Coloquialmente llamada Cota Mil, la avenida Boyacá es una de las principales arterias viales de Caracas que bordea sinuosamente la montaña guardiana de la ciudad de norte a oeste, marcando un límite entre la bulliciosa y dinámica capital y el verdor del Waraira Repano.
Desde su inauguración el 18 de agosto de 1973, esta vía expresa se convirtió en un emblema de la vialidad de la urbe y constituye la línea cortafuegos del pulmón caraqueño, protegiendo la montaña.
Recibió el mote de Cota Mil por la altitud en que discurre respecto del nivel del mar. Fue proyectada en la década de los años cuarenta del siglo XX, e incluida en el Plan Rotival, diseñado con la idea de que la ciudad de Caracas tuviera una vía perimetral, respetando de manera acentuada el concepto de una ruta de tránsito ajustada al paisaje entre la ciudad y la montaña.
Tiene un recorrido total de 14,5 kilómetros e incluye diez distribuidores que comunican a sectores del este y oeste de Caracas: Avenida Baralt, San Bernardino-Sarría, Maripérez, Alta Florida, La Castellana, Altamira, Sebucán, Boleíta y El Marqués.
Cota Mil, solución vital
Esta vía expresa actúa como límite a la construcción de la capital y protege el cerro que la enmarca. Esta gran obra de infraestructura vial, soportada en algunos tramos por viaductos, especialmente altos en su paso por el parque Los Chorros, se prolonga desde el Distribuidor Metropolitano hasta el final de la Avenida Baralt, empalmando con las distintas zonas que se encuentran comprendidas entre el este y el centro de la ciudad, en sentido oeste-este. Conecta desde Terrazas del Ávila al este hasta La Pastora al oeste, donde se contempla la construcción de su empalme con la autopista Caracas-La Guaira mediante un sistema de túneles.
La Cota Mil fue concebida como una solución vital para cumplir dos funciones: formar un cinturón de concreto y acero que pone límite a quienes pretenden construir en las faldas de la serranía, y convertirse en un amplio y extenso primer contrafuego que juega un decisivo papel en la conservación del Parque Nacional Waraira Repano.
Además, durante los tiempos de sequía se producen incendios, por lo que un sistema de estanques y reservorios de agua, diseñados en red para estas eventualidades, se encuentran a la espera de su reactivación y mantenimiento, así como los sistemas de grupos de salvamento de voluntarios.
Mágico recorrido
Al recorrer la Cota Mil, se disfruta la majestuosidad de la montaña que se eleva justo al lado, al igual que toda la belleza silenciosa del valle de Caracas. Por la vertiente sur hay diversos accesos peatonales para caminadores y escaladores a lo largo de la avenida Boyacá.
Subir al cerro por El Polvorín, Llano Grande, Loma del Viento-San Bernardino, Chacaíto, Altamira-Sabas Nieves, Pajaritos, Sebucán, Cachimbo, Estribo de Duarte-Boleíta, la Julia, Galindo, Universidad Metropolitana y Ayala, se ha convertido en una rutina diaria para los caraqueños. Desde Llano Grande al oeste hasta más allá de Ayala al este, todos los caminos se cruzan con el cortafuegos que se ubica entre las cotas 1.000 y 1.300, y que recorre la ciudad casi de forma horizontal de un extremo a otro.
Los distribuidores de esta vía comienzan con el Baralt, que empalma con la avenida homónima, conectando La Pastora, el centro de Caracas, Quinta Crespo hasta culminar en el distribuidor El Paraíso. El siguiente es el alimentador de San Bernardino al cual solo es posible acceder en sentido este-oeste. En sentido norte-sur permite acceder a la avenida Los Próceres y finaliza en el cruce con el inicio de la Avenida Panteón, a través de la cual se llega al Hospital de Clínicas Caracas, la Quinta Anauco y los alrededores del Panteón Nacional.
Siguen los distribuidores de Maripérez, Alta Florida, La Castellana, Altamira y Sebucán. Posteriormente el alimentador Boleíta enlaza a la urbanización homónima y al sector Horizonte, el distribuidor El Marqués y, finalmente, el Metropolitano, que marca el final de la avenida y sirve tanto para empalmar la autopista Gran Mariscal de Ayacucho como la Autopista del Este en sentido oeste hacia Petare.
A la falda del Waraira Repano
El Waraira Repano (que en lengua indígena significa “sierra grande”), está rodeado en su parte sur por la Cota Mil, la cual le sirve de protección. Conocido como guardián de Caracas, separa la capital de la costa, pero a su vez es su vínculo.
Se tiende como parte de la cordillera de la costa de occidente a oriente, con una superficie de 85.192 hectáreas entre el mar Caribe y el valle de Caracas ubicado entre los 900 y los 1.000 msnm.
Esta montaña ha formado parte de la historia del país y de la capital, siendo testigo de los invasores que emprendieron la conquista; piratas que descifraron los misterios de sus caminos para encontrar en ese entonces un caserío de chozas primitivas y humildes campesinos. Más tarde, geógrafos y naturalistas eminentes como Alexander Von Humboldt; viajeros, poetas y pintores fueron conquistados por su belleza, confirmándola como un emblema de la urbe.
Su vegetación varía con la altitud, que alcanza los 2.765 msnm. en el pico Naiguatá. Va desde la rala vegetación de subpáramo; el ecosistema de bosque nublado o el bosque veranero, con especímenes altos y frondosos; y la sabana de montaña en el límite de la ciudad. En la cara hacia el mar entre ambos bosques, la vegetación acusa cambios producto del cultivo de café durante muchos años. Tocando el mar, se descubre la presencia de espinares y cardonales. Entre su fauna destacan ardillas, rabipelados, cachicamos, la danta, el puma, el jaguar, el puercoespín, la lapa, el venado, el mono araguato y una variedad de serpientes. Además, se han reportado más de 200 especies de aves.
Cronología de la Cota Mil
Desde el gobierno de Juan Vicente Gómez, Caracas crecía exponencialmente, dando lugar a la aparición de urbanizaciones hacia el este y al rápido desarrollo de núcleos urbanos, como los de San Agustín y El Conde. Más tarde, durante el mandato de Eleazar López Contreras, se evidenció que era indispensable ordenar ese crecimiento. Entonces, el gobernador Elbano Mibelli creó la Dirección de Urbanismo del Distrito Federal, y contrató a afamados técnicos extranjeros para ordenar la extensión del valle. En abril de 1938, el Gobernador ordena la formación de un plan monumental de Caracas, que sería el origen del primer plano regulador de la ciudad. Ese plan se convertiría posteriormente en el llamado “Plan Rotival”. Así, se establece la construcción de “la carretera al pie del Ávila (que) parte de la entrada a “El Retiro”. Más adelante señala que ésta debe “unirse con la carretera que bordea el Ávila y formar con ella una vía de Circunvalación que será, sin duda, una de las más interesantes vías turísticas de la ciudad”.
La iniciativa tenía como antecedente el camino-cortafuego abierto entre Coticita y Petare, ideado pocos años antes, pero orientado más a la prevención de incendios y a la conservación del cerro, que a resolver un problema de vialidad. El ambicioso Plan Rotivial, más que servir para la contemplación paisajística, aliviaría el tránsito automotor al absolver 20% de la circulación.
Entre 1951 y 1952 se trabaja activamente en el plan de la Cota Mil, intensificando estudios y levantamientos. En 1956 se habían abierto mil trescientos metros de la Cota, pero esto resultaba una pequeña porción de una vía tan extensa y ambiciosa. Desde ese momento se impulsó la obra. Mientras que en 1962, se procedió a la apertura del segundo sector, entre La Castellana y El Marqués, con los distribuidores correspondientes a estos puntos y a Los Chorros, Altamira y Sebucán. El último tramo construido, corresponde al sector que une San Bernardino con la avenida Baralt.
Mucho más que una vía expresa
Fue en la década de 1980, cuando se decretó por primera vez el cierre de la avenida Boyacá cada mañana de domingo con la finalidad de ofrecer a los habitantes de la zona Metropolitana un espacio para dar paseos, practicar deportes y realizar diferentes actividades de esparcimiento en general. Por lo que el recorrido de la Cota Mil se convirtió en el perfecto plan dominguero para toda la familia, entre las 6 de la mañana y la 1 de la tarde.
Y si de espacios públicos se trata, no puede dejar de mencionarse el Mirador Batalla de Boyacá que se ubica entre las salidas de La Castellana y La Florida, el cual brinda una hermosa vista de toda la ciudad. Cuenta con dos parques, baños, y áreas para sentarse. Además, desde el lugar se puede llegar por un camino de piedras hasta la cascada del Mirador. Este espacio urbano no solo sirve para descansar y contemplar la ciudad, cuenta además con servicios de comida, y usualmente se ofrecen allí diferentes actividades como prácticas de yoga y bailoterapia. Uno de los elementos más atractivos de este espacio es la Campana de la Amistad Corea-Venezuela, donada por la Embajada de la República de Corea en conmemoración del Bicentenario de la Independencia y como señal de la amistad entre ambas naciones.
Actualmente, la avenida Boyacá o Cota Mil es mucho más que una vía expresa que facilita el tránsito en la capital, es además un espacio único que une ciudad y montaña, una barrera protectora para el guardián de Caracas y un emblema de la vida en esta urbe.
Sin embargo, a medida que la ciudad sigue creciendo, esta avenida como otras puede y debe ser mejorada para adaptarse a su evolución. Como ejemplo de ello se puede mencionar la ampliación que se ejecutó en esta arteria vial en septiembre de 2015 que eliminó el cuello de botella en Boleíta, liberando el 40% del tráfico vehicular, una solución vial que permitió que 40 mil vehículos al día se ahorren 45 minutos.
Con información de Guía CCS, Puente de Mando, La Guía de Caracas, Tierra Mágica, Blog María Fsigillo y Tu Cota
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