Base del ecosistema vegetal se debilita drásticamente sin polinizadores

Afirmar que la base del ecosistema vegetal se debilita drásticamente sin polinizadores no es una exageración apocalíptica, es un hecho biológico respaldado por investigaciones científicas. Los polinizadores son los arquitectos silenciosos de los paisajes verdes, los garantes de la diversidad genética y los pilares de la seguridad alimentaria del planeta.

El más reciente estudio sobre el tema, realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Iowa (EEUU) y publicado en la revista Ecology, advierte sobre este problema ecológico de alcance al revelar que la disminución de polinizadores reduce en un 50% la producción de semillas viables y provoca la pérdida aproximada del 27% de la diversidad vegetal.

Un círculo vicioso es trazado por la referida investigación, ya que la disminución de polinizadores conduce a menos plantas, lo que reduce la disponibilidad de recursos y, a su vez, provoca nuevas caídas en las poblaciones de polinizadores. Esta retroalimentación negativa resulta especialmente inquietante en un escenario de cambio climático, pues los ecosistemas empobrecidos pierden resiliencia ante sequías, plagas y eventos producto del calentamiento global.

Plantas con flores representan inmensa mayoría de la flora terrestre

Para comprender la magnitud de la crisis en ciernes, primero es necesario entender el papel fundamental que juegan los polinizadores en la reproducción de las plantas con flores (angiospermas), las cuales representan la inmensa mayoría de la flora terrestre. De ellas casi 90% depende, en mayor o menor medida, de la polinización animal.

La polinización no es un simple trámite para la naturaleza; es el motor de la diversidad genética. Cuando abejas, mariposas, murciélagos, colibríes, escarabajos e incluso algunos mamíferos pequeños transfieren el polen de una flor a otra de especie diferente (o de individuos distintos de la misma especie), facilita la reproducción cruzada.

Este proceso es el equivalente biológico a la “innovación genética”. Permite que las poblaciones de plantas se adapten a los cambios ambientales, resistan nuevas enfermedades y sobrevivan a las fluctuaciones del clima. Sin este intercambio, las plantas se ven forzadas a la autopolinización o a la endogamia, lo que resulta en poblaciones débiles, con menor capacidad de adaptación y altamente vulnerables a la extinción.

Peligro de colapso de especies vegetales enteras

 

Si los polinizadores desaparecieran por completo, el paisaje terrestre sufriría una transformación catastrófica en un periodo de tiempo geológicamente corto. Las plantas que dependen de ellos no podrían producir frutos ni semillas viables. Esto no solo significaría la muerte de individuos aislados, sino el colapso de especies enteras.

La base del ecosistema vegetal se debilitaría porque la regeneración natural de los bosques, praderas y selvas se detendría. Los árboles milenarios morirían sin dejar descendencia. Las plantas herbáceas, que forman el sotobosque y previenen la erosión del suelo, desaparecerían.

La homogeneización genética haría que los ecosistemas restantes fueran monocultivos naturales extremadamente frágiles ante cualquier plaga o cambio de temperatura. La “inmunidad” del planeta, garantizada por la biodiversidad, colapsaría.

Consecuencias devastadoras para el resto de la cadena alimentaria

El debilitamiento de la base vegetal tiene consecuencias inmediatas y devastadoras para el resto de la cadena alimentaria. Los frutos y las semillas no son solo el mecanismo de reproducción de las plantas; son la principal fuente de alimento para miles de especies de aves, mamíferos, reptiles e insectos.

Esquema de interacciones entre factores antrópicos y su incidencia sobre el ambiente.

Si desaparecen los polinizadores, desaparecen los frutos. Las aves frugívoras, que a su vez dispersan las semillas de otras plantas (incluso de aquellas que no dependen directamente de los polinizadores), morirían de hambre o migrarían, rompiendo los ciclos de dispersión.

Los herbívoros que se alimentan de hojas, brotes y flores enfrentarían una escasez severa de alimentos. A su vez, los depredadores que se alimentan de estos herbívoros sufrirían el impacto de la cascada trófica. El ecosistema, privado de su base reproductiva y alimenticia, se convertiría en un cementerio silencioso.

La agricultura humana también está íntimamente ligada a los polinizadores

La agricultura humana también está íntimamente ligada a los polinizadores. Aproximadamente un tercio de la producción agrícola mundial depende de la polinización animal. Esto incluye cultivos esenciales y de alto valor nutricional y económico como las manzanas, las almendras, los tomates, el café, el cacao, las fresas y gran parte de las nueces y semillas oleaginosas.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) estima que el valor económico de los servicios de polinización a nivel global oscila entre los 235.000 y 577.000 millones de dólares anuales. Sin polinizadores, el planeta enfrentaría tanto una crisis de biodiversidad como una crisis alimentaria y económica sin precedentes.

Los cultivos básicos que dependen del viento (como el trigo, el arroz y el maíz) podrían brindar un sustento calórico, pero se sufriría una deficiencia masiva de micronutrientes, vitaminas y minerales, lo que provocaría una crisis de salud pública global. Además, la pérdida de plantas medicinales, muchas de las cuales dependen de la polinización animal, cerraría puertas a la farmacología moderna.

El experimento duró cuatro años y se examinaron 68 mil flores

El estudio de la Universidad Estatal de Iowa, titulado Los polinizadores mantienen la biodiversidad al ensamblar comunidades vegetales, es producto de un experimento de cuatro años, tiempo durante el cual los científicos examinaron aproximadamente 68 mil flores en parcelas de pradera restaurada en para medir con precisión las consecuencias de la ausencia de polinizadores.

En el ensayo, que está entre los más detallados realizados hasta ahora, se aplicaron tres niveles de visita de polinizadores a todas las flores de las plantas herbáceas de hoja ancha (forbs) que emergieron en parcelas de una pradera en restauración. El primero fue de exclusión de polinizadores, cubriendo las flores con bolsas. El segundo fue de polinización aumentada, con polinización manual de las flores. El tercer grupo fue de control, sin intervención.

Además de la reseñada reducción del 50% en las semillas viables de las especies polinizadas por animales, así como la disminución del 27% en la riqueza de esas especies, la exclusión de polinizadores también provocó una caída del 23% en la riqueza total de especies vegetales y la eliminación de la relación positiva entre la abundancia de herbáceas de hoja ancha y la riqueza vegetal observada tanto en los grupos control como en los tratamientos de polinización aumentada.

El informe refiere que “en conjunto, los resultados indican que el declive de los polinizadores en entornos alterados por la actividad humana podría estar conduciendo a un ‘vórtice de extinción’ planta‑polinizador, donde menos polinización reduce la diversidad vegetal local, lo que a su vez disminuye aún más las poblaciones de polinizadores”.

Amenaza es el resultado de convergencia letal de factores antropogénicos

La amenaza actual de los polinizadores es el resultado de una convergencia letal de factores inherentes a la actividad humana (antropogénicos):

1. Pérdida y fragmentación del hábitat, mediante la cual la expansión de la agricultura industrial, la urbanización descontrolada y la deforestación han destruido los «corredores biológicos» y las fuentes de néctar y polen de las que dependen los polinizadores para alimentarse y anidar.

2. Uso indiscriminado de agroquímicos. Los pesticidas, en particular los neonicotinoides, han demostrado ser letales para las abejas y otros insectos. Incluso en dosis subletales, estos químicos afectan el sistema nervioso de los polinizadores, desorientándolos, reduciendo su capacidad de reproducción y debilitando su sistema inmunológico.

3. Cambio climático y desincronización fenológica. El aumento de las temperaturas globales está alterando los ciclos naturales. En muchas regiones, las flores están brotando antes de tiempo debido a las primaveras tempranas, pero los polinizadores (cuyos ciclos dependen de la luz solar y la temperatura de hibernación) aún no han emergido. Esta desincronización fenológica deja a las plantas sin polinizar y a los insectos sin alimento al despertar.

4. Especies invasoras y patógenos. La globalización ha facilitado la propagación de enfermedades y parásitos, como el ácaro ‘Varroa destructor’, que ha diezmado las poblaciones de abejas melíferas y silvestres en todo el mundo.

Conservación de los polinizadores es una necesidad existencial

La conservación de los polinizadores no es una opción, sino una necesidad existencial.
A nivel gubernamental y corporativo, es imperativo prohibir de manera definitiva los pesticidas más tóxicos y transitar hacia modelos de agroecología.

En el ámbito de la agricultura, la implementación de setos vivos, la rotación de cultivos, el mantenimiento de franjas de flores silvestres y la reducción de la labranza son prácticas que pueden restaurar las poblaciones de insectos benéficos.

Se pueden crear corredores de supervivencia en medio de las ciudades. El aporte comunitario puede orientarse a la creación de “jardines de polinizadores” con especies nativas, la instalación de “hoteles para insectos” destinados a abejas solitarias, y la reducción del uso de químicos en los patios traseros. Asimismo, apoyar a los apicultores locales y consumir productos de comercio justo, que respeten los ciclos naturales ayuda a financiar una economía amigable con la biodiversidad.

Proteger a las abejas, a las mariposas y a los murciélagos no es un acto de caridad hacia la naturaleza. Es también una acción de legítima defensa de la especie humana. Si se permite que esta red invisible se rompa, el colapso de la base vegetal arrastrará consigo a los bosques, a la fauna y, en última instancia, a los seres humanos.

 

Con información de Esa Journals, OK Diario, Ecoinventos, Mundo Agropecuario, Ecosistema Startup

Fotos cortesía de Ecoinventos, Esa Journals, Fundación Historia Natural “Félix de Azara” (Biodiversidad Actual y Fósil) y Mi Biohuerto en Casa


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