Najanamu, danza ritual del pueblo Warao para la salud y la fertilidad

La Najanamu, más que una danza tradicional, es una manifestación ancestral del pueblo Warao donde la naturaleza, lo sagrado y la comunidad se entrelazan en una celebración única durante la cual se ofrenda a Ka Nobo (Kanobo), deidad de esta etnia indígena.

Es una expresión de identidad cultural viva que refleja la profunda relación entre el ser humano y la naturaleza en la cosmovisión Warao. Una ceremonia donde danza, música, gastronomía ancestral y chamanismo convergen para que los habitantes del Delta del Orinoco rindan homenaje a una de sus divinidades ancestrales, invocando salud y fertilidad para los suyos al tiempo que celebran la bonanza de los frutos que la tierra y las aguas les prodigan.

El origen y el sentido de la danza Najanamu se vincula directamente con la palma de Moriche, que los warao han llamado desde tiempos inmemoriales “Árbol de la Vida” pues no solo los provee de alimento (harina, bebidas y larvas comestibles, con un alto valor nutricional) sino también de materiales para sus construir sus viviendas, canoas, elaborar herramientas, utensilios, implementos rituales y artesanías.

Por su valor simbólico, espiritual y comunitario esta manifestación constituye, sin duda alguna, un patrimonio cultural inmaterial no solo del estado Delta Amacuro, sino de toda Venezuela.

Al ritmo de la naturaleza, un ciclo que respetan

El ritual, que va mucho más allá de la danza, está relacionado con la época y el proceso de extracción del almidón o fécula de la palma de Moriche conocida en criollo por el nombre yuruma u ohidu aru en lengua warao; así como con la recolección de productos secundarios como las frutas y las larvas (gusanos).

La mayor abundancia de yuruma u ohidu aru es durante la estación seca, entre los meses de enero a abril. Lapso que aprovechan para recoger la mayor cantidad de fécula que es almacenada durante la ceremonia Nahanamu. ¿Por qué durante esa época? Pues el proceso de inflorescencia trae consigo una considerable disminución del almidón del tallo o tronco. Los warao dicen que el almidón “se va a la pata”.

Si bien esta palma florece y fructifica casi todo el año, la inflorescencia principal se da con la súbita irrupción de las lluvias entre los meses de abril y mayo. El almidón de moriche crudo se puede almacenar durante varios meses si se “mantiene bien apretado en un recipiente” guardado a la sombra.

Las comunidades Araguabisi y Winikina

La ceremonia de Najanamu se realiza, principalmente, en las comunidades tradicionales Araguabisi y Winikina, donde se conserva con mayor fuerza la tradición ancestral. Aunque la práctica se ha extendido como memoria cultural en otras comunidades Warao.

Amabas están ubicadas en el Municipio Antonio Díaz, en el sector del Bajo Delta del estado Delta Amacuro. Araguabisi (o Arawabisi) es parte de la Parroquia Manuel Renauld. Mientras que Winikina pertenece a la Parroquia homónima.

Najanamu significa lugar de las ofrendas. Naja es el vastago de la planta de moriche y namu el envase. La yuruma constituye la principal ofrenda realizada por el warao al Ka Nobo o Kanobo, su deidad principal.

La preparación ceremonial

La celebración completa puede extenderse una semana, precedida por un periodo de un mes en el que la comunidad se traslada a los morichales para extracción de la yuruma, la recolección de los frutos y las larvas, entre otros productos secundarios, la preparación del espacio ceremonial y los alimentos.

Una vez que toda la comunidad esté en los morichales, construyen casas temporales, llamadas janokos (palafitos) y preparan la pista donde se efectuará la danza.

También se elabora el nobojo, bebida dulce ceremonial que es ofrecida al Ka Nobo como agradecimiento. Posteriormente, es consumida por toda la comunidad junto con las larvas o gusanos de moriche asados a la brasa mientras bailan en parejas.

El baile o danza ritual para agradecer e invocar salud y fertilidad

Toda la ceremonia y los rituales que involucra se efectúa bajo la orientación del wisiratu (el guía espiritual, piache o chamán Warao), quien prepara previamente el Daunona, un tronco o poste ceremonial dotado de atribuciones sagradas mediante cantos y rezos protectores.

El Daunona es colocado en el centro del espacio comunitario y actúa como un canal de comunicación entre el plano terrenal y las fuerzas tutelares de los warao. Hombres y mujeres se ubican en igual número a cada lado, una mujer pasa al centro junto del tronco, un hombre la elige y bailan alrededor del palo.

Danzan rítmicamente en círculos alrededor del Daunona con pasos marcados y cadenciosos que, en ocasiones, imitan el movimiento de los animales de la selva o el vaivén del agua en los caños. Las parejas que bailan suelen tener vínculo sentimental; el ritual es visto como momento propicio para concebir hijos y, para los jóvenes, puede marcar su primera experiencia sexual, entendida desde la fidelidad y la fertilidad.

Los sonidos que marcan el paso emergen de instrumentos de viento artesanales elaborados con madera y caña, acompañados por el canto continuo de los participantes. El vestuario adquiere un protagonismo especial: las mujeres lucen sus faldas tradicionales e indumentarias tejidas, acompañadas por collares confeccionados con semillas, azabaches y fibras naturales extraídas de la propia palma.

Najanamu en la cosmovisión Warao

 

Son múltiples los propósitos que la ceremonia Najanamu cumple en la cosmovisión Warao. A través de la danza ritual y las ofrendas al Ka Nobo o Kanobo piden por la salud y la erradicación de las enfermedades, sobre todo en niñas y niños.

Los participantes también imploran por la fertilidad: De la tierra para garantizar la producción de alimentos y de las personas, invocando embarazos sin complicaciones.

Sin duda alguna, la celebración de Najanamu coadyuva con la comunidad al reforzar en los adolescentes y jóvenes la identidad cultural al enseñarles las tradiciones ancestrales warao y el vínculo con el territorio (los morichales).

La danza ritual Najanamu expresa la relación sagrada entre el ser humano y la naturaleza en la cosmovisión este pueblo originario que habitó Venezuela antes de la llegada de los españoles.

 

Con información de Revista Antropológica 81, Pueblos Indígenas, Últimas Noticias, Etnomúsica y Kapé Kapé

Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano 2004-2007. Municipios Antonio Díaz, Casacoima y Pedernales, estado Delta Amacuro publicado por Alba Ciudad


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