La plastifera, ecosistema único y no natural que evoluciona en el mar

El 85% de los desechos que terminan en el mar son plásticos y éstos han dado origen a la plastifera, un fenómeno que puede alterar el equilibrio natural de la vida marina a nivel microscópico, afectando no solo el agua sino también la forma como el océano absorbe el carbono y produce gases de efecto invernadero.

¿Qué es la plastifera? Es la comunidad de organismos que habitan en la superficie de los residuos plásticos que están en el mar. Fue descrito por primera vez en un estudio del año 2013 y aunque el término es reciente, el fenómeno no lo es ya que la plastifera existe desde que existe el plástico.

Este ecosistema de origen antropogénico que ha venido evolucionando en los océanos, representa una amenaza creciente pues además de servir de hábitat a miles de microrganismos e incrementar la degradación del propio plástico y de otros contaminantes, facilita la dispersión de patógenos, podría desplazar a organismos nativos del ecosistema natural y favorecer la liberación y persistencia de sustancias tóxicas en el ambiente.

Una comunidad compleja de organismos

Cuando los desechos plásticos llegan al agua sus superficies se convierten en un nuevo hábitat disponible para los microorganismos marinos. Muy rápido son colonizadas por bacterias, algas y otros microbios formando una biopelícula. Esta comunidad se conoce con el nombre de plastisfera, término que fue acuñado por los científicos Linda Amaral-Zettler, Tracy Mincer y Erik Zettler.

El investigador en conservación y gestión de la biodiversidad de la Universidad de Barcelona, España, Pere Monràs i Riera, señala que “a medida que los residuos plásticos se desplazan por los océanos, la plastisfera se desarrolla siguiendo una sucesión ecológica típica, hasta convertirse en una comunidad microbiana compleja y especializada”.

Al respecto Amaral-Zettler ha dicho que en la plastisfera hay organismos que realizan la fotosíntesis; hay depredadores y presas; simbiontes y parásitos, lo que implica “una gama completa de interacciones posibles, como en otros ecosistemas”.

Aunque aún queda mucho por descubrir sobre su diversidad y funciones, los principales organismos que habitan la plastisfera son las bacterias Colwellia, Sulfitobacter, Glaciecola y Lewinella; diatomeas (un grupo de algas microscópicas), dinoflagelados, hongos y otros protozoos. Estos organismos establecen diversas interacciones: desde la cooperación en la formación de la biopelícula hasta la competencia por el espacio y los nutrientes. También se producen relaciones tróficas como la depredación, donde algunos protozoos se alimentan de bacterias, regulando así la estructura de la comunidad microbiana.

Una amenaza emergente

Son varios los riesgos que supone la plastisfera para los ecosistemas y la biodiversidad marinos. Además de servir de reservorio y de vector, al facilitar la dispersión de patógenos potencialmente dañinos como Vibrio spp., Escherichia coli y otras bacterias portadoras de genes de resistencia a antibióticos hacia entornos remotos e ntactos aparentemente.

Por otro lado, puede alterar el equilibrio natural de la vida microscópica en el océano afectando, por ejemplo, el ciclo del carbono. Al generar un nuevo ecosistema de origen antropogénico, se seleccionan determinadas bacterias que deberían ser minoritarias en la columna de agua con otras funciones en el ecosistema. Las modificaciones no se limitan al medio marino pues inciden en la capacidad del océano para absorber carbono y regular la producción de gases de efecto invernadero, con impactos potenciales en la atmósfera y en el clima global.

Los microplásticos pueden ser ingeridos por el zooplancton, entrando así en la cadena alimentaria marina. A medida que los contaminantes se mueven a través de la cadena alimentaria, su concentración aumenta, afectando afectando la alimentación, la reproducción y la supervivencia de los organismos, lo que repercute en el equilibrio de toda la cadena trófica marina y en los depredadores superiores, incluidos los seres humanos.

El aspecto positivo de la plastifera

Imagen publicada en “Plastisfera: Un ecosistema de plástico” (Artículo publicado en Researchgate)

Pero no todos los microorganismos de la plastifera son patógenos. En este ecosistema antropogénico se encuentran las bacterias Alcanivorax sp., Aestuariicella sp., Marinobacter sp. y Alteromonas sp, que tienen potencial biotecnológico para degradar plásticos o hidrocarburos.

Además, los organismos colonizadores Bacillus y Alcaligenes, ayudan a la desnitrificación en el proceso de depuración de aguas para reducir el sobrecrecimiento de patógenos, restringiendo nutrientes, favoreciendo la degradación de contaminantes persistentes en el ambiente (compuestos organoclorados, hidrocarburos aromáticos, dioxinas), en el metabolismo de carbohidratos (celulosa y lignina) e influyendo en la fermentación de azúcares.

También, la plastisfera “doméstica” a microorganismos para la degradación del propio microplástico: Bacillus, Pseudomonas, Ideonella y hongos como Trametes versicolor, presentan ciertas enzimas que incrementan la degradación de los plásticos PET y PU.

 

Contaminación por plástico, una crisis mundial

La plastífera es un claro ejemplo de cómo la actividad humana ha alterado los ecosistemas naturales de maneras imprevistas. Su estudio y comprensión son cruciales para mitigar sus efectos y proteger la salud de nuestros océanos y, por ende, la nuestra. A medida que avanzamos, es esencial que adoptemos prácticas sostenibles y colaboremos a nivel global para enfrentar este desafío. La salud de nuestro planeta y las futuras generaciones dependen de nuestras acciones presentes.

Ya que hemos alterado nuestro planeta hasta el punto de que estos microbios han evolucionado para adaptarse a nuestros océanos plastificados, comprender el ecosistema antropogénico que ha creado la familia humana es crucial.

 

Con información de The Guardian, The Conversation y “Plastisfera: Un ecosistema de plástico” (Artículo publicado en Researchgate)


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