Uno de los paisajes icónicos del estado Bolívar, entre la amplia diversidad de espacios naturales que alberga este territorio del sur de Venezuela, es la confluencia de los ríos Orinoco y Caroní en Ciudad Guayana.
Cuando ambos se encuentran, presenciamos un fenómeno hidrológico muy llamativo, fascinante, sobre todo para quien lo observa por primera vez: las aguas parduzcas con tonalidades ocre del Orinoco como las oscuras del Caroní corren juntas por el mismo cauce, conservando sus diferencias físicas y composición química durante varios kilómetros.
Singularidad que convierte a la confluencia de estos dos importantes ríos, vitales para Venezuela, en un símbolo geográfico, turístico y cultural de gran valor para la región. El encuentro fluvial ocurre entre Puerto Ordaz y San Félix, y puede observarse desde el puente Angosturita y otros puntos elevados de la ciudad o una embarcación ubicada en el lugar donde se produce.
Para entender este fenómeno, que se suma a los múltiples atractivos turísticos que ofrece el estado Bolívar, debemos conocer a los dos ríos protagonistas.
Orinoco, el río Padre
Con un recorrido de 2140 kilómetros, desde su nacimiento en el cerro Delgado Chalbaud (estado Amazonas), hasta ramificarse en un inmenso delta que desemboca en el océano Atlántico, es el cuarto río más largo de América del Sur y de los que alberga mayor diversidad de flora y fauna en el planeta.
A su paso, recoge sedimentos arcillosos y arenosos de los Llanos venezolanos, lo que le otorga su característico color pardo claro ocre, cargado de nutrientes esenciales para los ecosistemas de sus riberas.
Tiene un caudal promedio anual de 37.630 m³/s, por lo que es el tercer río más caudaloso del mundo, después del Amazonas y del Congo. La cuenca del Orinoco abarca una superficie de casi 989 000 km², de los que 65 % están en territorio venezolano y el 35 % restante en territorio colombiano.
El río Caroní: aguas oscuras y la gran energía de su caudal
El Caroní es el segundo río más importante de Venezuela. Nace en el tepuy Kukenán en La Gran Sabana, a 2.650 metros de altura y fluye a través del estado Bolívar hasta desembocar en el río Orinoco, al cual tributa. Posee un caudal medio de 4.850 m³/s con variaciones según los cambios de temporada, de lluviosa a seca. “Su caudal promedio máximo es de 6260 m³/s y mínimo de 3570 m³/s, donde los extremos históricos registrados llegan a 17 576 m³/s y 188 m³/s”.
Por otra parte, su cuenca hidrográfica ocupa un área que supera los 92.000 km². El río Caroní aporta más del 13 % del caudal total del río Orinoco. Una característica por la que destaca esta cuenca, y que junto su gran caudal le otorga un inmenso potencial para la producción de energía hidroeléctrica, es la cantidad de raudales y saltos naturales que posee. Destacan el Salto Ángel (Kerepakupai vena), el Salto Kuquenán, además de otros de menor altura, pero con un caudal considerable como el salto de La Llovizna y el de Cachamay, estos dos últimos se localizan justo antes de desembocar en el río Orinoco.
En la cuenca del río Caroní se han construido los embalses Guri; Caruachi; y Macagua I, II y III, y está en proceso de construcción el embalse Tocoma. Una cuenca limpia, con muy pocos sedimentos flotantes, pero con una fuerza hidráulica colosal que genera más del 70% de la energía eléctrica que consume Venezuela.
Juntos pero no revueltos: La confluencia de los ríos Orinoco y Caroní
¿Por qué cuando el Caroní desemboca en el Orinoco sus aguas avanzan lado a lado manteniendo una frontera nítida durante varios kilómetros? Ese fenómeno hidrológico se debe a tres factores:
Diferencia de densidad y composición química. El Orinoco viaja cargado de sedimentos pesados (arenas, limos y arcillas), lo que vuelve su agua mucho más densa. El Caroní, al ser un río de aguas «filtradas» por la roca antigua de Guayana, tiene una densidad menor. Al tener densidades distintas, las masas de agua se repelen inicialmente, comportándose como el agua y el aceite.
Velocidad de las corrientes. El Caroní desciende abruptamente desde las mesetas de la Gran Sabana, por lo que entra al punto de encuentro a una velocidad considerablemente mayor que la del Orinoco, cuya corriente en esa zona es más pausada y extendida. La diferencia de velocidades genera un “efecto de cizalladura” que impide la integración inmediata.
Temperatura. Las aguas oscuras del Caroní absorben más radiación solar y tienden a ser un poco más cálidas en la superficie, mientras que el Orinoco, debido a la cantidad de sedimentos que reflejan la luz, mantiene una temperatura diferente en sus capas de agua.
La zona de la confluencia también tiene para los guayaneses un valor simbólico y turístico por lo que popularmente se llama “Caronoco” en referencia a la unión de ambos ríos. Además, el sitio ha inspirado una frase de Arturo Uslar Pietri, citada por la alcaldía del municipio Caroní: “(…) Es un río de acero negro pulido y entra como una daga limpia en el costado fangoso del monstruo de tierra del Orinoco marrón”.
Con información de Iagua, GeoVeneuela Fundación Empresas Polar (Capítulo 14), Peakd, Alcaldía de Caroní, El Profesor Seijas, Puente de Angosturita y Valen de Viaje
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