Entre las tradiciones más bonitas del país destaca la de pedir la bendición a los mayores. Esta arraigada costumbre es una muestra de respeto, fe y amor familiar. Heredado de la colonia española y las tradiciones judeocristianas, este rito diario que se expresa al saludar o despedirse de padres, abuelos, tíos, padrinos y hasta conocidos, se considera incluso una especie de protección divina que dan estas personas a los más jóvenes, y además, se trata de un sello de identidad cultural.
Cuando un niño dice: ¡Bendición!, generalmente con sus manitas unidas en señal de rezo, no está expresando solo una frase, representa respeto a la jerarquía familiar y la búsqueda de amparo ya sea al ver o saludar a sus mayores o antes de salir y regresar a casa.
En Venezuela esta costumbre se mantiene en todo el territorio, incluso en las grandes ciudades, pero es especialmente significativa en regiones como Los Andes o el oriente del país.
Así, la bendición venezolana cruza clases sociales, tradiciones, religiones y distancias, pues la costumbre se mantiene intacta incluso en diferentes generaciones de las familias que están fuera del país. Este pequeño pero significativo gesto carga siglos de historia y sigue presente, manteniéndose como un vínculo directo con lo afirmativo venezolano.
Origen
Foto: Cortesía de Wikipedia
La costumbre de pedir la bendición se remonta a antiguas tradiciones en las que patriarcas o figuras de autoridad imponían las manos en señal de protección. Asimismo, en el lecho de muerte, los jefes de familia bendecían a sus hijos. También, profetas y hombres de fe bendecían a los servidores de Dios y a su pueblo.
Como referencia, en el Nuevo Testamento Jesucristo bendice a sus discípulos antes de partir al Reino de los Cielos, convirtiéndolos en mensajeros de su bendición. Asimismo, en la Edad Media se rogaba por la bendición de una persona que estornudaba, pues se creía que el demonio intentaría meterse al cuerpo aprovechando el estornudo. En el año 590 el Papa Gregorio I instó a la feligresía a pedir una bendición luego de que alguien estornudaba. En ese entonces el estornudo era uno de los síntomas de la peste bubónica, plaga que azotó a Europa en el siglo VI. Decir “que Dios te bendiga” se interpretaba como una plegaria para evitar ser víctima de ese mal.
En la época de la colonia se pedía la bendición a los sacerdotes y obispos. Así, esta tradición llegó a Venezuela por la influencia española y la Iglesia Católica, y de forma similar se llevó esta práctica en varias partes de Latinoamérica.
Y es que esta bonita costumbre no es exclusiva de nuestro país, se puede ver en la actualidad en otras naciones como Portugal y Brasil, donde pedir a bênção es parte de la educación familiar. También en Colombia, sobre todo en el interior del país, se conserva la tradición con respuestas largas y solemnes. Mientras que, en Puerto Rico y República Dominicana la piden al salir y regresar; y en México, dicen “su bendición” y el mayor hace la señal de la cruz.
Pedir la bendición
Pedir la bendición en Venezuela es una tradición arraigada que combina respeto, fe y afecto familiar. Se utiliza para saludar o despedirse de padres, abuelos y mayores en general, funcionando como un vínculo de protección y amor que trasciende lo material. Es un gesto de cercanía, educación y expresión de buenos deseos.
La tradición se mantiene como una especie de seguro de vida espiritual, un acto de fe y protección amparado por la frase «Dios te bendiga«. En ciertos pueblos la costumbre dicta pedir la bendición incluso a los mayores de la comunidad en la calle.
Entre sus significados se incluyen el respeto a los mayores, al ser una muestra de deferencia hacia las figuras de autoridad y experiencia en la familia. Además, significa protección divina, pues se asume que al recibirla Dios protegerá al individuo en su diario caminar.
Además, esta acción reafirma los lazos familiares y el vínculo afectivo entre generaciones, siendo un pilar de la idiosincrasia venezolana. Así como cariño y cercanía pues esta expresión de calidez se extiende a menudo a amigos cercanos, vecinos o personas de la comunidad y del entorno.
¿Cómo pedir la bendición?
Generalmente al pedir la bendición se dice: «¿Me das la bendición?» o simplemente «La bendición», “Bendición”, y hasta solo “ción”, a lo que el mayor responde: «Dios te bendiga». Esta frase tiene un profundo significado en todas las religiones y culturas. La gente la usa para demostrar cariño, amor y buena voluntad. Más que un trámite religioso, la palabra bendición se convierte en un gesto cotidiano que cruza credos, edades y distancias. En nuestro país, es la forma sencilla pero profunda de pasar de una generación a otra un hilo de afecto y protección.
Asimismo, existen variaciones regionales. Aunque usualmente se dice «Bendición», en zonas del oriente del país se utilizaba tradicionalmente «Bese la mano». En gran parte del país la solicitud se acorta a “dición” e incluso “ción”. Aunque la respuesta más común es “Dios te bendiga”, en algunos lugares de oriente y Los Llanos se responde “santico bonito”. Otra modalidad es pedirla juntando las manos a modo de rezo o colocando el brazo derecho encima del pecho.
Las madres venezolanas al dar la bendición a sus hijos les otorgan una protección al salir a la calle, irse de viaje, ir a la escuela, universidad o simplemente antes de dormir.
“Dios te bendiga”, no es un rezo sino más bien una manera de expresar: cuídate, te acompaño, me importas, lleva mi cariño por si lo necesitas. Incluso los venezolanos que están fuera del país mantienen esta tradición, y la bendición se volvió un gesto aún más significativo de acercamiento y las familias que lo repiten en videollamadas, audios y mensajes, para sentir que el hogar sigue allí, a pesar de la distancia.
Juan Pablo II y la bendición
Cuentan que, en el año 1985, en medio de su visita al país, San Juan Pablo II presenció, mientras descansaba en la Nunciatura Apostólica de Caracas a los sobrinos del cardenal Rosalio Castillo Lara expresándole un espontáneo “¡ción!”. Curioso, el Santo Padre preguntó por esta acción y quedó encantando cuando le hablaron de la tradición venezolana de pedir la bendición. Asimismo, muchos feligreses se acercaron a él para pedirle la bendición. Este hombre de Dios entendió que no se trataba solo de pronunciar una palabra, sino un acto de amor que se ha vuelto una bonita costumbre. Tanto le impactó, que repitió la historia por el mundo, dando a conocer un tesoro cultural recién descubierto.
Y es que la esencia del gesto es una antigua tradición que padres y abuelos venezolanos han convertido en un pequeño escudo familiar. No importa si uno es creyente o no, pues se da no por un dogma, sino porque en esa palabra hay un respaldo que no ofrece ninguna otra.
En Venezuela los bebés aprenden antes de caminar a poner sus pequeñas manos unidas en gesto de oración para pedir la bendición. También resulta común ver a adultos de 40, 50 o hasta más de 70 años pedirla a ancianos mayores. Un código afectivo que se hereda y no pasa de moda, pues la palabra bendición constituye un lazo directo a la raíz de la venezolanidad, a lo afirmativo venezolano.
Esta bella tradición permite que los venezolanos lleven encima la protección de su familia.
Con información de El Informador, El Periodiquito y Diccionario venezolano
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