Una solución innovadora que mejora la resistencia de los cultivos sin modificar genéticamente las plantas ni sacrificar su productividad, marca un hito en la lucha contra la sequía en la agricultura. Se trata del desarrollo de la molécula natural cianobactina invertida (iCB), un compuesto que imita la acción del ácido abscísico (ABA), fitohormona que en condiciones normales induce mecanismos de defensa para reducir la pérdida de agua y proteger las células frente a tal situación.
Esta tecnología tiene el potencial de asegurar la producción de alimentos en un escenario de cambio climático adverso, proporcionando una herramienta accesible, eficaz y socialmente aceptable para agricultores en diversas regiones del mundo. Su aplicación mediante espray foliar permite que plantas como el tomate, el trigo y la vid resistan sequías severas y recuperen su fotosíntesis sin daños.
El hallazgo, publicado en la revista Molecular Plant, es producto de la colaboración entre diversas instituciones españolas, principalmente el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universitat Politècnica de València (UPV), junto con la empresa biotecnológica GalChimia.
Una alternativa para competir con cultivos transgénicos
Como el desarrollo de la molécula natural iCB no requiere modificar genéticamente las plantas, también ofrece una alternativa significativa para competir con cultivos transgénicos que son objeto de obstáculos legales en algunos mercados europeos y latinoamericanos por el daño que causan a la salud.
La molécula natural cianobactina invertida (iCB) activa los receptores del ácido abscísico (ABA) en la planta, lo que provoca respuestas fisiológicas como el crecimiento de las raíces hacia zonas con humedad (hidrotropismo) y la protección de las raíces durante la sequía.
Esta capacidad hace que las plantas mantengan la productividad incluso en condiciones de estrés hídrico prolongado. Según uno de los investigadores, Armando Albert, la molécula es incluso más potente que la hormona natural y ayuda a las plantas a sobrevivir hasta que se restablezca el riego
Además, iCB hace posible el cierre estratégico de los estomas – los poros en las hojas por donde se pierde agua – sin afectar negativamente la fotosíntesis, lo que permite que las plantas mantengan su crecimiento y productividad incluso con estrés hídrico.
Exitosos ensayos experimentales con cultivos como tomate, trigo y vid
La aplicación de la molécula natural cianobactina invertida se realiza mediante un espray foliar que facilita su absorción a través de las hojas. Han resultado exitosos ensayos experimentales con cultivos como tomate, trigo y vid, pues las plantas tratadas con iCB demostraron una mayor resistencia a la sequía en comparación con plantas no tratadas.
Este compuesto representa una plataforma versátil con potencial para ser utilizado en cultivos de gran valor económico como el olivo, el almendro, los cítricos y el arroz, donde la sequía es un riesgo constante. Asimismo, su método de uso es sencillo y compatible con las técnicas de fumigación agrícola ya empleadas actualmente.
Un aspecto fundamental del descubrimiento es que esta resistencia mejorada no perjudica la producción de los cultivos, sino que en algunos casos incluso la mejora. Esto es especialmente relevante pues otras estrategias para lograr tolerancia a la sequía podrían implicar una reducción en el crecimiento o la productividad, lo que no ocurre con este compuesto.
Los investigadores señalan que en situaciones extremas, la molécula puede mantener a las plantas vivas hasta que se restablezcan las condiciones normales de riego, brindando un margen crucial para la supervivencia y recuperación del cultivo.
Futuro y perspectivas de implementación
La sequía representa uno de los mayores desafíos para la agricultura global, afectando la disponibilidad de agua para el riego y reduciendo la producción de cultivos esenciales. Ante el cambio climático, la frecuencia y severidad de los períodos secos tienden a aumentar, lo que pone en riesgo la seguridad alimentaria y los medios de vida de millones de personas.
Este descubrimiento se encuentra en etapas precomerciales con planes para validar su eficacia a gran escala en diferentes climas y tipos de cultivo. El trabajo de colaboración entre instituciones públicas y privadas, así como con grupos internacionales, apunta a acelerar la disponibilidad y adaptación del compuesto en contextos agrícolas reales.
Específicamente, la patente compartida entre el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universitat Politècnica de València (UPV) y biotecnológica GalChimia subraya la novedad y propiedad intelectual del compuesto. Asimismo, están en curso colaboraciones con centros de investigación en España y Estonia para validar y expandir su aplicación.
Molécula natural iCB facilita la transición hacia modelos agroecológicos más accesibles
El uso de la molécula natural iCB facilita la transición hacia modelos agroecológicos más accesibles, contribuye directamente a la seguridad alimentaria en áreas vulnerables y se posiciona como una herramienta eficaz para el manejo climático adaptativo en la agricultura.
Su desarrollo y futura integración en los sistemas agrícolas permitirán optimizar el uso del recurso hídrico, garantizando la sostenibilidad y productividad agrícola frente a los desafíos del cambio climático, especialmente en regiones que enfrentan estrés hídrico crónico y donde la seguridad alimentaria está en juego.
Los estudios futuros buscarán ampliar el rango de cultivos beneficiados, optimizar las formulaciones para diferentes condiciones y asegurar que su uso se integre efectivamente con otras prácticas de manejo sostenible del agua y del suelo. Además, la aceptación social y capacitación de los agricultores serán elementos clave para su éxito e impacto.
Con información de Ecoinventos, Ok Diario, Agencia SINC y CSIC
Fotos cortesía de Agencia SINC, Facultad de Ciencias Agrarias de Uncuyo, Tecnología Hortícola, Agroptima, Metroflor Colombia y Bellota
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