El Monumento al Tambor de Barlovento es un homenaje a la herencia africana que ha moldeado la identidad cultural venezolana a través del tiempo y representa al instrumento musical de vibrante repique que se ha convertido en corazón palpitante de la afrovenezolanidad.
Ubicado a la entrada de la población de Curiepe, estado Miranda, esta hermosa obra creada por el escultor Dagoberto Ramos, simboliza la resistencia histórica de un pueblo que supo liberarse de la esclavitud y honra tanto la cultura como la identidad de las comunidades afrodescendientes en todo el territorio nacional.
El monumento sintetiza devoción del pueblo de Curiepe al tambor
El Monumento barloventeño sintetiza la devoción del pueblo de Curiepe al tambor como instrumento central de sus festividades y como símbolo del disfrute y defensa de sus expresiones culturales ancestrales.
Las fiestas de San Juan Bautista y San Juan Congo son ejemplos destacados de esta herencia viva, donde los tambores mina, culepuya, quitiplás y curbata son protagonistas. Estos tambores no solo acompañan la música y el baile, sino que también simbolizan la resistencia, la identidad y la espiritualidad de la comunidad afrovenezolana.
En Barlovento, el tambor mina y otros instrumentos tradicionales se tocan en diversas festividades religiosas y sociales, como la Semana Santa, el velorio de la Cruz de Mayo, fiestas patronales y cumpleaños de santos.
Escultor Dagoberto Ramos capturó la esencia de la música afrovenezolana
El escultor Dagoberto Ramos capturó, en el Monumento al Tambor de Barlovento, la esencia de la música y la cultura afrovenezolana, integrando al tambor Mina, que es el rey de Curiepe, elementos como el quitiplás, las maracas, así como los tambores “culo e’puya” y curbata, que forman parte del folclore de esa región mirandina.
Ubicado estratégicamente en la entrada del pueblo, el monumento recibe a quienes visitan o viven en Curiepe. Esta creación monumental al aire libre evidencia el uso de técnicas escultóricas tradicionales como el tallado y el modelado, además de técnicas de ensamblaje y fundición, cuya combinación ha permitido capturar la textura, el volumen y el dinamismo necesarios para lograr una obra visualmente impactante y simbólicamente poderosa.
Para diseñar esta obra artística, Ramos se inspiró en las tradiciones culturales y festivas afrovenezolanas donde el tambor es protagonista y símbolo central, especialmente las ya referidas celebraciones de San Juan Bautista y San Juan Congo. Asimismo, sintetiza la devoción de la comunidad por el tambor y su cultura.
Ramos estudió en la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas de Caracas
Destacado escultor venezolano, nacido en la capital venezolana, Dagoberto Ramos estudió escultura en la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas de Caracas, donde fue discípulo del reconocido escultor Víctor Valera. Fuera del país, se especializó en técnicas de fundición y talla en madera.
A lo largo de su carrera, Dagoberto Ramos ha enfocado su arte en la preservación y exaltación de las raíces culturales de Venezuela, integrando en sus obras un profundo respeto por las tradiciones ancestrales.
Su estilo combina la fuerza expresiva con un sentido de identidad colectiva, lo que le ha permitido crear piezas con significado sociocultural, además de valor estético. Así, Ramos ha contribuido a la difusión y valorización del patrimonio cultural venezolano mediante la creación de obras públicas que dialogan con el entorno y la historia local.
Primer repique de tambores se celebra con la llegado de junio
Apenas llega el mes de junio, se celebra el primer repique de tambores en los estados Miranda, Aragua, La Guiara y Carabobo, tradición popular que marca el inicio de las festividades de San Juan Bautista, donde la música, el baile y los rituales son protagonistas y expresión de la herencia africana, que es una parte importante del alma venezolana.
En Curiepe, población fundada en 1721 por cimarrones y negros libertos bajo el liderazgo del Capitán Juan del Rosario Blanco, la cita es las 12:00 del mediodía, en la esquina de la plaza Bolívar, cerca de la iglesia Nuestra Señora de Altagracia. Allí las familias devotas celebran la llegada del mes de San Juan Bautista con alegría y fe, al son de los tambores.
La población mirandina también festeja a San Juan Congo, que según la leyenda fue un príncipe africano adolescente esclavizado y cuya imagen fue tallada por su hermano como homenaje, tras su muerte. Pero lo hace con un tambor más íntimo, realizado el sábado siguiente de las fiestas de San Juan Bautista, en una capilla ubicada en la parte alta.
El ciclo festivo alrededor de la veneración y culto de San Juan Bautista fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, el 14 de diciembre de 2021 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco); mientras que el San Juan Congo de Curiepe ostenta la declaratoria de Patrimonio Cultural de Venezuela desde el 10 de junio de 2014.
Con información de Miranda, Venetur, Curioso Teatro Global (Cultura Afrovenezolana y su Influencia en Venezuela) y Últimas Noticias
Fotos cortesía de Miranda, Alba Ciudad I, Alba Ciudad II, Jose Ilidio Spinola (Flick), Venezuela te extraño, Gran Misión Vivienda Venezuela y Por una Venezuela posible
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