La historia de la ciencia venezolana tiene en Rosa Alba Salas varios capítulos trascendentales por su importante contribución a los avances de la virología en nuestro país; así como sus aportes a la salud pública nacional y regional.
Además de impulsar el desarrollo y fortalecimiento de los estudios y la vigilancia virológica de laboratorio destaca entre sus mayores logros como viróloga, ser codescubridora de los virus Guanarito (1991), Pirital (1997) y Caño Delgadito (1997).
Para Rosa Alba Salas el trabajo en equipo siempre ha sido fundamental. Los compañeros de trabajo resaltan su mística, pasión y constancia. También su persistente promoción de la búsqueda de la excelencia y calidad en el diagnóstico de enfermedades transmisibles.
“Rosa Alba siempre promovió un ambiente de colaboración, aprendizaje, responsabilidad compartida, valores fundamentales para la ciencia de campo. Como mujer científica, representa un referente de excelencia, perseverancia y compromiso con la salud pública regional”, afirmó la bióloga y doctora en ecología Rosa Hernández, miembro del Instituto de Zoología y Ecología Tropical (IZET) de la Universidad Central de Venezuela.
Leer el lenguaje de los virus para proteger la vida
Sede del Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel
Esta investigadora integral, reconocida por su trabajo en campo y laboratorio, aprendió a leer el lenguaje de los virus para proteger la vida. Se convirtió en una pieza clave de la vigilancia epidemiológica nacional.
La carrera de Rosa Alba Salas como viróloga inició en el Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel (INHRR), un ente descentralizado con autonomía adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Salud. Institución a la ingresó tras graduarse como médico veterinario en la Universidad Central de Venezuela (UCV) en 1975.
Si bien comenzó en la Sección de Farmacodinamia, al tiempo se cambia al Departamento de Virología, donde realizó una fructífera labor como investigadora a lo largo de 23 años, llegando a ejercer el cargo de microbiólogo jefe, en la Sección de Aislamiento Viral.
Becada por la Organización Mundial de la Salud cursó estudios de postgrado en la Universidad de Madison (Wisconsin – Estados Unidos), de donde egresa en 1980 con una maestría en Virología e Inmunología. Debido a su interés por la medicina y la virología humana realiza equivalencia de estudios, y cursa parte de la carrera en la Escuela de Medicina Luis Razetti de la UCV.
El desafío del Guanarito: virus de la fiebre hemorrágica venezolana
Si hay un logro que define la carrera de Rosa Alba Salas, es su participación protagónica en el descubrimiento y caracterización del virus Guanarito. A finales de los años 80 y principios de los 90, una extraña enfermedad febril con manifestaciones hemorrágicas comenzó a cobrar vidas en el estado Portuguesa y que inicialmente se confundió con el serotipo 2 del dengue.
Salas, junto a un equipo multidisciplinario del INHRR y colaboradores internacionales, se adentró en la zona de Guanarito. Gracias a la pericia técnica y capacidad de Salas para aislar agentes virales en condiciones complejas, se logró identificar un nuevo arenavirus y agente causal de la Fiebre Hemorrágica Venezolana (FHV).
El descubrimiento del virus Guanarito, fue publicado en 1991 por la Revista Lancet, una de las publicaciones médicas más antiguas (1823) y prestigiosas del mundo. Un trabajo que comparte con la doctora Nuris Carrasquel de Manzione y un equipo multidisciplinario de profesionales venezolanos y estadounidenses. Entre 1993 y 1995, Salas continuó con las investigaciones logrando caracterizar el reservorio del virus Guanarito, así como su descripción molecular como agente etiológico de la FHV.
Zygodontomys brevicauda, también conocido como el ratón de la caña de azúcar
Sobre esta experiencia dijo Rosa Alba Salas: Trabajé en el Instituto Nacional de Higiene junto con un equipo multidisciplinario (…) Con ese grupo descubrimos el virus Guanarito, responsable de la Fiebre Hemorrágica Venezolana. Tuvo consecuencias importantes para la salud pública de nuestro país y también para todos aquellos que trabajaron en los hospitales a nivel de campo (…), nos orientó sobre mejores prácticas de manejo del material infeccioso en el campo, en el hospital y en el laboratorio”.
Virología y salud pública: contribuciones al conocimiento
Entre 1987 y 1992 fue coordinadora Nacional de la Vigilancia de Laboratorios del Programa Ampliado de Inmunizaciones y la Erradicación de la Poliomielitis en Venezuela (1987-1992) del Programa Ampliado de Inmunizaciones y la Erradicación de la Poliomielitis en Venezuela.
Otros dos descubrimientos científicos que han marcado historia en la investigación epidemiológica en Venezuela, tienen como actores clave a la doctora Salas y su equipo: una nueva cepa del virus de la Encefalitis Equina Venezolana variante ID con potencial epidémico/epizoótico, y la variante IC epidémica/epizoótica de este mismo virus, brotes ocurridos en 1992 y 1995, respectivamente.
La científica venezolana también ha sido pionera en la implementación de normas de bioseguridad en el país, necesarias para manejar virus de nivel 3 y 4 (como el Guanarito). Además, lideró la modernización de los sistemas de detección de Dengue, permitiendo una respuesta más rápida ante las cíclicas epidemias nacionales.
Trascendencia internacional del trabajo de Rosa Alba Salas
Equipo de Asesores OPS/OMS. Fotografía publicada en la Revista del Instituto Nacional de Higiene Rafalel Rangel
Gracias a su rigor técnico y conocimiento sobre virus transmitidos por artrópodos (arbovirus) y roedores, experticia en aislamiento viral y en las pruebas serológicas, el prestigio de Rosa Alba Salas traspasó las fronteras venezolanas.
Colaboró estrechamente con instituciones de referencia mundial como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) en Estados Unidos y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
En 1999 gana por concurso el cargo como virólogo de la Organización Panamericana de la Salud, labor que ejerció durante 10 años. A partir del 2009 asume un nuevo reto al ser designada consultor de diagnóstico y vigilancia de enfermedades virales del Centro Panamericano de Fiebre Aftosa, donde participó en el programa de vigilancia de influenza aviar y en la investigación del brote de Encefalitis Equina Venezolana, en la región del Darien en Panamá (2010).
Desde 2017 es miembro del Comité de Expertos de la OPS para la certificación de la erradicación de la poliomielitis en las Américas. Su carrera internacional se centró en la estandarización de métodos diagnósticos.
Docencia y reconocimientos
La docencia es otra actividad desempeñada por Rosa Alba Salas, quien nunca perdió de vista la formación de las generaciones de relevo.
Ha sido profesora invitada de los cursos de Virología Médica de la Escuela de Medicina de la Universidad de Suriname; curso de Virología Veterinaria de la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad de West Indies (Trinidad y Tobago); los postgrados de Microbiología Médica de la Universidad de West Indies (Jamaica); postgrados de Pediatría, Microbiología, Infectología y Salud Pública de la Universidad Central de Venezuela (UCV), la Universidad del Zulia (LUZ), y la Cátedra de Medicina Tropical de la UCV.
Durante su prolífica carrera como investigadora ha publicado más de cincuenta trabajos publicados en prestigiosas revistas nacionales e internacionales.
En reconocimiento a su trayectoria profesional ha recibido numerosos premios científicos y menciones honoríficas, entre ellos: Orden Honor al Mérito en el Trabajo, en su Primera Clase; Cruz Nacional del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, en su Primera Clase, y el Premio Louis Daniel Beauperthuy de la Sociedad Venezolana de Microbiología al mejor Trabajo Científico sobre la descripción del virus Guanarito, agente etiológico de la Fiebre Hemorrágica Venezolana.
Rosa Alba Salas es ejemplo e inspiración para las actuales y nuevas generaciones de profesionales de la salud.
Con información de Cazadores de Microbios, Revista del Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel, Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología
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