Laguna de Urao, fascinante anomalía de los Andes venezolanos

El municipio Sucre del estado Mérida esconde una fascinante anomalía de los Andes venezolanos: la Laguna de Urao, cuerpo de agua salada de 870 metros de largo y cinco de profundidad, que desafía la lógica hidrológica convencional de la región, donde la inmensa mayoría de las lagunas son de origen glaciar con aguas dulces y frías.

Esta laguna salada endorreica (sin salida al mar) es mucho más que un destino turístico. Se ha constituido en un archivo natural de la historia andina, un refugio de biodiversidad única y un testimonio de la adaptación de los seres vivos a ambientes extremos.

Declarada Monumento Natural en 1979, la Laguna de Urao también representa un laboratorio natural único para la ciencia, además de un pilar fundamental para la identidad turística y ancestral de la localidad, gracias a una rica historia cultural que precede a la época colonial.

Urao tiene un origen tectónico y volcánico

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La singularidad de la Laguna de Urao comienza con su origen. A diferencia de las lagunas de Mucubají o La Verde, formadas por la excavación de glaciares cuaternarios, Urao tiene un origen tectónico y volcánico asociado a fallas geológicas activas en la cuenca del río Chama.

Urao se ubica en una depresión tectónica que facilita la acumulación de aguas subterráneas las cuales ascienden cargadas de sales disueltas desde estratos profundos del Cretácico y Paleógeno. Al ser una cuenca endorreica, la evaporación intensa propia del piso térmico semiseco concentra los minerales, creando un ambiente hipersalino.

Desde el punto de vista geomorfológico, la laguna actúa como un regulador microclimático local. Su masa de agua modera las temperaturas extremas del valle árido de Lagunillas, creando un microhábitat que contrasta con la vegetación xerófita circundante.

Los sedimentos del fondo de la laguna contienen invaluables registros paleoclimáticos (datos de la naturaleza que guardan información sobre el clima del pasado). De hecho, estudios de testigos sedimentarios han permitido reconstruir las variaciones de precipitación y temperatura en los Andes venezolanos durante el Holoceno, ofreciendo datos cruciales para entender el cambio climático histórico en la región tropical.

El mineral Urao le da el nombre a la laguna

Químicamente, este cuerpo de agua salada es excepcional. Sus aguas presentan altas concentraciones de cloruro de sodio, carbonatos y sulfatos. Pero su componente más distintivo es el sesquicarbonato de sodio hidratado, conocido mineralógicamente como trona o urao. Este mineral le da nombre a la laguna y ha sido objeto de estudio geoquímico durante décadas.

Antes de la llegada de los españoles, los pobladores autóctonos de la región, como los Timoto-Cuicas, ya conocían y utilizaban la denominada sal de urao presente en la laguna. Allí se sumergían para extraer algunas rocas de sal del fondo y luego pulverizarlas, mezclarlas con hojas de tabaco seco para producir Chimó, una pasta húmeda y oscura que se consume en pequeñas porciones dentro de la boca y constituye una forma de tabaco sin humo.

En la fabricación tradicional y artesanal de Chimó, la sal de Urao cumple una función esencial, pues ayuda a dar consistencia a la mezcla y favorece tanto la liberación como absorción de la nicotina; por ello, este ingrediente forma parte de la identidad histórica y cultural del Chimó andino venezolano.

El mineral era extraído y comercializado a través de redes de intercambio interandinas como moneda de cambio y conservante de alimentos. Durante la colonia y la república temprana, su explotación fue una   que llegó a abastecer gran parte de los Andes venezolanos antes de la importación masiva de sal marina. Ruinas de antiguas instalaciones de extracción salinera que aún pueden observarse en los alrededores constituyen un patrimonio arqueológico industrial.

Sitio crítico de descanso y alimentación en la ruta migratoria neotropical

La laguna de Uroa, que funciona como un sitio crítico de descanso y alimentación dentro de la ruta migratoria neotropical, está rodeada por un paisaje semiárido y una variada cobertura vegetal, compuesta por cedros, cujíes, apamates, ceibas y guamos. Sus aguas albergan especies de peces como la carpa, el volador y el corroncho.

Además, el entorno sirve de refugio para numerosas aves residentes y migratorias, entre ellas el flamenco rosado (Phoenicopterus ruber), el copetón (Zonotrichia capensis), el cucarachero (Troglodytes aedon), el pato de agua (Porphyrula martinica), el gonzalito (Icterus mesomelas) y el carpintero (Piculus rubiginosus). También se observan diversos mamíferos y pequeños roedores, cuya presencia contribuye a conformar una comunidad de vertebrados singular y biodiversa.

No obstante, el pH del cuerpo de agua oscila entre alcalino y muy alcalino (8.5 a 10), condiciones que limitan drásticamente la vida biológica, pero permiten la existencia de organismos extremófilos especializados. Es un santuario para especies que han evolucionado para tolerar o requerir alta salinidad.

En cuanto a la microbiota, la laguna alberga comunidades densas de cianobacterias, diatomeas halófilas y arqueas halófilas, microorganismos responsables de la coloración variable de las aguas. En la fauna macroscópica, destaca el camarón salino (Artemia franciscana), un crustáceo branquiópodo que no solo es un indicador de salud del ecosistema hipersalino, sino que constituye la base alimenticia para las aves acuáticas migratorias y residentes.

Eje central del turismo en Lagunillas

 

El Monumento Natural Laguna de Urao es el eje central del turismo en el municipio Sucre, mejor conocido como Lagunillas, que es el nombre de su capital. La población ha desarrollado una oferta ecoturística que gira en torno a la laguna: miradores interpretativos, senderos perimetrales, museos locales dedicados a la sal y festividades culturales que celebran la herencia indígena y salinera.

El turismo en Urao representa una alternativa económica sostenible frente a actividades extractivas, ya que genera ingresos para guías locales, posadas y artesanos. Sin embargo, esta actividad debe gestionarse con rigor, pues la capacidad de carga del ecosistema es baja debido a su fragilidad.

Es por ello que la educación ambiental para visitantes es tan importante como la infraestructura física. Comprender que la Laguna de Urao es un monumento científico y sagrado, no solo una piscina natural, es esencial para su preservación.

Las comunidades locales han sido cada vez más protagonistas en esta gestión turística, organizándose en consejos comunales y cooperativas turísticas que buscan equilibrar la visita con la conservación, un modelo que merece apoyo institucional continuo.

La laguna está asociada a la Madre del Agua para los pueblos originarios

La Laguna de Urao, llamada antiguamente Yohama o Yojama, está vinculada con Jama Chía, diosa también llamada doña Simona. Para los pueblos originarios, era la Madre del Agua, figura sagrada asociada con la protección de la naturaleza y el origen de las lagunas. Según el mito, los dioses llegaron a ella tras recorrer la cordillera andina desde la Vía Láctea, pasando por los páramos de Santo Domingo y Mucuchíes y siguiendo el curso del río Chama hasta la laguna de Maracaibo.

El acceso a la laguna se relaciona con la Piedra Encantada o Puerta Encantada, un lugar rodeado de misterio. La tradición afirma que la laguna podía molestarse ante la presencia de personas con malas intenciones y provocar que se extraviaran, quedaran encantadas o perdieran la memoria. Se creía que, durante ese trance, el espíritu del visitante acudía ante doña Simona y sus cinco hijas.

Vale destacar que, inspirado en las tradiciones y leyendas relacionadas con la laguna de Urao y el pueblo de Lagunillas, el escritor merideño Tulio Febres Cordero creó el relato “La leyenda del Urao”. También existe una versión del origen de la laguna redactada por el investigador del folclore Julio Carrillo, incluida en su libro Relatos de hombres y pueblos merideños, a partir de versiones recogidas entre los campesinos de la zona.

Cambio climático está alterando los regímenes de precipitación en los Andes

Granos de sal de Urao

A pesar de su estatus protegido por ser un Monumento Natural, la Laguna de Urao enfrenta presiones significativas. El cambio climático global está alterando los regímenes de precipitación en los Andes venezolanos, con tendencias hacia sequías más prolongadas e intensas que amenazan el balance hídrico de la cuenca endorreica.

Una reducción sostenida del nivel del agua podría aumentar la salinidad más allá de los umbrales biológicos o, paradójicamente, permitir la invasión de especies dulceacuícolas si hay eventos de dilución extrema seguidos de recuperación lenta.

Asimismo, las amenazas antropogénicas persisten. La expansión de la frontera agrícola en las zonas altas de la cuenca introduce sedimentos y contaminantes. La disposición inadecuada de residuos sólidos y líquidos en asentamientos cercanos afecta la calidad del agua. También se necesita financiamiento constante para la vigilancia y mantenimiento del área protegida.

Conservación efectiva de Urao requiere un enfoque integrado

La conservación efectiva de Urao requiere un enfoque integrado: monitoreo limnológico (revisión del estado físico, químico y la vida natural del agua) permanente, planes de manejo actualizados con participación comunitaria real, inversión en saneamiento ambiental municipal y fortalecimiento de la educación patrimonial.

La investigación académica, liderada históricamente por la Universidad de Los Andes (ULA), podría revitalizarse y vincularse directamente con la gestión territorial. Solo entendiendo la laguna como un sistema socio-ecológico complejo se podrá garantizar que futuras generaciones sigan maravillándose ante este espejo salino de los Andes.

En un mundo que pierde rápidamente sus ecosistemas singulares, Urao permanece como un recordatorio resiliente de la diversidad extraordinaria que albergan nuestros Andes, exigiendo no solo admiración, sino compromiso activo con su permanencia.

Con información de Inparques, Universidad de Los Andes, Mérida Turismo, Saber ULA y Ecured

 Fotos cortesía de Inparques, Ropero Aventuras, Mindat y Wikipedia


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