La Tierra está cerca de un quiebre ambiental que amenaza el futuro de millones de personas, advierte el informe Global Environment Outlook, Seventh Edition: A Future We Choose o GEO-7 (Perspectivas del Medio Ambiente Mundial, séptima edición: Un futuro que elijamos).
Si continúa la degradación de la naturaleza los impactos climáticos, económicos y sociales serán cada vez más graves, pero todavía hay margen para cambiar el rumbo, señala el documento del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
¿Es realmente posible? Las y los autores, 287 científicas y científicos de múltiples disciplinas provenientes de 82 naciones, así lo creen. Sin embargo, la humanidad, causante de la “triple crisis planetaria” (el cambio climático, la pérdida de la biodiversidad y la contaminación), debe comenzar ya con un drástico cambio sistémico: la organización de las economías, el uso de las materias primas, la gestión de residuos, la generación de energía, la producción y consumo de alimentos, y cómo trata al medio ambiente.
Hace un llamado a la restauración, el uso sostenible de los recursos, la aplicación de soluciones basadas en la naturaleza, la ecologización y el desarrollo de biorrecursos, entre otras acciones, la cuales deben ser abordadas de forma integral por todas y cada una de las instancias de gobierno y la sociedad en su conjunto.
La realidad sin filtros: Hallazgos y perspectivas
Las olas de calor extremo, las inundaciones y las sequías prolongadas, entre otros fenómenos meteorológicos cada vez más frecuente e intensos, dan cuenta en el presente de lo que proyecta el futuro. Utilizando un modelo de simulación, creado por los científicos, el informe GEO-7 contrasta el desastre de seguir igual frente a los beneficios de una transformación sistémica. Cómo estaría el planeta en 2050 si las naciones continúan destruyendo la naturaleza, contaminando y emitiendo gases de efecto invernadero.
La continua degradación de espacios naturales como consecuencia de la crisis planetaria (el cambio climático, la pérdida de la biodiversidad y la contaminación) impulsada por la actividad humana, plantea los siguientes escenarios para 2050:
Se prevé que las emisiones de gases de efecto invernadero aumenten a 75 mil millones de toneladas, casi el 50 % respecto a la actualidad. La subsecuente desestabilización del clima provocará que casi ningún rincón del planeta quede libre del calor extremo. El aumento de las olas de calor que afectaría a casi todas las personas en la Tierra, unas 9 mil 200 millones. Se producirán el doble de sequías e inundaciones.
La extracción de recursos, estimada en 165 mil millones de toneladas de materias primas de la Tierra anuales provocará una devastación ambiental generalizada. Esto significa aumento de más del 60 % respecto al año 2020. Al respecto el informe GEO-7 que la extracción de metales, minerales y combustibles fósiles destruirá cuantiosos espacios naturales, lo que agravará el cambio climático y acelerará la pérdida de biodiversidad.
Impactos climáticos, económicos y sociales según el informe GEO-7
El planeta ha superado seis de los nueve límites seguros para la vida, lo que nos sitúa en una zona de alto riesgo para la estabilidad de la biosfera. Para 2050 la Tierra habrá perdido 1 millón de kilómetros cuadrados de bosques, turberas y otros espacios naturales. Además, se producirán puntos de quiebre con colapsos irreversibles en el permafrost del norte, las corrientes del Atlántico y los arrecifes de coral tropicales.
Sin duda el bienestar humano está indisolublemente ligado a la salud de los ecosistemas: La degradación ambiental es responsable de aproximadamente una de cada cuatro muertes en el mundo. La contaminación del aire, en particular, es el mayor riesgo ambiental para la salud. Bajo el escenario de un cambio sistémico, la reducción de la contaminación del aire podría evitar 9 millones de muertes prematuras para el año 2050.
Imagen de El Global Farma
Destaca también el informe GEO-7 que los países de ingresos altos consumen recursos a un ritmo insostenible, mientras que las naciones vulnerables sufren las peores consecuencias de la contaminación y el clima extremo. Adicionalmente, señala que el 10% más rico de la población mundial es responsable de casi el 50% de las emisiones de gases de efecto invernadero, mientras que el 50% más pobre sufre el 75% de las pérdidas económicas por desastres climáticos.
En cuanto a la perspectiva económica, el documento del PNUM proyecta que, de continuar el actual rumbo, los costos de los daños ambientales superarán con creces las inversiones necesarias para la transición ecológica. Además, el informe GEO-7 rompe el mito de que la protección ambiental frena el crecimiento. Estima que la transición hacia un planeta saludable podría generar beneficios económicos de hasta 100 billones de dólares anuales para finales de siglo.
Soluciones: La transformación de cinco sistemas
Imagen de Tepuy Center
Son cinco los sistemas que deben transformarse con urgencia para construir un futuro más justo y sostenible: economía, materiales y residuos, energía, alimentos y protección de la naturaleza:
Sistema Económico y Financiero. El informe urge a las naciones a trascender el Producto Interno Bruto (PIB) como única medida de éxito. Propone métricas de riqueza inclusiva que valoren el capital natural. Una de las propuestas es eliminar subsidios perjudiciales para el medio ambiente y reorientar el flujo financiero hacia proyectos regenerativos.
Materiales y Residuos (Hacia la circularidad total). Debemos pasar de un modelo de “extraer-fabricar-desechar” a una economía circular. En ese sentido plantean, entre otras soluciones, el diseño de productos duraderos, prohibición de plásticos innecesarios y fomento de la reparación y el reciclaje a escala industrial.
Sistemas Energéticos (Descarbonización rápida). La energía debe ser limpia, accesible y eficiente. Los autores del GEO-7 proponen acelerar la adopción de renovables, mejorar la eficiencia energética en edificios y garantizar que las comunidades pobres no queden rezagadas en la transición.
Sistemas Alimentarios (Dietas y producción sostenible). El sistema actual es responsable de gran parte de la pérdida de biodiversidad y el uso de agua dulce. En este sentido, los expertos instan a fomentar dietas basadas en plantas en regiones de alto consumo, reducir drásticamente el desperdicio de alimentos y adoptar prácticas de agricultura regenerativa.
Gestión del medio ambiente. Escalar las Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN), proteger el 30% de la tierra y los océanos para 2030 (meta 30×30), restaurar ecosistemas degradados para capturar carbono de forma natural y e implementar estrategias de mitigación climática.
Proponen co-desarrollar y co-implementar estas soluciones de forma paralela; así como tomar en cuenta sistemas de conocimiento diversos, especialmente los conocimientos indígena y local, porque son cruciales para transiciones justas que aborden tanto la sostenibilidad ambiental como el bienestar humano.
Responsabilidad colectiva
Más que una advertencia, el informe GEO-7 hace un llamado a asumamos la responsabilidad de la transformación de manera colectiva: gobiernos, empresas y ciudadanos avanzando hacia la misma dirección.
La tecnología ya existe, el capital financiero está disponible; lo que falta es la voluntad política para desafiar el status quo. Debemos actuar rápido, antes que la ventana se cierre y los límites del planeta se vuelvan definitivamente irreversibles.
Con información de PNUMA, Informe GEO-7, Ecoticias, Parques Nacionales del Paraguay
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