La distribución atmosférica de los microplásticos (MP) es poco conocida a pesar de que las mediciones de este contaminante global se han vuelto más periódicas. Ante esta realidad, revela un estudio reciente que la superficie terrestre libera alrededor de 610 trillones de estas micropartículas a la atmósfera cada año, superando 20 veces las emisiones del océano.
El referido estudio, hecho por investigadores de la Universidad de Viena y publicado en la revista Nature señala que, si bien el mar suele acumular más masa total, la tierra firme contamina más en número de partículas.
Con estos hallazgos, la investigación cambia la perspectiva de la distribución de MP en el planeta, y resalta la necesidad de mejorar las mediciones para entender la distribución real de estas partículas, revelando además que el problema de estos contaminantes en la superficie terrestre es mucho mayor de lo que se creía.
Las emisiones oceánicas son menores a las terrestres
Aunque durante años se ha afirmado que llueven microplásticos sobre ciudades, montañas y océanos, esta investigación de la Universidad de Viena, dirigido por Ioanna Evangelou, científica del Instituto de Meteorología y Geofísica de ese centro de estudios, afirma que si bien respiramos estas micropartículas, las cantidades en la atmósfera parecen ser bastante menores de lo que indicaban modelos anteriores.
Además, indican, que la mayor responsable de ellos es la actividad en tierra firme y no la de los océanos como se había señalado. Para llegar a esta conclusión, los investigadores compilaron un conjunto de datos de microplásticos atmosféricos globales y los compararon con simulaciones de modelos alineadas por tamaño. El equipo reunió 2.782 mediciones procedentes de 76 estudios realizados entre 2014 y 2024 en 283 puntos del planeta. Entre éstos se incluyen datos de zonas urbanas, rurales, costas, mar abierto e incluso de regiones remotas que van desde el Ártico hasta la Antártida.
Aplicando un método de escala simple, estimaron que las emisiones oceánicas son menores en número que las emisiones terrestres, determinando que las concentraciones medias medidas sobre el océano son 27 veces menores que sobre la tierra (0,003 y 0,08 partículas m−3, respectivamente), lo que convierte a los suelos en la principal fuente de dispersión de plásticos al aire, a pesar de que el 71 % del planeta está cubierto de agua.
Esto indica que la principal nube de plástico proviene de fuentes como el tráfico, el polvo de carreteras, los suelos resecos o los plásticos usados en agricultura. Asimismo, los resultados determinan que se emiten menos partículas de MP a la atmósfera de lo que se creía. Ahora bien, también señala que las fuentes terrestres predominan en el número, pero no en las emisiones másicas, por lo que se deben investigar más las distribuciones del tamaño de las emisiones.
Diferencias entre modelos
Comparación global entre microplásticos medidos y simulados en la atmósfera sobre tierra y océano, según el nuevo estudio. Foto: Revista Nature.
Los modelos anteriores llegaban a predecir entre cien y diez mil veces más microplásticos en el aire de los que realmente existen, dice el estudio. Esas diferencias aparecen tanto sobre tierra como sobre el océano y apuntan a un problema de base: las estimaciones del número de partículas que se emiten son demasiado altas.
Este desajuste tiene que ver en parte con detalles como que cada estudio mide tamaños mínimos distintos, combina fibras, fragmentos o películas en proporciones diferentes y, muchas veces, obliga a convertir masa en número de partículas con suposiciones que pueden cambiar el resultado varios órdenes de magnitud.
Por ello, con el fin de acercar modelo y realidad, el equipo de la Universidad de Viena reescaló de forma sencilla las emisiones de un inventario que parte de procesos físicos, ajustándolo por separado para espacio de tierra y océano hasta que las simulaciones encajaron con las mediciones. El resultado es una imagen bastante diferente de la que manejaban algunos estudios anteriores.
Según estos nuevos cálculos se emiten a la atmósfera unos 6,1 por diez elevado a 17 microplásticos al año desde tierra y unos 2,6 por diez elevado a 16 desde el océano. En promedio, cada metro cuadrado de superficie terrestre libera unos 2600 MP al año, frente a unas decenas de partículas por metro cuadrado de océano. Pero eso no significa que el océano quede libre de culpa. La masa total emitida resulta mayor sobre el mar que sobre tierra, algo que los autores atribuyen a que las partículas que saltan con el aerosol marino tienden a ser de mayor tamaño, lo que recuerda que la forma y el tamaño de estas micropartículas importan tanto como su simple conteo.
La atmósfera no está limpia
Emisiones de masa total con sus intervalos de confianza del 90% para tierra y océano, para los casos TD-B, TD-E, BU y BU escalado (indicado como sc-BU).
Aunque dicho estudio dice que la atmósfera no está tan saturada de microplásticos como sugerían algunos cálculos, advierte que tampoco está limpia y la mayor parte de ese polvo de plástico, nace en la propia superficie terrestre y no mar adentro.
El propio equipo científico responsable de la investigación subraya que la atmósfera sigue siendo una vía eficaz para llevar plástico a rincones muy alejados, y que esas partículas se pueden inhalar y acabar depositadas en suelos y océanos. Lo que cambia es el reparto y la escala.
La cantidad total de estas micropartículas que entran en la atmósfera, según los cálculos de la investigación, está entre “100 y 10.000 veces menor de lo que se suponía anteriormente”.
Ahora bien, el epicentro de éstas se desplaza hacia fuentes terrestres como el desgaste de neumáticos y frenos, el polvo urbano, los suelos desnudos o los plásticos agrícolas. Esto significa que muchas de las soluciones pasan por medidas como frenar el uso de plásticos de un solo uso, mejorar la gestión de residuos, diseñar neumáticos y frenos que liberen menos partículas, reducir el tráfico motorizado en las ciudades y conseguir opciones alternativas para la protección de los suelos.
Los microplásticos son una amenaza global
Las emisiones numéricas escaladas de abajo a arriba (sombreado de color) y la contribución de las emisiones terrestres a los valores simulados sobre el océano (marcadores X de color) (sección de métodos "Escalado de emisiones")
Si bien la versatilidad y durabilidad de los plásticos los han convertido en un material de uso común, causan crecientes problemas y preocupaciones ambientales, entre las que destaca la presencia cada vez mayor de microplásticos (MP) en diferentes ambientes del planeta.
Los microplásticos – partículas de menos de 5 milímetros que se desprenden del plástico al degradarse – se consideran un riesgo para la salud de humanos y animales si son inhalados o ingeridos.
Algunas de las principales fuentes de MP son la abrasión de neumáticos, fibras textiles y la degradación de residuos en el suelo. Entre el 80% y el 90% de estas micropartículas en aguas residuales persisten en lodos, que a menudo se usan como fertilizante, contaminando cultivos.
Se requieren más y mejores mediciones
A pesar del avance, el estudio insiste en que el mapa de los microplásticos atmosféricos sigue lleno de zonas en blanco, por lo que sus autores enfatizan la necesidad de mejorar aún más las estimaciones sobre emisiones globales.
Se requieren mediciones en mar abierto, en buena parte del hemisferio sur y, sobre todo, datos que describan mejor la distribución de tamaños y formas de las partículas, incluidos los nanoplásticos aún más pequeños.
También, la investigación resalta la necesidad de mejorar las mediciones para entender la distribución real de estas partículas.
“Se necesitan más mediciones para saber cuánto microplástico proviene del tráfico y cuánto de otras fuentes”, afirma Andreas Stohl, vicedecano de la Facultad de Ciencias de la Tierra, Geografía y Astronomía de la Universidad de Viena, a la que pertenece el Instituto de Meteorología y Geofísica.
Con información de Nature, Efe Verde, Microplastics, Ecoticias, El Nuevo Día y Col Global
Gráficos Revista Nature
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