Tsunami y otros héroes sin capa

Foto: Instagram

Quien hubiera podido imaginar que, tras ser maltratado por el ser humano, Tsunami se convertiría en un héroe de cuatro patas, responsable de salvar a cientos de personas, más de una docena de ellas en los escombros que dejaron los dobles terremotos del 24 de junio de 2026 en Venezuela.

Con nueve años de edad, este veterano border collie ha usado su olfato entrenado para salvar vidas en medio de la devastación que dejaron los movimientos telúricos de más de 7 grados de intensidad, pasando a ser uno de los más entrañables protagonistas de las historias de rescates que han conmovido a todo el país.

No es el único canino que en medio de la contingencia trabaja para rescatar a los sobrevivientes de esta tragedia que impactó a Venezuela, mayormente en La Guaira. Varios perros venezolanos y más de 100 provenientes de otros países han pasado horas recorriendo las ruinas en busca de señales de vida y colaborando de manera crucial en el rescate de sobrevivientes.

También forma parte de una historia de larga data con perros que han dedicado su vida al servicio de los venezolanos. Uno de los más recordados es Orión, el perro que salvó a decenas de niños y adultos de una muerte segura en medio del deslave del entonces llamado estado Vargas en el año 1999. Son héroes con cola y sin capa, que han dejado huella en los venezolanos mostrando que, sin duda alguna, tienen un alma especial y una dedicación a la gran familia humana que los hace ser parte de lo afirmativo venezolano.

Tsunami, héroe rescatado

Con un ojo marrón y otro azul claro, casi blanco, este perro que hoy destaca en las acciones de búsqueda y rescate, fue a su vez rescatado del abandono y el maltrato. Años atrás, fue encontrado casi sin pelo, con su piel en malas condiciones, desnutrido y descuidado, hasta que recibió una segunda oportunidad que lo llevaría tiempo después a convertirse en un héroe con nombre de desastre natural.

Luego de su propio rescate, fue entrenado por Jorge Beens, del Centro de Formación de Equipos Caninos de Intervención en Desastres (K-SAR ECID), organización que nació después del devastador deslave ocurrido en el estado Vargas en 1999, tragedia que impulsó la creación de equipos para responder a emergencias en Venezuela. Gracias a su entrenamiento especializado, ha ayudado a localizar a numerosas personas atrapadas bajo los escombros, contribuyendo al rescate de unos 16 supervivientes.

Desde que comenzó a trabajar ha contribuido a localizar a más de 300 personas, incluyendo más de una docena durante la emergencia actual en Caracas.

Tsunami participó previamente en las labores de búsqueda tras los terremotos de Turquía y Siria en 2023 y los deslaves en Las Tejerías y El Castaño, en el estado Aragua. Su entrenador, Jorge Beens, ha destacado que el perro era uno de los pocos caninos venezolanos con certificaciones internacionales y que su labor fue fundamental en las primeras horas de la emergencia en el terremoto de Venezuela.

Este perro demuestra cada día el valor incalculable de los perros de rescate y cómo una segunda oportunidad puede acabar salvando muchas vidas.

Rescate en San Bernardino

Uno de los trabajos más destacados de Tsunami ocurrió en el sector de San Bernardino en Caracas. Sobre las placas inestables de un edificio colapsado se hizo el silencio. En sintonía con su guía y entrenador, Jorge Beens, el canino recibió la orden. Con una señal silenciosa y certera marcó el punto exacto donde permanecía atrapado un hombre de unos 60 años. Tras horas de una compleja operación, los equipos de rescate lograron extraerlo con vida, sumando un logro más a la trayectoria de este can.

Durante la emergencia en Venezuela, Tsunami trabajó junto a un grupo de más de 100 perros rescatistas venezolanos y de más de 24 países, entre ellos México, Colombia, España y Estados Unidos.

Cada uno de los logros de Tsunami no es asunto de improvisación, sino el resultado de la disciplina y entrenamientos. Un perro de búsqueda va mucho más allá de su propio instinto. Se le prepara rigurosamente para descifrar olores, vencer obstáculos en el terreno, avanzar sobre estructuras inestables y mantener una comunicación clara con su manejador, consolidando una confianza mutua que hace posible el rescate.

Después de su reconocida actuación en los terremotos de Venezuela, este perro de rescate de élite cierra una carrera que inspiró al país y al mundo, demostrando que quien alguna vez fue herido puede convertirse en un verdadero héroe.

 

Orión, el perro salvavidas

Tan famoso como Tsunami fue en su momento Orión, un perro de raza Rottweiler que se convirtió en héroe nacional al salvar heroicamente a 37 personas durante el deslave en Vargas en diciembre de 1999. Adiestrado por su dueño, Mauricio Pérez Mercado, este noble canino demostró un instinto y valor inquebrantables durante el devastador deslave.

En la madrugada del 15 de diciembre de 1999, Orión comenzó a ladrar de manera incesante. Su dueño notó su nerviosismo, lo que le hizo intuir que algo grave se avecinaba, por lo que decidió subir a su familia a la azotea de la casa. Poco después, una avalancha de lodo y agua comenzó a arrasar con todo a su paso, marcando el inicio de la catástrofe.

Orión saltó al lodo para salvar a decenas de personas en riesgo. Entre los rescatados por el canino se encontraban ocho niños y varios adultos, muchos de los cuales se encontraban aislados en zonas de difícil acceso. Su valentía lo llevó a mantenerse activo durante las noches críticas del 15 y 16 de diciembre, guiando a la gente y previniendo más tragedias.

Por sus actos de heroísmo, Orión fue galardonado con la Orden Honor al Mérito en su primera clase y recibió el título de «Salvavidas de Primera» por parte de las autoridades venezolanas. Su inspiradora historia de lealtad y coraje cruzó fronteras, convirtiéndose en uno de los perros más homenajeados del mundo, hasta el punto que se levantó una estatua en su nombre en la plaza Las Palmeras, urbanización Tanaguarenas, en La Guaira.

Héroes de cuatro patas

Hoy en día los canes entrenados son el sistema más eficaz para localizar a víctimas bajo los escombros. Con la preparación adecuada, pueden convertirse en aliados fundamentales para salvar vidas cuando ocurre un desastre natural. Su capacidad para desplazarse, ver y oler no tiene sustituto y por eso es tan importante que estos equipos estén preparados para moverse con suma rapidez cuando sucede alguna catástrofe.

Los perros rescatistas son héroes de cuatro patas. Están entrenados para localizar sobrevivientes atrapados en estructuras colapsadas tras desastres naturales como sismos y terremotos. Su sentido del olfato es hasta 10.000 veces más sensible que el humano, lo que les permite detectar partículas de olor de personas vivas entre escombros profundos.

Los perros se desplazan ágilmente sobre las ruinas utilizando su olfato, oído y vista, mediante el método del viento, el cual consiste en correr libremente por la zona para captar el olor de cualquier sobreviviente en el aire.

Al detectar a una persona con vida, el perro emite ladridos constantes y rasca la zona para indicar el punto en el que deben excavar los rescatistas.

Convertir a un canino en rescatista toma entre 18 meses y 3 años. Durante su entrenamiento se prioriza que sean perros sociables, enérgicos y con un alto deseo de jugar, ya que el rescate para ellos es un «juego gratificante» que tiene como premio un su juguete o caricias tras encontrar a la persona. El perro pasa a formar parte de un binomio con su guía, un equipo en el que ambos deben estar perfectamente compenetrados.

 

Siempre listos

Para estar siempre listo el perro debe tener entrenamiento constante, algo determinante porque los canes siguen aprendiendo a lo largo de toda su vida. De esta forma, obtienen los recursos y la resiliencia necesarias para ser eficaces al afrontar esos eventos y catástrofes.

Aunque los guías pueden elegir un cachorro de raza con habilidades y aptitudes concretas, también han contado con perros adoptados e incluso rescatados como Tsunami. Aun el perro que destroza todo puede funcionar porque son canes que tienen ganas de aprender, se les entrena y se les da un propósito.

Actualmente el foco está puesto en el bienestar de los canes, en que disfruten desde cuando están aprendiendo a cuando trabajan. Asimismo, es imprescindible que tengan un buen vínculo con sus guías, algo que se consigue a través del juego y que los une como familia.

Anteriormente los perros rescatistas eran una mera herramienta de trabajo, ahora se consideran parte fundamental del binomio guía/perro y, por tanto, una parte indispensable en el equipo de rescate.

Actualmente, estos caninos viven en familia y hacen vida normal cuando no están entrenando, respetando su bienestar, sus tiempos, sus descansos y poniendo su seguridad como prioridad en todo momento.

Con información de La Radio del Sur, RT y Sr Perro


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