Quién es la Madre Carmen Rendiles, primera santa venezolana

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Pocos conocen la vida y obra de la Madre Carmen Rendiles, primera santa de Venezuela, cuya canonización fue anunciada por el Vaticano unas pocas semanas después de hacer la del primer santo del país, José Gregorio Hernández. De igual forma, no muchos saben que la religiosa vino al mundo en Caracas en 1903 sin su brazo izquierdo, circunstancia que lejos de limitarla contribuyó a hacer de su vida un ejemplo de superación de las adversidades y de honra al amor de Dios.

Y es que, quien sería conocida como Madre Carmen decidió dedicarse a la vida religiosa con la naturalidad, el liderazgo y la caridad que se le conoció desde pequeña, destacándose en ella cualidades como humildad, valentía y dedicación a los otros, especialmente a los más necesitados. A los 24 años ingresó en las Siervas de Jesús en el Santísimo Sacramento, consagrando sus votos perpetuos en 1932. A los 33 años era maestra de novicias y a los 44 superiora de la casa madre. En la década de 1960 fundó la Congregación Siervas de Jesús en Venezuela. Además, impulsó la fundación de varios colegios. Sus hermanas religiosas aseguran que era fuente de alegría dentro de la Congregación, dejando una huella imborrable en todas las que pudieron compartir a su lado.

En 1995 se dio inicio al proceso para la canonización de la Madre Carmen Rendiles. Dieciocho años después, el papa Francisco le otorgó el título de Venerable, el 5 de julio de 2013. En 2017 la Santa Sede aprobó un milagro ocurrido por intercesión de Madre Carmen, y fue elevada a los altares como tercera beata de Venezuela después de Madre María de San José y Madre Candelaria.

Vida de resilencia

La primera santa de Venezuela nació sin un brazo, circunstancia que no la detuvo. Vivió hasta los 73 años y fundó las Siervas de Jesús en Venezuela, que hoy cuenta con unas 100 religiosas y unas 20 comunidades en Ecuador, Colombia y Venezuela. María Carmen Rendiles Martínez vino a este mundo en Caracas el 11 de agosto de 1903.Fue la tercera hija de Ramiro Rendiles y Ana Antonia Martínez, una familia con arraigada tradición religiosa, en la que aprendió el sentido del deber y el amor por el prójimo.

A pesar de su aparente discapacidad, la pequeña Carmen creció entre siete hermanos con independencia y espíritu de liderazgo, lo que ayudó a todos los miembros de su familia a sobrellevar con el mejor ánimo el obstáculo que jamás le impidió desarrollarse y destacar en su vida familiar y social.

Con tan solo quince años ya expresaba un profundo deseo de dedicar su vida a Dios. Una debilidad pulmonar durante su adolescencia la apartó por unos meses de la vida social para recuperar su salud y dedicarse a la oración. En esas circunstancias, su vocación se manifestó con claridad y empezó a desarrollarse en la vida cristiana como catequista y fuente de apostolado para su círculo cercano.

El 25 de febrero de 1927, con 24 años y luego de recorrer varios conventos, tocó a las puertas de la Congregación de Siervas de Jesús en el Santísimo Sacramento en Caracas, una institución de origen francés recién establecida en Venezuela, que no vestían hábito para entregarse a la humildad y la pobreza. El 8 de septiembre de ese mismo año la Madre Carmen Rendiles ingresó al noviciado luego de completar sus estudios y la preparación previa.

Vocación religiosa

La Madre Carmen Rendiles emitió, el 8 de septiembre de 1932, los votos perpetuos que la hicieron desde entonces miembro definitivo de la Congregación de las Siervas de Jesús. Para afianzar su formación religiosa fue enviada a la cuna de esta en Francia. A su regreso en 1934 fue nombrada Maestra de novicias. Posteriormente, ocupó varios cargos en la Congregación hasta ser nombrada superiora de las casas en Venezuela y en Colombia.

Desempeñó su vida religiosa con la naturalidad, el liderazgo y la caridad que mostró desde sus primeros años, siendo una fuente de alegría para sus hermanas de religión. Fue nombrada Superiora de la Casa Madre en Venezuela en 1947 y bajo su liderazgo las obras de la institución se expandieron en varios estados del país, siempre enfocadas al servicio al prójimo.

A partir de 1942, la Congregación inicia su labor educativa fundando los Colegios Betania, Santa Ana, Belén y Nuestra Señora del Rosario. En el servicio que prestaban a varias parroquias, también contribuían con la elaboración de las hostias y ornamentos litúrgicos.

Nueva congregación

Una casa en San Cristóbal para que funcionara como colegio fue fundada por ella en el año 1950. Al año siguiente, sus hermanas comienzan a trabajar en el Seminario Diocesano de San Cristóbal. Posteriormente, inician labores en Cúcuta (1952) y en 1954, se ocuparon del Palacio Arzobispal y de la Catedral de Caracas.

En 1955 se pone en funcionamiento el Colegio Belén de Caracas y en ese mismo año, en La Punta, estado Mérida, comienzan las actividades del Colegio Nuestra Señora del Rosario. La Madre Carmen Rendiles donó a la Congregación su casa paterna ubicada en El Paraíso, Caracas, para atender la educación de niñas de escasos recursos en 1959.

Como Superiora Provincial, en 1961, la Madre Carmen se opuso cuando el gobierno general de la Congregación en Francia, después del Concilio Vaticano II, decide establecerse como instituto secular, hecho que implicaba una transformación en el carisma fundacional. Con firmeza consultó a sus hermanas y al Episcopado venezolano para luego iniciar el proceso de separación de la comunidad francesa, que culminó en 1965 con la constitución oficial de una nueva congregación religiosa que se llamaría en adelante “Siervas de Jesús” en Venezuela.

Es nombrada Superiora General en 1969, cargo que desempeñó con autoridad, pero con caridad hacia sus hermanas. Con el paso de los años, Madre Carmen siempre confiada en la gracia de Dios, logró transmitir su ejemplo a todas las Siervas de Jesús. El 9 de mayo de 1977, poco después de haber cumplido 50 años de vida religiosa, Madre Carmen muere en Caracas. Sus restos se encuentran en una tumba ubicada en el lateral izquierdo a la entrada de la Capilla «Jesús Hostia» del Colegio Belén, en la urbanización Los Palos Grandes, Caracas. Además, su habitación fue convertida en oratorio en el que diariamente las hermanas se dedican a la adoración del Santísimo Sacramento.

Camino de santidad

El proceso para la Canonización de la Madre Carmen Rendiles inició el 9 de marzo de 1995, durante el papado de Juan Pablo II, por Silvia Correale, postuladora de la causa, la Hermana Rosa María Ríos, vice postuladora, y las superioras generales de la Congregación. El 5 de julio de 2013, 18 años después, el papa Francisco le otorgó el título de Venerable, al reconocer que ejerció las virtudes cristianas en grado heroico.

En 2014 se comenzó la investigación diocesana de un presunto milagro atribuido a la Madre Carmen, y, luego que la Santa Sede estudiara y aprobara una curación milagrosa «instantánea, perfecta, estable y duradera», de la doctora Trinette Durán de Branger, el 18 de diciembre de 2017, la Santa Sede aprobó que fuera elevada a los altares como tercera beata de Venezuela después de Madre María de San José y Madre Candelaria, fundadora de las Hermanas Carmelitas Venezolanas.

Su beatificación fue llevada a cabo el 16 de junio de 2018, por el enviado del papa Francisco, el cardenal Ángelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. El estadio de la Universidad Central de Venezuela se llenó de cientos de peregrinos que asistieron a la ceremonia.

Un Boletín de la Oficina de Prensa de la Santa Sede informó el 31 de marzo de este año que el Papa Francisco otorgó la autorización al Dicasterio para las Causas de los Santos de promulgar el decreto relativo al milagro de la beata Madre Carmen Rendiles. Este anuncio constituye la aprobación de la Canonización de la beata caraqueña, tras comprobar un segundo milagro de Dios por su intercesión. La fecha para la celebración de su Canonización será anunciada en el próximo consistorio de cardenales.

La vida ejemplar de la Madre Carmen Rendiles

Durante la ejemplar vida de la Madre Carmen Rendiles destacan valores y virtudes que la caracterizaron desde sus primeros años, y es que para ser Santo se necesita ser muy constante en la práctica de las virtudes. Entre ellas destaca la valentía con la que afrontó siempre su vida, afirma la religiosa Rosa María Ríos Gómez, superiora general de la Congregación Siervas de Jesús. “Valentía para vivir en aquella sencillez sin complicaciones”, para vivir en humildad y obedecer la palabra de Dios, señala Gómez, quien participó en el proceso de postulación de la causa de canonización y describe a la primera santa de Venezuela como una mujer resiliente y del siglo XX, capaz de dar sentido al sufrimiento y de construir un futuro “con fe y esperanza”.

Otras hermanas de la congregación recuerdan cómo vivió otra virtud, la pobreza, sin que se convirtiera en una carga, sino aprovechándola para seguir el ejemplo de Jesús siempre dispuesta a servir a otros, especialmente a los más necesitados. Así como su esmero y delicadeza como superiora general, su ternura maternal y su experiencia de Dios fortalecida en un trato continuo con él.

Quienes la conocieron refieren también que en ella reinaba la esperanza. desde donde nace su confianza en Dios. ‘no detenernos en el camino, sino terminar lo que hemos empezado’, era uno de sus mensajes habituales con el que llamaba a ser constantes.

La sencillez con la que vivía la llevó incluso a construir varias piezas de mobiliario que la Congregación usó en la sede principal. Hoy se conservan algunas de esas piezas en el museo ubicado en el Colegio Belén de Caracas, entre ellas un armario y una base para floreros.

Historia de un milagro

Resulta curioso que sea una mujer de ciencia la receptora del primer milagro certificado de la Madre Carmen Rendiles. Se trata de la cirujana venezolana Trinette Durán de Branger, quien se recuperó milagrosamente en 2003 de una dolencia en el brazo producida por un accidente.

Durante muchos años ejerció su profesión en el Hospital Miguel Pérez Carreño de Caracas. El 20 de mayo de 2003, mientras operaba a un paciente de tumor de colon, recibió una fuerte descarga eléctrica en el brazo derecho que quemó su guante y los dedos índice y pulgar por un cable sin protección. Trinette y el paciente quedaron con vida, pero la doctora quedó sufriendo de insoportables dolores en su brazo derecho, que no lograba calmar, aunque consultó una veintena de médicos.

Tenía programado operarse el brazo el 18 de julio de 2003, con riesgo de perderlo. Ese día pasó temprano por el Colegio Belén de las Siervas de Jesús, donde habló con Sor María San Luis, hermana de sangre de la Madre Carmen Rendiles, quien le aseguró que la Madre curaría su dolencia. Ambas mujeres ingresaron al oratorio donde otrora solía descansar la nueva santa venezolana. Allí estaba un cuadro de Madre Carmen. “Al ver el cuadro e implorar su curación a la madre Carmen, salió del borde del cuadro un hermoso rayo de luz que alumbró toda la habitación y llegó hasta su hombro”, cuenta en su testimonio la doctora quien sintió un intenso calor entrar por su cabeza y penetrar en su brazo, y fue tan impactante el momento que perdió el conocimiento. En ese mismo instante, su brazo, inexplicablemente, quedó totalmente sanado y no usó más férula, ni fue realizada la operación.

El domingo siguiente, en una Misa del Colegio Belén, se reunió toda su familia para dar gracias a Dios por el milagro. En la homilía, el sacerdote se refirió a la falta de un brazo de la Carmen Cabriles y fue cuando Trinette y su familia se enteraron de este hecho.

 

Con información de Madre Carmen de Venezuela I, Madre Carmen de Venezuela II, Vatican News, Santuario Basílica Coromoto y Religión en Libertad


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