Los incendios forestales y las quemas controladas emiten una mayor cantidad de gases de la que se había estimado hasta ahora, incluidos aquellos que contribuyen a la contaminación atmosférica. Así lo revela un nuevo estudio científico liderado por especialistas de la Facultad de Medio Ambiente de la Universidad de Tsinghua, China, publicado a finales de diciembre de 2025, en la revista Environmental Science & Technology.
Los investigadores han estimado que los incendios forestales y las quemas prescritas o controladas liberan 158 millones de toneladas de contaminantes orgánicos del aire cada año entre 1997 y 2023. Es decir, las emisiones orgánicas totales están 21 % por arriba de las estimaciones previas.
El aumento se debe, sobre todo, a la inclusión de los compuestos orgánicos de volatilidad intermedia (COVI o IVOC, por sus siglas en inglés) y semivolátiles (COV’s o SVOC, por sus siglas en inglés), gases “más pesados” que antes no se contabilizaban y que contribuyen significativamente a la formación de partículas finas. Además, se tomaron en cuenta especies de muy baja volatilidad, no incluidos en los inventarios tradicionales.
Destaca, entre los resultados de la investigación, la elaboración del primer inventario global de emisiones de incendios forestales en todo el rango de compuestos orgánicos volátiles (COV) entre 1997 y 2023. Este catálogo constituye una herramienta clave para modelar la contaminación atmosférica (calidad del aire) evaluar riesgos para la salud.
Las emisiones de incendios forestales ignoradas
Fotografía de Pixabay publicada en Atresmedia.
Hasta ahora, la mayoría de los inventarios globales de incendios solo contabilizan los compuestos orgánicos volátiles ligeros, los que se comportan como gases a temperatura ambiente y pueden viajar a gran distancia a favor del viento.
El nuevo estudio incorpora dos nuevos grupos que son pasados por alto: compuestos de volatilidad intermedia y compuestos semivolátiles. Los primeros son sustancias que se evaporan lentamente y cuando el aire se enfría a menudo se condensan transformándose en ozono troposférico y partículas suspendidas.
Mientras que los segundos se alternan entre gas y partícula. Una mayor cantidad de estos compuestos se convierte en partículas diminutas en suspensión en el aire. Son contaminantes ambientales persistentes y bioacumulables.
Mapa global de incendios, emisiones y la vegetación
Emisiones globales de compuestos orgánicos volátiles (COV) por incendios forestales y su distribución espacial (promedio de 1997 a 2023).
Los autores iniciaron con el registro de las superficies quemadas a partir de mapas satelitales. El conjunto de datos obtenidos abarca el período de 1997 a 2023 y separa bosques, pastizales y turberas, ya que cada tipo se quema de forma diferente. Posteriormente, combinaron datos satelitales sobre superficie quemada en bosques, pastizales y turberas con factores de emisión específicos para cada tipo de vegetación. Para las áreas donde faltaban mediciones de campo, recurrieron a experimentos de laboratorio para estimar qué sustancias se generan al arder diferentes combustibles.
Con esta información calcularon las emisiones anuales de compuestos orgánicos de los incendios en todo el planeta durante más de dos décadas. Al combinar la tierra quemada con los factores de emisión, cuantificaron una brecha de 25,1 millones de toneladas anuales de compuestos de volatilidad intermedia y semivolátiles que quedaban fuera del esquema tradicional POA+COV.
En promedio, los fuegos de vegetación emitieron alrededor de 143 millones de toneladas de compuestos orgánicos al año entre 1997 y 2023, una cifra aproximadamente 21% superior a las estimaciones previas. Los incendios en pastizales aportan cerca de 66% de las emisiones orgánicas de todo rango de volatilidad, seguidos por incendios en bosques tropicales (13%), boreales (11%), turberas (6%) y bosques templados (4%), en promedio para ese período.
Incendios de la turberas de Kalimantan central, Indonesia, 2015.
África, en el hemisferio sur, fue el principal foco de emisiones, con emisiones orgánicas de volatilidad total de 4,4 t/km²/año, entre 1,3 y 6,9 veces superiores a las de África, en el hemisferio norte, Sudamérica, en el hemisferio sur, y Asia Ecuatorial. A escala mundial, de acuerdo al estudio, las emisiones orgánicas de incendios forestales representan el 79 % de las emisiones orgánicas antropogénicas. Sin embargo, en los compuestos intermedios y semivolátiles la cosa se iguala, incendios y actividades humanas emiten cantidades similares.
Un inventario clave para modelar la calidad del aire
Nuevo inventario ofrece emisiones desglosadas por tipo de vegetación, región y clase de volatilidad
Si bien las cifras resultantes de la investigación son relevantes en términos del impacto para el ambiente y la salud de los incendios forestales y las quemas controladas, el valor central del estudio radica en el inventario detallado de todo el rango de compuestos orgánicos volátiles (COV) y factores de emisión que pone a disposición de la comunidad científica.
Un nuevo catálogo que ofrece emisiones desglosadas por tipo de vegetación, región y clase de volatilidad, permitiendo que los modelos de química atmosférica integren una representación mucho más completa. Con estos datos, los modelos de calidad del aire pueden simular con más precisión episodios de humo, prever concentraciones de partículas y ozono a escala regional, y alimentar sistemas de alerta temprana para la población.
Además, facilita la evaluación de escenarios de cambio climático y manejo del fuego, ayudando a los responsables de políticas a diseñar estrategias de prevención, gestión de quemas prescritas y protección de grupos vulnerables frente a futuros incendios más intensos y frecuentes.
“El inventario proporciona una base para una modelización más detallada de la calidad del aire, la evaluación de riesgos para la salud y el análisis de políticas relacionadas con el clima”, afirmó Lyuyin Huang, afirmó Lyuyin Huang, ingeniera química y ambiental, profesora e investigadora de la Universidad de Tsinghua y autora principal del estudio.
Riesgos de las emisiones de los incendios para la salud
Imagen de Climate Central publicada en Telemundo 20 San Diego
Los compuestos orgánicos volátiles (COV), particularmente los de volatilidad intermedia y semivolátiles, emitidos durante los incendios reaccionan en la atmósfera dando lugar a ozono troposférico y aerosoles orgánicos secundarios, dos contaminantes estrechamente ligados a problemas respiratorios y cardiovasculares.
La investigación de Tsinghua subraya que, al incorporar todo el rango de volatilidad, se obtiene una imagen más realista del potencial de los incendios para generar estas partículas finas que penetran profundamente en los pulmones.
Los niños, los adultos mayores y las personas con enfermedades cardíacas o pulmonares enfrentan un riesgo adicional cuando el humo denso persiste durante días.
Con información de Universidad de Tsinghua, EurekAlert (Servicio de Noticias de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia), Earth y El Debate
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