La ardilla de Margarita (Sciurus granatensis nesaeus) es una joya de la fauna endémica insular venezolana, tanto por su belleza como por el papel ecológico que desempeña en la regeneración de las poblaciones vegetales y en el mantenimiento de la diversidad forestal.
También llamada ardita de Margarita o ardilla margariteña, este gracioso e inquieto animalito que solo existe en Venezuela desde el norte del río Orinoco hasta el estado Nueva Esparta, es una de las subespecies del género Sciurus, el cual tiene presencia en Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador y Trinidad y Tobago.
Pese a que un poco más de la mitad del área de distribución de Sciurus granatensis nesaeus se encuentra dentro de Áreas Bajo Régimen de Administración Especial (ABRAE), la subespecie está clasificada como Vulnerable “VU” en el Libro Rojo de la Fauna Venezolana por el deterioro de su hábitat.
La margariteña es una ardilla más pequeña que sus parientes
Se distingue la ardilla margariteña por su tamaño relativamente pequeño en comparación con sus parientes más cercanos. Tanto machos como hembras tienen una longitud corporal de aproximadamente 21,5 a 26,6 cm, desde el hocico hasta la base de la cola, cuyo tamaño puede variar entre 16,0 y 28,0 cm en ambos sexos.
Como es casi tan larga como su cuerpo, la tupida cola de la ardilla de Margarita juega un papel crucial en su equilibrio y comunicación. Sus ágiles movimientos a través de las ramas de los árboles y su constante actividad en busca de alimento son características distintivas de esta ágil criatura. En caso de necesitarlo, esta ardilla puede alcanzar distancias de hasta cuatro metros de un solo salto.
Su hermoso pelaje, generalmente de tonalidades rojizas o marrón-rojizas en el dorso, en el vientre puede variar entre blanco y crema. La cabeza es de forma triangular, ligeramente más clara que el dorso y contrasta con una porción de pelaje naranja en forma de anillo ubicado alrededor de sus grandes ojos y el hocico, que es ligeramente alargado. Poseen cuatro dedos en sus patitas delanteras o manos, mientras que sus patas traseras tienen cinco dedos.
Contribuye al mantenimiento de la dinámica ecológica de los bosques
La dieta de Sciurus granatensis nesaeus es omnívora, aunque predominantemente frugívora y granívora. Debido a que consume una amplia variedad de frutos, semillas, nueces e incluso algunos insectos y pequeños invertebrados, y como su agilidad le permite acceder a alimentos en diferentes estratos de su hábitat, esta ardilla endémica contribuye a la dispersión de semillas y al mantenimiento de la dinámica ecológica de los bosques margariteños.
El fin del período lluvioso del año es el momento propicio para la reproducción de la ardilla de Margarita. La gestación de este animalito de hábitos diurnos dura entre 43 y 44 días, luego de los cuales las madres pueden tener de una a tres crías.
En los huecos que se forman en el tronco de los árboles la pareja de ardillas hace el nido, con hojas, habilitando varias entradas. Allí, la hembra cuida y alimenta a sus crías. El período de lactancia es de 8 a 10 semanas. Las camadas varían entre dos y tres al año.
Observar a la ardilla de Margarita en las montañas al oeste de la isla

Cerro El Copey
Todavía es posible observar a la ardilla de Margarita en bosques húmedos y deciduos, cerca de la cabecera de las quebradas, en las montañas ubicadas al oeste de la principal isla del estado Nueva Esparta. Algunas pequeñas poblaciones habitan en el Parque Nacional Cerro Copey y en los monumentos naturales Cerro Matasiete y Cerro Guayamurí, que son áreas protegidas.
No obstante, parte de estas áreas protegidas y el resto del hábitat de la ardilla margariteña, se encuentran bajo presión de destrucción para establecer conucos, así como por la cacería furtiva, por lo cual no está asegurada la supervivencia de esta subespecie autóctona.
A esto se suma, que el resto de las poblaciones de la también llamada Ardita de Margarita se encuentran fuertemente presionadas por el acelerado proceso de pérdida y deterioro del hábitat originado por la rápida expansión turística y urbanística en otras zonas de la isla.
Garantizar su supervivencia
La ardilla de Margarita es mucho más que un pequeño roedor ágil y simpático que se desplaza entre los árboles de la mayor de las islas venezolanas. Este símbolo de la biodiversidad única margariteña es un componente fundamental de sus ecosistemas y un recordatorio de la importancia de la conservación de los endemismos insulares.
Promover la conciencia pública y los esfuerzos de conservación son fundamentales para garantizar la supervivencia a largo plazo de nuestra ardilla endémica. La implementación de programas de educación ambiental dirigidos a la comunidad local puede fomentar que se le respete y valore cada vez más.
También influirá positivamente la gestión efectiva de áreas protegidas existentes, además de la creación de nuevas. Todo aunado a la investigación científica, ya que estudios sobre su ecología, comportamiento, distribución y estado de conservación contribuirán a comprender mejor sus necesidades para diseñar estrategias de manejo y protección más efectivas.
Con información de Ardilla Margarita Blog, Dragón de Luz, Animales en Extinción y La fauna y la flora en la Isla de Margarita (Scribd)
Fotos cortesía de Ardilla Margarita Blog, Ven Margarita, Crónicas de Fauna Blog, El Diario, Researchgate