Científicos han identificado un fenómeno geológico sorprendente bajo América del Norte: fragmentos de su corteza continental están siendo arrastrados hacia las profundidades del manto terrestre, debido a la influencia de una antigua placa tectónica.
Este proceso, denominado “goteo del manto”, no es un capricho reciente de la Tierra, sino una consecuencia directa de la influencia de una antigua placa tectónica: la placa de Farallón, que lleva millones de años sumergida bajo el continente.
Publicado en Nature Geoscience, con el título “Tomografía sísmica de forma de onda completa del adelgazamiento cratónico activo debajo de América del Norte”, el informe geológico contiene elementos que redefinen la comprensión de la dinámica interna del planeta revelando cómo procesos geológicos ancestrales continúan moldeando la superficie que habitamos.
“Goteo del manto” ocurre cuando porciones de la Tierra se desprenden de la corteza
El «goteo del manto» ocurre cuando porciones del manto superior de la Tierra se desprenden de la corteza y caen hacia zonas más profundas del interior del planeta. Este desprendimiento crea estructuras geológicas que se asemejan a gotas gigantescas, las cuales cuelgan bajo la superficie.
Tales formaciones actúan como verdaderos embudos geológicos, succionando material desde regiones circundantes. Entidades del medio oeste estadounidense, como Michigan, Nebraska y Alabama, están experimentando esta succión, aunque a una escala de tiempo que escapa a nuestra percepción cotidiana.
Según el estudio, la referida zona al actuar como un embudo geológico atrae lateralmente rocas desde distintas regiones del área, provocando una pérdida sostenida de material en la base de la corteza. Por ello, Junlin Hua, el geocientífico que dirigió la investigación, afirma que: «Una amplia cordillera está experimentando cierto adelgazamiento”.
La placa de Farallón es la causa principal
La causa principal del fenómeno geológico descubierto se remonta a los fragmentos de la placa de Farallón. Esta antigua placa oceánica comenzó su viaje de subducción (es decir, a hundirse bajo otra placa tectónica) en la parte interna de América del Norte hace aproximadamente 180 millones de años.
A medida que estos restos de la placa de Farallón se hunden cada vez más en el manto, generan fuerzas de arrastre considerables. Son estas fuerzas las que están desestabilizando la base del cratón norteamericano, una vasta y estable porción de la corteza continental que, hasta ahora, se pensaba que era inmutable.
El cratón norteamericano, en algunas de sus zonas, ha perdido hasta 200 kilómetros de espesor, un adelgazamiento significativo que atestigua la magnitud de este proceso subterráneo, el cual ocurre a un ritmo de aproximadamente 1 a 2 milímetros por año, una velocidad imperceptible en escalas de tiempo humanas, pero que acumula cambios masivos a lo largo de millones de años.
Aplicada tomografía sísmica de onda completa
El cratón norteamericano (señalado con líneas discontinuas negras) presenta una alta velocidad sísmica en comparación con su entorno. Crédito: Nature Geoscience (2025).
El descubrimiento está respaldado por rigurosas evidencias científicas. Investigadores de la Universidad de Texas en Austin (EE.UU.) fueron pioneros en la detección de este fenómeno, empleando técnicas innovadoras que les permitieron ver lo que sucede en las profundidades terrestres. Una de las herramientas clave fue la tomografía sísmica de onda completa.
Esta técnica avanzada permite a los científicos crear imágenes detalladas del interior de la Tierra, similar a una tomografía médica del cuerpo humano. Gracias a ella, se revelaron anomalías en la densidad y estructura del subsuelo, mostrando un adelgazamiento significativo de la corteza en la región del Medio Oeste norteamericano. Más aún, la tomografía sísmica detectó estructuras hundidas a aproximadamente 660 kilómetros de profundidad, las cuales pudieron vincularse directamente con los restos de la placa de Farallón.
Para corroborar la hipótesis del papel crucial de la placa de Farallón, los científicos recurrieron a simulaciones computacionales. En estas simulaciones, eliminaron virtualmente la placa de Farallón de sus modelos. El resultado fue revelador: al retirar la influencia de esta antigua placa, el fenómeno del goteo del manto desapareció por completo de las simulaciones, confirmando de manera contundente su papel fundamental en este proceso geológico.
Implicaciones geológicas redefinen comprensión de la dinámica terrestre
Aunque el goteo del manto no representa un riesgo inmediato para las poblaciones humanas, sus implicaciones geológicas son profundas y redefinen nuestra comprensión de la dinámica terrestre a largo plazo, pues podría generar cambios significativos en la distribución de las masas continentales.
Si bien estos cambios tardarán millones de años en manifestarse, la succión constante de material cortical puede llevar a una redistribución de la masa terrestre, lo que a su vez podría influir en la formación de nuevas cuencas sedimentarias o en ajustes en los patrones sísmicos de la región.
La relevancia científica de este descubrimiento es inmensa. Es la primera vez que se observa el adelgazamiento cratónico en “tiempo real”, un proceso que, hasta ahora, solo se había teorizado. Esto nos permite estudiar un mecanismo fundamental que antes solo podíamos inferir a partir de registros geológicos antiguos.
El hallazgo ofrece pistas cruciales
El hallazgo de las porciones de la corteza continental de Norteamérica, que son arrastrados hacia las profundidades del manto terrestre debido a la influencia de la placa de Farallón, ofrece pistas cruciales sobre cómo se recicla material cortical en el manto, un proceso esencial en la evolución planetaria.
Este fenómeno de «goteo del manto» bajo América del Norte tiene implicaciones indirectas pero relevantes para la minería y los recursos naturales en la región, principalmente porque modifica la estructura profunda de la corteza terrestre y puede influir en la distribución y accesibilidad de ciertos depósitos minerales.
Conforme los restos de la placa Farallón se hundan más profundamente y su influencia disminuya, se espera que el proceso de goteo se detenga o desacelere. No obstante, comprender cómo la corteza terrestre interactúa con el manto es clave para desentrañar los secretos de la formación de continentes, la actividad volcánica y la sismicidad.
Con información de Nature, Noticias de la Tierra, El Debate y La República
Fotos cortesía de Noticias de la Tierra, La República, El Debate, Scientific American e IT Community
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