La Batalla de Pantano de Vargas, uno de los enfrentamientos de la campaña por la libertad de la Nueva Granada, hoy Colombia, pudo haber sido una desastrosa derrota para el Ejército Libertador, pero se transformó en una victoria épica, gracias a la audacia y valentía del teniente coronel Juan José Rondón, quien al mando de 14 lanceros salvó a la causa libertaria en un momento crucial de la gesta independentista.
Su “Rondón todavía no ha peleado” y la carga histórica de su caballería de llaneros contra las tropas españolas, impetuosa y feroz para arrebatarle una victoria que creían absolutamente segura, lo destacan en la historia como el héroe de una de las batallas más peligrosas que le tocó pelear al Libertador Simón Bolívar.
atalla del Pantano de Vargas del artista Luis Rengifo, 1969.
Después de Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, solo Juan José Rondón brilla con luz propia en el pensamiento libertario del pueblo colombiano. Su figura es el arquetipo del héroe popular, un hombre del pueblo que, a través de su coraje, se elevó por encima de las circunstancias y se convirtió en una leyenda.
Criado por dos tías paternas y un tío materno
La historia de Juan José Rondón Delgadillo es la de un niño que creció en la orfandad y la de un hombre que labró su camino en medio del caos de las luchas independentistas. Nació en Santa Rita de Manapire, actual estado Guárico, en 1790. Sus padres, un esclavo liberado de nombre Bernardo Rondón y la mestiza Lucía Delgadillo, murieron en la infancia del prócer, quien fue criado por dos tías paternas, Gerónima y Luisa, junto a un tío materno: Manuel, quien luchó a su lado.
Rondón, quien era un pardo, creía en la igualdad en el trato de los hombres, pues había heredado un pequeño comercio de bestias y ganados. No obstante tuvo que enfrentarse a las múltiples barreras que se imponían a su condición racial. De hecho, aprendió a leer y escribir siendo adulto.
Quienes lo conocieron lo describieron como un hombre de carácter comunicativo y complaciente con todo el mundo, sin vicios y con una extraordinaria vivacidad. Este soltero de piel oscura, era de estatura algo más que regular y formas atléticas.
Inicios como militar fueron en las filas realistas
Si bien en sus inicios como militar se unió a las filas realistas bajo el mando de José Tomás Boves, su lealtad cambió luego de la muerte de este personaje sanguinario, al presenciar la valentía del patriota Pedro Zaraza, quien mató a Boves en la batalla de Urica, donde Rondón participó.
Junto a Zaraza, en casi tres años, le tocó enfrentar las calamidades de la batalla de La Hogaza, la Campaña del Centro y la defensa en el Apure. El guariqueño, se destacó rápidamente en las filas republicanas por su coraje, así como por el profundo conocimiento del terreno y las tácticas de guerra irregular, que poseía como buen guerrero llanero. Su figura no era la de un estratega pulido en academias militares, sino la de un líder natural que inspiraba a las tropas con el ejemplo propio
Para 1819, Rondón era ya un oficial con experiencia. Su carácter recio y su reputación como guerrero le valió el respeto de sus superiores y la admiración de sus soldados. Ya Bolívar planificaba la Campaña de Nueva Granada y al pedirle lo mejor de su caballería a José Antonio Páez, éste se quedó con el regimiento Bravos de Apure, al que consideraba el mejor, y le dejó los regimientos de Oriente, Neogranadinos y Llano Arriba, que estaba a cargo de Rondón, sin saber que lo enviaba a la gloria y a la inmortalidad.
Estrategia del Libertador para el triunfo en la Campaña de Nueva Granada
La estrategia del Libertador para el triunfo en la Campaña de Nueva Granada, fue la de cruzar los Andes y caer sorpresivamente en Bogotá. Lo hizo atravesando el páramo de Pisba, una montaña de 3.900 metros de altura con una vía escabrosa, empinada y helada por la que solo transitaban los indígenas de la región.
El ejército patriota llegó al territorio de Boyacá en condiciones precarias: agotados, enfermos y con muchas bajas, carecían de caballos y pertrechos, lo que significaba una situación débil frente a las fuerzas realistas. Los patriotas fueron auxiliados por la población local y fuerzas guerrilleras, que les permitieron recuperar su fuerza para continuar la lucha.
En los días previos a la batalla, las fuerzas republicanas enfrentaron varios combates menores y escaramuzas contra las tropas realistas comandadas por el coronel José María Barreiro. Sin embargo, los realistas lograron obtener posiciones estratégicas cruciales en las alturas cercanas al Pantano de Vargas, un terreno difícil caracterizado por una hondonada con un riachuelo que dificultaba el movimiento de las tropas.
El 25 de julio de 1819 comenzaron a cruzar el río Chicamocha
El 25 de julio de 1819, las tropas libertadoras comenzaron a cruzar el río Chicamocha, alrededor de las 4:00 de la madrugada. Lograron hacerlo casi al medio día, por lo difícil de este tránsito fluvial y la fuerza de la corriente de las aguas. Ya la situación era difícil.
Bolívar ordenó a Santander cubrir el flanco izquierdo con las fuerzas de vanguardia; al General Anzoátegui le dejó la defensa del centro del área, conjuntamente con la Legión Británica. A Rafael Urdaneta le tocó proteger el flanco derecho del terreno. El Libertador reservó la caballería consigo, en espera del resultado del desigual enfrentamiento de 3.890 soldados españoles contra 2.500 republicanos.
La batalla comenzó con un asalto frontal por parte de los patriotas, pero el ejército realista, mejor posicionado y con más tropas, logró repeler el ataque y lo repitió dos veces más. Los patriotas empezaron a ceder terreno, y la situación se tornó crítica.
El pánico se apoderó de algunas unidades. La moral de las tropas patriotas, ya debilitada por la travesía del páramo, se resquebrajó. Barreiro, al ver la situación de Bolívar, ordenó a sus tropas que avanzaran, lanzando un ataque que amenazaba con rodear y aniquilar al Ejército Libertador.
“Rondón todavía no ha peleado”
Lanceros del Pantano de Vargas o Monumento a los Lanceros, del escultor Rodrigo Arenas Betancur , localizado en Paipa, departamento de Boyacá.
La derrota parecía inevitable. En medio del caos, desde una colina, Bolívar veía con sus catalejos cómo sus hombres retrocedían. Se afirma que al observar el avance de la guardia montada realista exclamó: “¡Se nos vino encima la caballería retrocedan que perdimos la batalla!”. Entonces, Rondón que estaba cerca le dijo: “General no hemos perdido la batalla aún, Rondón todavía no ha peleado”, a lo que el Libertador contesta: “Coronel Rondón, salve usted la patria”.
La respuesta de Rondón fue tan audaz como decisiva. Al escuchar la orden de Bolívar, reunió a sus 14 lanceros de vanguardia. La cifra es a menudo objeto de debate, pero lo que no se discute es la audacia de su acción, pues con un ímpetu y una ferocidad que solo un llanero podía exhibir, el guariqueño y sus hombres cargaron colina arriba.
La carga de caballería fue un golpe de efecto psicológico y militar. La embestida fue tan furiosa y repentina que los realistas, confiados en su inminente victoria, se vieron completamente sorprendidos. El impacto de los jinetes llaneros, con su peculiar estilo de cabalgar sin soltar sus largas lanzas para embestir al enemigo, desorganizó y sembró el caos en las filas españolas.
Mientras la caballería de Rondón rompía la formación enemiga, las tropas patriotas, que habían estado retrocediendo, se envalentonaron. Inspirados por la audacia de sus compañeros, se reorganizaron y lanzaron un contraataque. La carga de Rondón había dado el tiempo y la oportunidad necesarios para que el ejército bolivariano se recuperara.
Juan José Rondón arrancó la bandera imperial para clavar el pabellón republicano
Rondón alcanzó con su empuje el cerro que ocupaba Barreiro, de donde arrancó la bandera imperial para enclavar el pabellón republicano. La batalla, que se extendió hasta el anochecer, concluyó con la retirada de Barreiro y sus soldados, quienes no pudieron resistir el ímpetu renovado del ejército grancolombiano.
Se afirma que al día siguiente de la contienda, el Libertador le confesó a Santiago Mariño que “… en ningún de los momentos difíciles de mi vida, me he sentido tan lleno de miedo como ayer. Pensaba en las terribles consecuencias de una eventual derrota. No había posibilidad de escapar. No me quedaba sino un partido: Suicidarme”.
Así habría reconocido que estuvo a punto de perderlo todo; porque no había lugar a donde retroceder el mismo día de la batalla, mientras que su captura o muerte junto a Santander, Urdaneta, Anzoátegui, Mariño, Soublette, los lanceros incluyendo a Rondón, Infante y Mellado, la Legión Británica y O´Leary, entre muchos otros habría diezmado el mando revolucionario.
Victoria en Pantano de Vargas abrió el camino para la decisiva Batalla de Boyacá
La victoria en la Batalla de Pantano de Vargas no solo aseguró la supervivencia del ejército patriota, sino que abrió el camino para la decisiva Batalla de Boyacá, que unas semanas después selló la independencia de Nueva Granada.
Sin la valentía y audaz iniciativa de Juan José Rondón, a quien el Libertador llamó “San Rondón” o el santo salvador de la República, la historia de la independencia de Colombia y Venezuela pudo haber tomado un rumbo muy diferente.
Juan José Rondón, también luchó en la Batalla de Carabobo (1821), que aseguró la liberación de Venezuela del imperio español. En 1822 fue herido en la batalla de Naguanagua. Falleció, un día como hoy, 23 de agosto, a causa de tétanos, en Valencia, donde residía con su familia en una hacienda de naranjas que le entregó Bolívar. Desde 1896, sus restos mortales descansan en el Panteón Nacional.
Con información de MCM Biografías, Portal Alba y Ciencia con conciencia
Zurita, Elías. Juan José Rondón, el Aquiles del Llano. Colección Difusión. Fundación Centro Nacional de la Historia. Primera Edición 2012.
Fotos cortesía de Blog de Andres Socadagui Nonsoque, Wikipedia y Ciencia con conciencia
No te pierdas
> Pedro Chipía sirvió con talento, valor y lealtad a la causa libertadora
> Juan Bautista Bideau, de corsario a prócer de la independencia venezolana