Desde 1991 un decreto protege la Reserva de Biosfera Alto Orinoco Casiquiare, incluida por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en la lista de las reservas más importantes del mundo.
Un reconocimiento que celebra una misión vital: preservar su vasta biodiversidad, proteger las nacientes del Orinoco y Casiquiare, así como salvaguardar el patrimonio ancestral de las comunidades originarias de esa región. También fue incorporada a la Red Mundial del Programa Hombre Biosfera (MAB) de la Unesco, el 03 de diciembre de 1993.
Ubicada en los municipios Alto Orinoco y Río Negro del estado Amazonas, comprende los Parques Nacionales Duida Marahuaca, Sierra la Neblina y Parima Tapirapecó, además de los monumentos naturales Tapirapecó-Cerro Tamacuari, Sierra Unturán, Cerros Vinilla y Aratitiyope.
Constituye una de las áreas protegidas de bosque tropical más grandes del mundo. La jurisdicción protectora de la Reserva representa el 46% del estado Amazonas, con un total de 84.775 Km².
Área protegida
El decreto N° 1.635 de Reserva de Biosfera Alto Orinoco Casiquiare, promulgado el 5 junio 1991, fue creado con la finalidad de proteger las cabeceras del río Orinoco y todos sus afluentes en la zona alta. Este instrumento también protege el brazo Casiquiare, que conecta a través del Río Negro con el río Amazonas. El contenido de esta figura también busca proteger los territorios y patrimonio cultural de los pueblos y comunidades indígenas que habitan esta zona, especialmente a los Yanomami, de reciente contacto con la sociedad occidental, por lo que se hacen necesarios determinados protocolos para establecer contactos con ellos.
Ahora bien, el fundamento material de esta figura de protección ambiental, apunta al resguardo de los recursos naturales, representados en biomas prístinos de significativo valor científico y biológico, los cuales se combinan en forma armónica con las comunidades originarias, asentadas desde épocas ancestrales y poseedoras de un patrimonio cultural y ecológico que debe ser conservado para las generaciones presentes y futuras.
En su momento, año 1991, este decreto respondió a una necesidad urgente de proteger esta zona de una serie de actividades incompatibles con la fragilidad de los ecosistemas, que ponían en peligro la integridad física y cultural de las poblaciones que la habitaban, la calidad de las aguas, las cuencas colectoras que conforman la compleja red hidrográfica de las cabeceras del Orinoco y sus alrededores, y la soberanía del territorio nacional debido al desarrollo de actividades de minería ilegal y devastación ambiental.
Es importante destacar que en esta Reserva se ubican las cabeceras de los ríos Casiquiare y Orinoco; este último recibe los afluentes de los ríos Manaviche, Ocamo, Padamo, Iguapo, Cunucunuma y Mavapa.
Desde planicies hasta tepuyes
Con respecto a la geomorfología, la Reserva de Biosfera Alto Orinoco Casiquiare se caracteriza por su variedad. Comprende desde planicies con 100 m.s.n.m. hasta tepuyes – formaciones rocosas muy antiguas del periodo precámbrico – con una altura cerca de 3.000 m.s.n.m.
Destacan los cerros Duida, Marahuaca y Huachamacare, la serranía La Neblina, y los cerros Avispa y Aracamuni. Este espacio natural protegido cuenta en total con una superficie de 8.477.466 hectáreas.
Es una de las áreas protegidas de bosque tropical más importantes del planeta. Se caracteriza por ecosistemas de bosques húmedos tropical y premontano, además de bosques con arbustales.
Hogar de pueblos originarios
Dada su localización geográfica y difícil acceso, así como la característica nómada de sus habitantes, históricamente ha sido poco habitada. No obstante, se estima una población indígena de 20.000 habitantes, principalmente de la etnia Yanomami (17.000 indígenas); unos 2.000 de la etnia Yekuana y el resto de otras comunidades.
El territorio Yanomami se extiende hasta la frontera con Brasil y ocupan la tierra aleatoriamente, de acuerdo a la disponibilidad de recursos naturales para mantener al grupo, de acuerdo a su dimensión y características.
Los yekuanas, por su parte, se dedican generalmente a la caza y la pesca, así como al cultivo de raíces y hortalizas. Mientras que las poblaciones no indígenas se encuentran principalmente en La Esmeralda, capital del municipio del Alto Orinoco.
Atractiva biodiversidad
Considerada la segunda de mayor extensión en Sudamérica, la Reserva de Biosfera Alto Orinoco Casiquiare ofrece atractivos naturales de significativa belleza, tanto en su geología como en su hidrografía, que permiten el contacto de los visitantes con la naturaleza de la Amazonía venezolana.
En sus hermosos y variados parajes, es posible realizar diversas actividades como el excursionismo, el paisajismo, el avistamiento de flora y fauna, observación de petroglifos y geoglifos del Alto Orinoco y el turismo comunitario, entre otras. Sin olvidar que se trata de un entorno protegido y custodiado, el público puede llevar a cabo limitadas actividades ofrecidas por operadoras turísticas que deben cumplir con los requisitos y la normativa emitida por el Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo.
Algunas localidades del Alto Orinoco, como Ocamo, Mavaca, Manaviche, Cejal, Cunucunuma, Bella Vista, y Pendare trabajan como apoyo de las operadoras turísticas de Puerto Ayacucho, prestando diversos servicios: alojamiento, guías o baquianos y abastecedores de alimentos y preparaciones tradicionales locales.
Entre los grandes atractivos de la Reserva destaca la variedad de plantas y animales, pues existen más de 4.000 especies de plantas vasculares, con unas 500 especies endémicas, que hasta la fecha no se han inventariado completamente. Respecto a las especies animales, se ha reportado la presencia de la tonina (Inia geoffrensis), el perro de agua gigante (Pteronura brasiliensis), el caimán del Orinoco, la tortuga arrau (Podocnemis expansa) en peligro de extinción y la danta (Tapirus terrestris), entre muchas otras.
De Venezuela para el mundo
La Reserva de Biosfera Alto Orinoco Casiquiare fue incorporada a la Red Mundial del Programa Hombre y Biosfera (MAB) de la Unesco el 3 de diciembre de 1993. Esta inclusión responde a que constituye una de las áreas protegidas de bosque tropical más importantes del planeta, distinguida por sus variados ecosistemas y una inmensa riqueza de flora y fauna.
En noviembre pasado la Unesco posicionó a la Reserva en el ranking mundial de reservas del planeta. Este reconocimiento es un ejemplo de cómo la humanidad y la naturaleza pueden prosperar juntas, apoyando al mismo tiempo la biodiversidad y el conocimiento tradicional.
Reservas de Biosfera de la Unesco
La Unesco define las Reservas de Biosfera como “lugares de aprendizaje para el desarrollo sostenible”. Al respecto, precisa que se trata de espacios donde se busca, mediante la aplicación de enfoques interdisciplinarios, entender y gestionar los cambios y las interacciones que se producen entre los sistemas sociales y ecológicos, entre los cuales se encuentran la prevención de conflictos y la gestión de la biodiversidad. En palabras sencillas, se trata de espacios que aportan soluciones locales a problemas mundiales. Cada una de ellas, de acuerdo a sus características distintivas, propone soluciones distintas para conciliar la conservación de la biodiversidad con un uso sostenible.
Desde las islas volcánicas de Galápagos hasta las antiguas selvas de Yasuní, pasando por las montañas sagradas de Fanjingshan en China y los vibrantes manglares de Great Nicobar, las reservas de biosfera demuestran que vivir en armonía entre las personas y la naturaleza es posible.
Son paisajes vivos que enseñan cómo la gran familia humana y el medio ambiente pueden prosperar juntos, al tiempo que se protege la biodiversidad, se apoya a las comunidades locales y se busca preservar el conocimiento tradicional.
Con información de FAO, Unesco, Mintur, Del Amazonas, Grupo de Investigaciones sobre la Amazonia y Minturismo (Instagram)
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