Mujeres kariña lideran el manejo sustentable de los bosques en Imataca

Liderada por mujeres kariñas desde su creación en 2019, Tukupu, primera empresa forestal indígena, tiene un rol fundamental en el manejo integral sustentable de 54.403 hectáreas de los bosques que conforman la Reserva Forestal de Imataca.

Cecilia Rivas, capitana kariña y presidenta de Tukupu, fue la principal promotora de esta empresa de propiedad social directa comunal que tiene en su haber importantes logros: levantamiento de información e inventario forestal, recolección de semillas forestales, establecimientos de 12 viveros, uno por comunidad, para cultivar especies forestales nativas a fin reforestar y recuperar la calidad de los suelos, entre otros.

Pero la participación activa y directa de las mujeres integrantes de las comunidades kariña en el desarrollo integral sustentable de su territorio ancestral y la defensa de su biodiversidad inició, tres años antes, con el proyecto “Ordenación Forestal Sustentable y Conservación de Bosques en la Perspectiva Ecosocial (OFSCBPE)”.

Cecilia Rivas, capitana kariña y presidenta de Tukupu

 

Ejecutado, entre 2016 y 2023, por el Estado venezolano, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en ingles) y el pueblo indígena que habita en la Reserva Forestal de Imataca, el proyecto OFSCB tuvo como piedra angular el trabajo conjunto con las comunidades indígenas, desde la conceptualización, hasta la puesta en práctica de las distintas herramientas de manejo forestal sustentable. De hecho, los Kariñas formaron parte del comité directivo.

Imataca, territorio ancestral del pueblo Kariña que hay proteger

Ubicada en la región de Guayana, al sur de Venezuela, la Reserva Forestal de Imataca es un extenso ecosistema de bosque tropical húmedo que destaca por su riqueza biológica: allí habitan 168 especies de mamíferos, 597 de aves, 358 de peces, 119 de reptiles y 76 de anfibios.

Imataca, área protegida bajo la figura de reserva forestal, cuenta con más de 3 millones 700 mil hectáreas. Es territorio ancestral de los indígenas Kariña y además uno de los santuarios de anidación más emblemáticos del águila arpía, considerada una de las aves de presa o rapaz más poderosa del planeta, el águila más grande del continente americano y la tercera de mayor tamaño en el mundo. En Venezuela es la especie de mayor tamaño del grupo de rapaces diurnas.

Aguila Arpia

Pese a este valor ecológico indiscutible, la zona sufrió durante décadas la incursión irresponsable de actores externos que talaban árboles y extraían recursos minerales de forma ilegal y en otros casos sin contar con el consentimiento previo e informado de las comunidades autóctonas. Por lo que no ha fue casualidad que los esfuerzos del Estado venezolano, la FAO y el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF, por sus siglas en inglés) se centraran en este territorio, donde se ubica una de las Reservas Forestalesmás importantes y extensas del mundo.

Integrando la conservación de la biodiversidad, el manejo sostenible de la tierra, la mitigación del cambio e incorporando un enfoque de género, la meta del proyecto “Ordenación Forestal Sustentable y Conservación de Bosques en la Perspectiva Ecosocial” se centró en la sostenibilidad del ecosistema forestal, por medio del aprovechamiento del recurso bosque en actividades socio productivas que trascienden más allá de la utilización de los recursos maderables.

Empresa forestal indígena Tukupu nace bajo la cosmovisión Kariña

Tukupu nace formalmente, como empresa de propiedad social directa comunal, en el año 2019. Se fundamenta en la cosmovisión Kariña que concibe al ser humano parte de la naturaleza, se ven a sí mismos como una unidad con la Pachamama (la madre Tierra). “Los bosques son nuestro hogar. Los respetamos porque nos dan todo lo que necesitamos: comida, refugio y medicinas”, afirma Cecilia Rivas, capitana kariña en la Reserva de Imataca.

La filosofía de la primera empresa forestal indígena, con sede en la Reserva de Imataca, integra saberes ancestrales de convivencia con el ecosistema; gobernanza participativa y comanejo con el Estado, empoderamiento de la mujer indígena como protagonista del desarrollo y sustentabilidad intergeneracional (proteger el bosque para las futuras generaciones).

Dice la capitana Cecilia Rivas: “Vivimos libres en los bosques y ahora trabajamos con su manejo para enseñar a los cipianioro – que son los no indígenas – cómo se vive con y del bosque, mientras se cuida para que siempre permanezca. Los estudios que se han trabajado en estos años están diciendo que el gran bosque de Imataca aún está a tiempo de salvarse, por eso nuestro empeño en cuidarlo para los kariña y para las comunidades y gentes del país”.

¿Por qué la empresa se llamó Tukupu? En honor a un pequeño pez rayado parecido a un bagre, que abundaba en los caños y ríos del bosque que lamentablemente se encuentra en peligro de extinción debido a la degradación de su hábitat. Al honrar el nombre y dedicar sus nuevas prácticas de creación material al reordenamiento de la Reserva Forestal de Imataca, están contribuyendo a la revitalización de sus suelos y de los cauces de sus ríos.

El liderazgo de las mujeres kariñas en Imataca

Con sus objetivos bien claros (conservar y restaurar los bosques de Imataca degradados por minería y tala; aprovechamiento integral sustentable de recursos maderables y no maderables; fortalecer la seguridad alimentaria mediante sistemas agroforestales – conucos comunitarios y familiares –; generar medios de vida sostenibles para las comunidades Kariña y empoderar a las mujeres en la gestión territorial y productiva), Tukupu inició operaciones con 6.500 hectáreas que el Estado venezolano concedió para comanejo forestal en la Unidad C3, eje Tumeremo-Bochinche.

A partir de 2021 le asignaron 47.916 hectáreas adicionales para un total de 54.403,12 ha bajo la gestión de Tukupu, empresa forestal kariña. Cuya creación, evolución y trabajo ha sido considerado como un importante legado del proyecto OFSCBPE.

Las mujeres kariña asumieron un rol protagónico en la defensa del territorio bajo el liderazgo de la capitana y presidenta de Tukupu Cecilia Rivas, quien con sus acciones transformó las dinámicas internas de la comunidad y sentó las bases para enfrentar la degradación ambiental:

“Nunca he visto a mis hermanas indígenas tan motivadas, tan animadas por su trabajo (…) Las mujeres de mi comunidad están dedicadas a la labor de los viveros, a la recolección de semillas, a cuidar las plantas, reciben capacitaciones, reciben ingresos”, afirma Rivas. La capitana precisa que aunque las kariñas siempre han trabajado y enseñado, “hoy en día son las que llevan adelante a Tukupu por la oportunidad que se les dio, esas mujeres indígenas ya no son tímidas como eran anteriormente, ahora saben conversar, compartir y dirigir”.

Metas cuantificables

Un total de 27 mujeres son las responsables principales de los 12 viveros comunitarios y familiares (uno en cada comunidad Kariña) donde se han producido más de 60.000 plantas nativas. La recolección de semillas forestales, el cuidado de plántulas, trasplante y mantenimiento son algunas de las actividades que gestionan directamente.

En las áreas de restauración y reforestación, las mujeres Kariña siembran cacao, café, guanábana, guayaba, naranja y mandarina, entre otras especies, en campos degradados. Tukumu cuenta entre sus logros: 576 hectáreas recuperadas; 312 ha de bosque restaurado; 113 ha reforestadas, y 189 ha en agroforestería.

Otros resultados se vinculan a la producción de alimentos y seguridad alimentaria con la siembra de comida y plantas útiles en los conucos (huertos tradicionales). También, el incremento en la producción de sacos diarios de casabe, la producción de miel de abejas sin aguijón y comercialización de los excedentes de lo que producen en el Mercado Indígena Kariña, ubicado en Tumeremo, brindándoles recursos adicionales a la comunidad. No podemos olvidar el aprovechamiento sustentable de los productos forestales no maderables con la extracción de aceites (Carapa/Andiroba); recolección de látex, resinas, frutos y polen.

Con las innovaciones para el manejo forestal sustentable adquiridas durante la ejecución del proyecto “Ordenación Forestal Sustentable y Conservación de Bosques en la Perspectiva Ecosocial”, Tukumu cuenta con el primer contrato de exploración sostenible de la madera con una empresa privada.

Explicó Cecilia Rivas que “los bosques dan tres tipos de madera: madera dura, madera semi dura y madera blanda. Una parte se trabaja directamente, pues se tiene convenio con privados para procesar una parte con participación de los kariñakon – hombres kariña – en esos trabajos y de ahí saldrá material (tablas, listones y madera dimensionada) para trabajo de carpintería artesanal de los Kariña”.

El modelo de gestión de la primera empresa forestal indígena, una empresa de propiedad social directa comunitaria Kariña demuestra que la integración del conocimiento ancestral, la autonomía económica femenina y las alianzas institucionales representan la herramienta más efectiva para conservar los ecosistemas vulnerables y asegurar el sustento de las futuras generaciones.

 

Con información y fotografías de Tukupu (Web), Mongabay, FAO I, FAO II, FAO III, FAO IV, FAO V y FAO VI


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