Venezuela ya no tiene glaciares

Venezuela ya no tiene glaciares. En 2024, la Organización Meteorológica Mundial (OMM), portavoz autorizado de las Naciones Unidas sobre el tiempo, el clima y el agua, confirmó oficialmente la desaparición del emblemático glaciar Humboldt, también conocido como La Corona, ubicado en la Sierra Nevada de Mérida.

La confirmación oficial de la desaparición del último glaciar venezolano, convertido en campo de hielo, marca un triste hito histórico para el país y para América Latina en esta época moderna, al situarlo como la segunda nación en perder por completo sus glaciares, después de Eslovenia, y la primera de la Cordillera de Los Andes.

Hasta 1910, Venezuela contaba con seis glaciares que, en conjunto, abarcaban una superficie aproximada de 1,000 km2. Desde 2009, el glaciar Humboldt se mantuvo como el último remanente de estos cuerpos de hielo. Éste y sus predecesores son víctimas manifiestas del calentamiento global, que afecta no solo a Venezuela sino a toda la región andina y al mundo en general.

Proceso de deshielo documentado por la NASA

Imagen de la NASA.

El acelerado proceso de deshielo del glaciar Humboldt fue documentado por la NASA desde 2015, de acuerdo a un reporte publicado en su página web, en junio del año 2024.

La agencia espacial estadounidense ilustró el cambio en la extensión del hielo glaciar, entre 2015 y 2024, mediante una comparación de dos imágenes satelitales captadas con los sensores OLI (Operational Land Imager) a bordo de Landsat 8 y OLI-2 en Landsat 9, respectivamente.

En la publicación, la Nasa recordó que en 2015 los científicos estimaron que el Humboldt abarcaba aproximadamente 0,1 kilómetros cuadrados, lo que se redujo en una décima parte de esa extensión para 2024.

El último golpe a los glaciares tropicales del planeta

Glaciar Humboldt, también conocido como La Corona, ubicado en la Sierra Nevada de Mérida.

La NASA calificó la pérdida del Humboldt como “el último golpe a los glaciares tropicales de nuestro planeta, que se han ido reduciendo y desapareciendo con el aumento de las temperaturas”.

Por su parte la OMM destacó que el año 2024 fue uno de los más cálidos registrados en la historia, con temperaturas en América Latina y el Caribe 0,9 °C por encima del promedio del período 1991-2020.

Debido a su reducido tamaño y a la incapacidad de fluir bajo su propia presión, el glaciar Humboldt quedó estancado y vulnerable a las altas temperaturas y la disminución de las precipitaciones que ha sufrido la región andina en las últimas décadas.

Impacto sobre la biodiversidad en ecosistemas de alta montaña

La desaparición de los glaciares en Venezuela tiene un impacto directo sobre la biodiversidad en los ecosistemas de alta montaña ya que han sustentado microhábitats fríos y húmedos que albergaban especies adaptadas a condiciones extremas.

Esta pérdida de masas de hielo acumuladas en las cimas de las montañas transforma radicalmente los ambientes, permitiendo que la vegetación avance hacia zonas antes cubiertas de hielo y generando una transición hacia ecosistemas tipo páramo. No obstante, tal colonización vegetal es lenta y depende de la rapidez con la que se forme suelo nuevo sobre las rocas desnudas.

Por otra parte, la fauna y la flora adaptadas a las condiciones glaciales y subglaciales (como microorganismos, líquenes, musgos y plantas especializadas) enfrentan un riesgo elevado de extinción local, ya que muchas de estas especies no pueden migrar a cotas más altas o adaptarse a temperaturas crecientes.

También puede alterar los ciclos hidrológicos, afectando la disponibilidad de agua en los ecosistemas de montaña y en las zonas bajas, así como en sus pobladores.

Parte de un fenómeno más amplio

Cordillera de los Andes.

La pérdida del último glaciar venezolano es parte de un fenómeno más amplio que afecta a los glaciares tropicales de los Andes. La velocidad del deshielo en estos glaciares es 10 veces mayor que la tasa media mundial acumulada.

Según la OMM, en los Andes existen alrededor de 5.500 glaciares que han perdido cerca de 25% de su cobertura de hielo desde finales del siglo XIX. La desaparición del Humboldt y otros glaciares en la región, como el Conejeras en Colombia y el Martial Sur en Argentina, evidencia la urgencia de enfrentar el cambio climático y sus efectos devastadores.

El retroceso de los glaciares tiene consecuencias directas en las poblaciones que dependen de ellos para el abastecimiento de agua dulce, la generación de energía hidroeléctrica, la agricultura y la conservación de ecosistemas

Venezuela como uno de los primeros países en perder todos sus glaciares, se constituye en un llamado de alerta para la comunidad internacional sobre la urgencia de intensificar las acciones contra el cambio climático, proteger los ecosistemas restantes y acelerar la transición hacia energías limpias y sostenibles.

 

Con información de National Geographic, Organización Meteorológica Mundial (OMM), Wired y Correo de Caroní

Fotos cortesía de National Geographic I y National Geographic II, Wired y Wikimedia


No te pierdas

América Latina y el Caribe registran la tasa más alta de temperaturas durante los últimos 30 años

> Calentamiento global: estamos en alerta roja

Ciclo de agua se está alterando más rápido por el cambio climático

Related posts

Ciencia venezolana avanza en tratamiento contra el Alzheimer y Parkinson

Senderismo en el Waraira Repano tradición caraqueña

Océano Índico meridional pierde salinidad a una velocidad asombrosa

Si continuas navegando en esta web, aceptas el uso de las cookies Leer Más