La venezolana Flor Pujol ingresó a la Academia Mundial de Ciencias

En un hito que reafirma el prestigio de la investigación científica nacional, la doctora Flor Pujol, destacada viróloga e investigadora del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), ha sido incorporada oficialmente como miembro de la Academia Mundial de Ciencias (TWAS, por sus siglas en inglés).

El ingreso de la doctora Pujol, efectivo el 1 de enero de 2026, se produce tras ocho años del último nombramiento de un venezolano como miembro en esta institución.  Fue seleccionada en octubre de 2025 como miembro de la TWAS para la promoción de 2026 en la sección de Ciencias Biológicas.

Los trabajos de la científica caraqueña sobre hepatitis (A, B, C, E y Delta), el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), el dengue y el Zika, entre otros virus, la han hecho merecedora del reconocimiento nacional e internacional en las áreas de inmunología y virología molecular.

Creada en 1983 e inaugurada oficialmente dos años después como Academia de Ciencias del Tercer Mundo. En 2004 pasó a llamarse Academia de Ciencias para el Mundo en Desarrollo (The Academy of Sciences for the Developing World) y desde 2012 se conoce como Academia Mundial de Ciencias para el Avance de la Ciencia en los Países en Desarrollo (The World Academy of Sciences for the Advancement of Science in Developing Countries).

La Academia Mundial de Ciencias agrupa a los científicos más destacados de los países en desarrollo, reconociendo trayectorias que no solo avanzan en el conocimiento teórico, sino que ofrecen soluciones tangibles a problemas de salud pública global.

Flor Pujol, la cazadora de virus que trabaja por placer

Nacida en Caracas el 6 de octubre de 1959, esta bióloga “enamorada del estudio de los virus” ha trazado una ruta de excelencia que hoy la posiciona como la viróloga más influyente de Venezuela y un referente indiscutible en América Latina.

Su camino comenzó en la Universidad Simón Bolívar (USB), donde se graduó como licenciada en Biología, summa cum laude, en 1982. No tardó en encontrar su hogar académico en el IVIC, donde obtuvo su Maestría (1985) y Doctorado (1989) en Bioquímica, ambos con la distinción magna cum laude.

Aunque hoy es experta en virología, sus inicios fueron variados: desde investigar cómo producir proteínas usando conchas de plátano verde, hasta desarrollar sistemas de diagnóstico para la bilharzia. Esa versatilidad es la que define a Flor Pujol como una científica que se adapta a las necesidades de su país:

“Pasé de estudiar la levadura, que es unicelular, a investigar un gusanito que mide un centímetro de largo y que se aloja en el hígado de las personas. Trabajar en el diagnóstico de una enfermedad que afecta a las personas me motivó mucho”, dijo en una ocasión la doctora Pujol.

El escudo genómico de Venezuela

Como jefa del Laboratorio de Virología Molecular del IVIC, desde 2002, Flor Pujol ha liderado investigaciones críticas sobre hepatitis B y C; estudiando su evolución en poblaciones indígenas para entender la genética de la resistencia; VIH, identificando las variantes que circulan en el territorio nacional, entre otras; así como en la vigilancia de Arbovirus (monitoreo de los brotes de Dengue, Zika y Oropouche)

Fue protagónico el rol que tuvo durante la pandemia del de Covid-19. Bajo su mando, el IVIC se convirtió en el centro neurálgico para identificar variantes como la Gamma o la Delta, permitiendo al sistema de salud anticiparse a las olas de contagio.

Junto al equipo que la acompaña, logró 250 mil diagnósticos PCR, y establecer la Vigilancia Genómica Nacional al secuenciar más de 1.600 genomas.

“Nuestro accionar fue desde estudiar el panorama molecular de esos virus, dentro del contexto latinoamericano, hasta brindar apoyo a los pacientes. Con la pandemia de Covid-19, nuestro laboratorio se abocó a apoyar el diagnóstico molecular de esta infección. Tuvimos la responsabilidad de la vigilancia genómica de las variantes de este virus”, expresó Pujol.

Notable producción

La producción científica de Flor Pujol es notable: más de 148 artículos en revistas nacionales e internacionales sobre los virus de las hepatitis, el HIV, Rotavirus, dengue, Norovirus, Hantavirus y el SARS-CoV-2 /Covid-19; además de 10 capítulos de libros.

Entre 2020-2023 publicó 8 artículos sobre el SARS-CoV-2 que incluyen revisiones, análisis del virus in silico y epidemiología molecular de la epidemia en Venezuela. Además de las frecuentes participaciones en congresos y conferencias nacionales (92) e internacionales (75), incluyendo una charla y un taller organizado por la TWAS (2016 y 2019).

Vale destacar las numerosas colaboraciones con diferentes grupos de científicos internacionales, por ejemplo, el Hepatitis Branch del CDC de Atlanta, el Instituto Carlos III de Madrid, el Swedish Institut for Infectious Disease Control de Estocolmo, el French Institute of Health and Medical Research de Lyon.

Pujol es individuo de número de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales de Venezuela (ACFIMAN) e integró su Junta Directiva durante el período 2019 – 2021. También es miembro de la Academia Latinoamericana de Ciencias (desde 2017), miembro Asesor del Programa de Biotecnología para América Latina y el Caribe de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-BIOLAC) desde 2015, y miembro Asesor del Comité de Hepatitis Viral de la OPS en 2015 y 2017.

Reconocimiento a una labor que disfruta

Por su dedicación y aportes a la ciencia, Flor Pujol ha sido reconocida con varias distinciones. La más reciente fue el Premio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2025 “Dr. Humberto Fernández-Morán”, Mención Grupo de Investigación Consolidado, otorgado en noviembre de 2025.

Destacan también el Premio Académico Lorenzo Mendoza Fleury 2009 y el Premio Dr. Carlos Benaim Pinto de la Sociedad Venezolana de Alergia, Asma e Inmunología, entre otros

Para Flor Helene Pujol la ciencia más que un trabajo es disfrute. “En la ciencia estamos continuamente actualizando los conocimientos, nunca es rutinario el trabajo. Además, con una carrera científica tienes la libertad de disfrutar el trabajo que haces (…) Ser científica para mí, primero, es un placer. Es trabajar por placer y no trabajar por obligación. Sentir que uno está portando un granito de arena para resolver algún problema de salud en el país”.

Sobre la vigilancia genómica Pujol ha dicho: “es extremadamente emocionante porque cuando sale la información genómica, es una sorpresa muy agradable poder identificar cuál es la variante, cuál es el genotipo, cuál es el subtipo que está circulando y eso es una gran fuente de satisfacción”.

 

Con información de Academia Mundial de Ciencias (TWAS, por sus siglas en inglés), Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales de Venezuela, Cazadores de Microbios, La Web de la Salud y Mincyt


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