Acidito y dulce es su sabor, agradable y refrescante al paladar. Mientras se disfruta la jugosa y suave pulpa amarilla de exquisito perfume, nadie imagina cuánta versatilidad, propiedades nutritivas y medicinales contiene el Semeruco, un pequeño fruto, de 1 a 2 cm de diámetro que, cuando alcanza total madurez, resalta por su atractivo color rojo escarlata.
El Semeruco es el fruto de una planta arbustiva o arbusto del mismo nombre, nativo del Caribe. En Venezuela crece naturalmente en zonas áridas y semiáridas del occidente y oriente del país (Lara, Falcón, Zulia, Sucre, Monagas, principalmente).
En el Oriente venezolano se le llama cerezo a la planta y cerecita a la fruta, que también se le conoce como Acerola, nombre con que fue bautizado en la época de la conquista, Cereza de las Indias Occidentales, Cereza de las Antillas o Cereza de Barbados.
Los cronistas de Indias ya describían este arbusto en el siglo XVI por. En el siglo XX se registra su cultivo en Puerto Rico. Su nombre científico es Malpighia emarginata, Malpighia glabra, Malpighia punicifolia, según la variedad, es una especie de la familia Malpighiaceae.
De copa frondosa y redondeada, con una altura de 2 a 4 m de alto, resistente a las sequías, hojas de un brillante verde oscuro y sus pequeñas flores de 12 mm de diámetro, van desde tonalidades rosas hasta violáceos o blancas.
Más vitamina C que la naranja y el limón
El Semeruco o Cerecita destaca por sus propiedades nutricionales y cuando se consume regularmente, aporta beneficios a la salud.
Es una fuente natural de ácido ascórbico o vitamina C, su contenido varía entre 1500 y 3000 mg por cada 100 gramos, 30-40 veces más que la naranja y el limón.
Las investigaciones científicas revelan que además contiene vitaminas A, B1, B6; importantes minerales como hierro, fósforo, hierro, magnesio, potasio y calcio. También concentra significativas dosis de fitonutrientes como carotenoides fenólicos, antocianinas y flavonoides.
Desde jaleas hasta vino de semeruco
El Semeruco es representativo del estado Lara, es considerado uno de sus símbolos naturales. En El Tocuyo, ese cultiva desde la época precolombiana, donde los pueblos originarios la mezclaban con otras frutas y especies para elaborar una bebida destilada.
Si bien en Venezuela esta arbusto crece de forma silvestre o natural en el occidente y oriente del país, su cultivo es escaso con excepción de algunos proyectos de mediana y pequeña escala en los estados Lara y Falcón.
En Lara se siembra para producción de pulpa de con azúcar añadida para la posterior elaboración de juegos, jaleas, compotas, dulces, entre otras. También para la preparación licor artesanal cuyo sabor, olor, color y textura ha generado buenos comentarios.
Cuentan que durante mucho tiempo el lado norte de Barquisimeto estaba rodeado de extensas sabanas plenas de árboles de Semeruco que, poco a poco, fueron cediendo espacio a desarrollo urbanísticos. Hoy se observan en los jardines de las casas, esta planta arbustiva además de dar buena sombra, cuando alcanza su esplendor, es ornamental.
Un vino artesanal de Semeruco preparan en la Península de Paraguaná, donde donde el arbusto y el fruto son típicos de esta zona árida del estado Falcón.
Bienestar al natural
Gracias a su alto contenido de vitaminas, particularmente de vitamina C y minerales, el Semeruco o Cerecita tiene propiedades que generar bienestar y fortalecen la salud.
Sus propiedades preventivas y medicinales más destacadas:
- Ayuda a mantener el sistema inmunológico activo y fortalecido para combatir infecciones y virus (inmunoestimulante)
- Reduce la fatiga, el cansancio y el estrés (tonificante)
- Como contiene hierro y vitamina C, puede contribuir en prevención de la anemia, si se incorpora a la dieta cotidiana, pues
- La gran cantidad de antioxidantes que contiene, favorecen la producción de colágeno por lo que brinda un efecto protector contra los rayos UV y disminuye el riesgo de envejecimiento prematuro.
Fuera de los países donde crece naturalmente o se cultiva, la fruta no se se consume naturalmente, se destina a la elaboración de pulpa y jugos o la preparación de suplementos vitamínicos.
Su cultivo se ha extendido en Brasil, Puerto Rico, Estados Unidos, República Dominicana, entre otros países. Para finales de la primera década de este siglo, Brasil y Puerto Rico eran los primeros productores de este pequeño, sabroso y nutritivo fruto autóctono del Caribe.
Fuente de inspiración
Este arbusto y su exquisito fruto, que forma parte de la esencia afirmativa de Venezuela, tan popular en algunos pueblos y ciudades del occidente y oriente de nuestro país, ha sido inspiración para artistas nacionales.
Alí Primera, cantautor oriundo del estado Falcón, lo realza en el estribillo de “Canción mansa para un Pueblo Bravo”: ‘Vuelve a tu canto de turpial, llena de gritos el cardonal, que hay semerucos allá en el cerro y un canto hermoso para cantar, que hay semerucos allá en el cerro y ya la gente empezó a sembrar’.
Desde el Oriente de Venezuela se enalteció el dulce acidito de esta fruta silvestre con Cerecita, una composición de Luis Mariano Rivera, cultor popular del estado Sucre, interpretada por el propio autor y los cantantes Cecilia Todd, Gualberto Ibarreto, Jesús Sevillano, entre otros.
Cerecita de mi monte
frutica sabrosa y pura
acidito de mi cielo
y de mi tierra dulzura.
Cerecita, cerecita
silvestre frutica mía
eres juguito de amor
en corazón de alegría.
Luis Mariano Rivera
Con información de Vereda ULA, Corporación de Turismo del Estado Lara, El Impulso, AVN y Mejor Salud
No te pierdas
> Hermosa como iglesia chiquita, la trinitaria
13 comentarios