El jobito, nombre común más popular con el que se conoce en Venezuela tanto al árbol como la fruta Spondias mombin. Es pariente del jobo indio o jobo de la india y la ciruela de huesito pues son miembros de la misma familia, Anacardiáceas, e incluso, en este caso, del mismo género, Spondias.
Nativa de la América tropical y algunas islas del Caribe (Indias Occidentales), esta especie arbórea también es llamada jobo, hobo, ciruela jobo, jobo o ciruela de cerdo, ciruela amarilla o yoyomo, entre otros nombres locales.
Apetecido por los humanos y la fauna, el fruto de Spondias mombin, de un color amarillo intenso al madurar, es de sabor agridulce, más ácido que dulce, y muy aromático. Mientras que las flores son una fuente de néctar para las abejas melíferas, y la miel resultante es de color ámbar. El jobito o jobo suele utilizarse como un poste de cerca viva.
En muchos paisajes rurales venezolanos se usa como árbol de sombra, cerca viva o frutal doméstico, por lo que es común verla en conucos, bordes de caminos, potreros y patios, además de estar presente en fragmentos de bosque y galerías ribereñas.
De América tropical a África
La superficie de distribución natural del jobo se extiende desde México, país donde su fruto es muy valorado, hacia el sur a través de la América Central, incluyendo las islas de las Antillas en el Caribe, hasta la Cuenca Amazónica en Brasil. Se ha naturalizado extensamente en África y algunas zonas de India e Indonesia.
Es común verlo en terrenos perturbados, pastizales (donde se usa como cerca viva) y bosques secundarios. Su capacidad para rebrotar de estacas lo hace ideal para la reforestación rápida. Spondias mombin crece tanto en sitios elevados como bajos.
En Venezuela este frutal de tamaño mediano a grande crece desde los 1.000 a los 2.000 mm, en zonas con temperaturas entre 23 y 28º C, y en una amplia variedad de suelos que incluyen principalmente Oxisoles, Ultisoles e Inceptisoles, con pH entre 5.0 y 7.0
Se pueden encontrar árboles de jobito en Amazonas, Apure, Barinas, Guárico, Amazonas, Bolívar, Monagas, Anzoátegui, en las zonas cálidas Mérida, y algunos lugares del Zulia, principalmente.
Un tronco que destaca y raíces profundas
El jobito o jobo es un árbol caducifolio que puede alcanzar alturas de entre 15 y 25 metros, incluso hasta 30 m que es la altura máxima reportada en los sitios de distribución.
Lo primero que impresiona de Spondias mombin es su tronco robusto. Suele presentar una corteza gruesa de color grisáceo, con una textura rugosa y excrecencias corchosas. En ejemplares jóvenes se observan protuberancias espinosas que desaparecen con la edad. Al ser herido, el tronco exuda una resina transparente y pegajosa que ha sido utilizada históricamente en diversas culturas como pegamento natural.
Las hojas del jobito son compuestas, pinnadas y alternas. Miden entre 20 y 40 cm de largo y están formadas por folíolos (pequeñas hojas) que desprenden un olor resinoso al ser triturados. Poseen un vibrante color verde que se pierde en la época de sequía para conservar energía. Tiene un sistema de raíces profundo y extendido, lo que le otorga una gran estabilidad y la capacidad de buscar agua en capas profundas del suelo, permitiéndole sobrevivir a veranos intensos.
Frutos aromáticos y flores atractivas para las abejas
De color blanco o crema, Spondias mombin produce flores pequeñas que se agrupan en panículas terminales (racimos) y emiten una fragancia dulce que atrae a los polinizadores fragantes. Son una fuente importante de néctar para abejas y mariposas.
El fruto es, sin duda, el protagonista. Es una drupa ovoide de unos 3 a 4 cm de largo. Al madurar, su piel delgada y rugosa se torna de un amarillo intenso o anaranjado. La pulpa del jobito es jugosa, agridulce, más ácida que dulce, y muy aromática.
En su interior alberga una semilla grande, leñosa y fibrosa que ocupa gran parte del fruto, lo que explica por qué comer jobos es casi un “deporte” de paciencia y placer. Esta característica le ha ganado el nombre de ciruela de cerdo o jobo de cerdo, pues estos animales suelen consumirla y dispersar la semilla.
Además de consumirse fresco, el jobito puede disfrutarse en jugos, refrescos, “caratos”, mermeladas, jaleas, postres, helados, bocadillos y fermentado para la elaboración de licores.
El papel del jobito en el ecosistema
Es un árbol de crecimiento rápido que puede alcanzar unos 3,5 metros en apenas dos años a partir de semilla, y comenzar a fructificar alrededor de los cinco años de edad, especialmente si se maneja con cierto cuidado.
Además de que las flores perfumadas atraen una gran diversidad de insectos polinizadores, los frutos carnosos son consumidos por aves, murciélagos y mamíferos silvestres, que ayudan a dispersar las semillas a largas distancias.
Al perder sus hojas en la estación seca, el árbol aporta materia orgánica al suelo y contribuye al reciclaje de nutrientes en los bosques tropicales. Además, al usarse como cerca viva y árbol de sombra en potreros, crea microhábitats para la fauna y favorece la conectividad ecológica en paisajes agrícolas fragmentados, lo que lo convierte en un aliado importante para la biodiversidad local.
Propiedades y beneficios nutricionales
La fruta Spondias mombin provee de 20 mg de calcio, 49 mg de fósforo, 1 mg de hierro, 55 mg de vitamina C por 100 g, respectivamente, además de cantidades significativas de vitamina A, tiamina, riboflavina y niacina
Durante siglos la medicina tradicional ha utilizado todas las partes del árbol. La corteza suele ser empleada en decocciones para tratar la diarrea, la disentería y como cicatrizante de heridas externas debido a su alto contenido de taninos.
Sus hojas, en infusiones se emplean para aliviar inflamaciones, combatir infecciones oculares y para bajar la fiebre. La raíz, por otra parte, suele usarse como purgante natural en algunas culturas.
Una especie subutilizada
A pesar de que es uno de los frutos más importantes del género, con formidables cualidades desde el punto de vista nutricional, medicinal y agroforestal, el jobito o jobo es una de las especies subutilizadas representan un potencial para mejorar la soberanía alimentaria
La amplia diversidad de usos lo convierte en una especie promisoria con el objetivo de ampliar la oferta, sea en las localidades donde está presente o donde podría introducirse como cultivo.
Sin embargo, en Venezuela son pocos los estudios sobre el manejo y los requerimientos del jobo que se han llevado a cabo.
Jobito versus jobo indio
Jobo indio
Tanto el jobito (Spondias mombin) como el jobo indio (Spondias dulcis) son frutas tropicales de la familia Anacardiaceae, pero difieren en sabor, tamaño y origen.
El primero es nativo de América, mientras que el segundo proviene de Melanesia y Polinesia e introducido en regiones tropicales de América, Asia y África. Ambos frutos son ricos en nutrientes. Principales Diferencias:
Jobito. Pequeño, ovalado, piel amarilla fina, pulpa amarilla, aromática y un sabor de ácido a agridulce intenso.
Jobo Indio. Más grande, a veces alargado, pulpa crujiente, jugosa y de color amarillo pálido. Agridulce, descrito como una mezcla de piña y mango.
Con información de Comisión Nacional Forestal de México (John K. Francis); Guía de Árboles Comunes en Venezuela (Jesús Hoyos Fernández), Revista Agronomía Tropical e INIA Divulga
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