Además de alertar, estudios en mano, sobre el impacto devastador del aumento de la temperatura global, el calentamiento y acidificación de los océanos, científicos australianos emprendieron la regeneración de partes de la Gran Barrera de Coral, con ayuda de robots acuáticos.
El proyecto LarvalBot fue ideado por los profesores Peter Harrison y Matthew Dunbabin, de las universidades Southern Cross y Tecnológica de Queensland, respectivamente, con propósito de recuperar la reproducción y crecimiento de corales mediante una flota de robots semiautónomos que transportan y expulsan una gran cantidad de larvas de coral sobre los arrecifes dañados para repoblarlos
A finales de noviembre de 2019, con la incorporación de la Universidad Tecnológica de Sídney y la Universidad James Cook, liberaron millones de crías para repoblar los arrecifes.
Las larvas liberadas se obtuvieron de la recolección de los gametos femeninos y masculinos de corales que aún no han sucumbido a la decoloración, los cuales fueron criados en enormes viveros hasta que desarrollaron pólipos, la parte viva de estos organismos, y crecieron lo suficiente para sobrevivir por sí mismos.
Más acciones urgentes
De acuerdo a lo expresado por Peter Harrison, el propósito es cultivar huevas o semillas de corales que sean capaces de tolerar el calor, para que no se dispersen antes de adherirse al arrecife y puedan crecer.
Con la ayuda de LarvalBot, estos microrganismos pueden propagarse 100 veces más rápido de lo que lograrían por sí solos. El especialista explica que las larvas suelen depositarse en arrecifes que antes tenían mucho coral vivo, pero que actualmente cuentan con pocos organismos en buenas condiciones, a fin de que los corales no se confundan sobre el lugar que deben escoger para desarrollarse.
Más allá del éxito que ha tenido el proyecto, el cual se ha convertido en una esperanza para el futuro de este enorme arrecife, los científicos insisten en la necesidad de acciones urgentes frente al cambio climático, reducir el aumento de las temperaturas del agua y así asegurar la supervivencia no solo de los corales, sino también de los peces y la flora acuática.
La naturaleza sigue enviando señales
La Gran Barrera de Coral, el mayor del mundo, situada al noreste de Australia y visible desde el espacio, registró en marzo de este año el peor blanqueamiento masivo que se recuerda, el tercero en cinco años, debido al aumento de temperaturas registrado en febrero de 2020.
En esta oportunidad se extendió en las tres regiones que conforman la barrera: norte, centro y sur, lo que ha puesto en grave peligro la supervivencia de este ecosistema que posee una gran riqueza biológica y sirve de área de reproducción para muchas especies.
Según un estudio científico, se estima que entre 2014 y 2016 murió el 29% de los corales de esta barrera australiana, y solo en 2016 más de la mitad de estos organismos de aguas poco profundas desaparecieron en la región norte del arrecife.
El deterioro de la Gran Barrera de Coral australiana inició en la década de 1990 la comenzó a deteriorarse, cuando descendió su crecimiento como consecuencia del calentamiento del agua del mar y el aumento de su acidez, debido a la presencia de altas cantidades dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera.
Sin lugar a dudas es urgente desarrollar acciones para salvar esta imponente creación natural, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que alberga 400 tipos de corales, 1500 especies de peces y 4000 variedades de moluscos.
Con información de National Geographic en Español, El Periódico y ONU Medio Ambiente
Fotos cortesía de Universidad James Cook y National Geographic
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