El Distribuidor El Ciempiés es una de las obras viales más emblemáticas de la Caracas moderna. Inaugurado el 23 de julio de 1972, conecta la Autopista Gran Cacique Guiacaipuro (antigua Francisco Fajardo) con la Autopista de Prados del Este, y es atravesado por la avenida Andrés Galarraga, lo que facilita la conexión entre Chacao, Las Mercedes y Baruta.
Este distribuidor vial fue construido en la zona centro-oriental de Caracas, en un sector donde convergen importantes vías de comunicación que articulan el este metropolitano con el centro de la ciudad y con las rutas de salida hacia los Valles del Tuy y el oriente del país.
Como otros distribuidores coetáneos, El Ciempiés fue concebido bajo los criterios del funcionalismo vial de la época en la que fue diseñado, que priorizaba la fluidez del tránsito automotor por encima de otras consideraciones urbanísticas.
El reto: resolver una movilidad urbana cada vez más compleja
Caracas, la capital de la República Bolivariana de Venezuela, es una ciudad enclavada en un valle estrecho y alargado rodeado por la Cordillera de la Costa al norte y las estribaciones del sur, que ha enfrentado desde mediados del siglo XX el reto de resolver una movilidad urbana cada vez más compleja.
Su crecimiento acelerado convirtió las antiguas vías coloniales y republicanas en arterias insuficientes para el volumen vehicular que la modernidad exigía. En ese contexto, durante las décadas de 1960 y 1970, el Estado venezolano emprendió un ambicioso programa de infraestructura vial que transformó radicalmente su fisonomía urbana.
La entonces autopista Francisco Fajardo, concebida como la gran espina dorsal que recorre el valle de este a oeste siguiendo el cauce del río Guaire, se convirtió en el eje estructurador del sistema vial metropolitano.
A lo largo de su trazado fueron surgiendo diversos distribuidores viales destinados a resolver las conexiones con las avenidas transversales y las rutas hacia los sectores residenciales e industriales que se desarrollaban en las laderas. Entre estos nudos viales, el Distribuidor El Ciempiés ocupa un lugar destacado por su complejidad geométrica y por la multiplicidad de ramales que lo componen.
La estructura evoca las numerosas patas de un ciempiés
Esta metáfora zoológica, arraigada en el imaginario caraqueño, refleja la naturaleza intrincada de una obra diseñada para entrelazar flujos de tránsito provenientes de distintos puntos cardinales sin que se crucen a nivel.
Cada “pata” del ciempiés representa una solución a un conflicto de tránsito específico, ya sea la conexión entre dos sentidos de circulación de la autopista, el acceso a una avenida lateral o la transición entre una vía rápida y una calle urbana.
Ingenieros venezolanos y firmas internacionales participaron en su diseño y ejecución
Plano de ubicacion del Distribuidor El Ciempiés (f. IPC/Fundacion de la Memoria Urbana)
Ingenieros venezolanos y firmas internacionales participaron en el diseño y ejecución de estas estructuras, que debían adaptarse a las restricciones topográficas del valle caraqueño. Vale decir, pendientes pronunciadas, cauces de quebradas, suelos inestables y una trama urbana ya consolidada en muchas zonas.
Desde el punto de vista técnico, el distribuidor está compuesto por un conjunto de estructuras de concreto armado y acero que incluyen puentes elevados, rampas helicoidales, lazos de giro, pasos a desnivel y tramos de incorporación y desaceleración.
El Ciempiés tiene una longitud de 8 kilómetros y enlaza con las localidades de Chacao, Las Mercedes y Chuao, al tiempo que instala un segundo nivel sobre la autopista para permitir el recorrido en ambos sentidos. Esa condición de bisagra vial explica por qué se le considera uno de los grandes distribuidores de Caracas
La obra llama la atención por su escala: cuenta con 109 columnas que sostienen 12 tramos elevados realizados en hormigón armado. El brazo de la vía a Prados del Este con el distribuidor mide 2.730 m. de largo y, en su momento, se consideró uno de los más grandes de América Latina. La estructura incluye 22 pilas monocolumnas, 5 bicolumnas, 2 tricolumnas y 5 estribos; así como un conjunto de tramos elevados que muestran la audacia de la ingeniería aplicada al sistema vial capitalino.
Función urbana de El Ciempiés trasciende lo meramente vial
Autopista Cacique Guaicaipuro, antes Autopista Frnacisco Fajardo.
La función urbana de El Ciempiés trasciende lo meramente vial, pues articula tejidos urbanos diversos al conectar zonas residenciales con corredores comerciales. Además, facilita el acceso a centros de trabajo ubicados en el este de la ciudad y sirve como ruta de escape hacia las vías interurbanas. Por ello, es una pieza indispensable del engranaje que permite a Caracas marchar como metrópolis.
La geometría del distribuidor responde a los estándares de diseño vial de la época en que fue construido, con radios de curva, peraltes y pendientes calculados para velocidades de operación que en algunos tramos alcanzan los 60 u 80 kilómetros por hora.
En tal sentido, la complejidad del trazado y la presencia de múltiples puntos de bifurcación y convergencia generan zonas de conflicto donde los conductores deben tomar decisiones rápidas, lo que ha convertido al Ciempiés en un tramo que exige atención y pericia al volante.
El distribuidor opera hoy por encima de su capacidad de diseño
El Ciempiés, al igual que el resto de la infraestructura vial metropolitana, opera hoy frecuentemente por encima de su capacidad de diseño, ya que este distribuidor fue dimensionado para los volúmenes de tránsito de la época de su inauguración que, si bien eran considerables, distan mucho de las cifras actuales.
Arriba: Distribuidor «El Pulpo» (1961). Abajo izquierda: Distribuidor «La Araña» (1966). Abajo derecha: Distribuidor «El Ciempiés» (1972). Fudación Arquitectura y Ciudad.
Entre finales del siglo XX y las primeras décadas del XXI, el parque automotor de Caracas se multiplicó varias veces. Durante las denominadas horas pico, el distribuidor se convierte en un cuello de botella que, no obstante, ahora cuenta con secciones más despejadas gracias a soluciones viales de reciente data.
Las “100 patas” del Distribuidor El Ciempiés, aunque cansadas, siguen sosteniendo buena parte del tránsito metropolitano por lo que más que una estructura de concreto y asfalto, es un símbolo de la ingeniería vial venezolana y, al mismo tiempo, un recordatorio de los retos que implica sostener y adaptar la infraestructura heredada a las demandas de una ciudad que no deja de crecer y de cambiar.
Con información de Fundación Arquitectura y Ciudad, Fundamemoria, Venezuela y sus recuerdos (Facebook), El Archivo y VTV (Facebook)
Fotos cortesía de Albedrio Capital, Diario VEA, El Archivo, Fundación Arquitectura y Ciudad, Fundamemoria
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