofrece una oportunidad potencial y ello, puede llegar a legitimar una internacionalización de la Amazonía como Patrimonio Ecológico de la Humanidad.

La vía para promover un modelo de desarrollo endógeno sustentable de la Amazonía es establecer una sólida alianza entre los países amazónicos, capaz de cambiar radicalmente el patrón de ocupación y el modelo económico que ha dominado en la explotación de la floresta.

La Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA) se ha sumado a la inercia de los aparatos estatales de los países signatarios, se ha convertido en una entelequia sin asidero real, cuya actividad se circunscribe a organizar eventos y promover proyectos que conllevan acciones de impacto muy aislado y, en todo caso, muy relativo, cuando lo que se requiere es un cambio estructural. Refundar y reimpulsar la OTCA forma parte del mapa de acciones primeras del movimiento por la Amazonía.

Venezuela junto a Ecuador y Bolivia, en el marco de sus firmes posturas mediambientalistas, debe asumir un liderazgo proactivo a fin de promover la estructuración de una política común para un modelo amazónico de desarrollo alternativo.

 

La Amazonía. Tareas urgentes

 

Los países del bloque subregional deben constituir un coro de voces afinado por la defensa de la biodiversidad de la Amazonía, cuya destrucción constituiría un proceso irreversible, sin posibilidas de restablecer la biodiversidad preexistente. La opinión pública, las políticas estatales, la legislación, la supervisión y control han de ejercer presión constante en la perspectiva trazada a favor de la preservación de ecosistema selvático.

El reto inmediato, lograr una plataforma común de defensa de la Amazonía con Bolivia, Ecuador y Venezuela a la vanguardia, junto con las organizaciones sociales mediambientalistas y de pueblos originarios, tras la conformación de este primer anillo, procurar la adhesión de los demás países amazónicos y, más allá, la adhesión del resto del mundo.


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