El verano europeo inició el año 2025 con el aumento de la frecuencia e intensidad de las olas de calor como prueba del impacto del cambio climático en la Tierra, lo que incide directa e indirectamente en la transformación de la vida cotidiana, amenaza la salud pública y pone en vilo infraestructuras, ecosistemas y sistemas agrícolas.
Este año, tanto los registros de temperatura como los eventos extremos han superado ampliamente medias históricas, confirmando las advertencias de las y los expertos sobre la relación directa entre el aumento de gases de efecto invernadero y la proliferación de episodios de calor extremo.

Investigaciones recientes, dirigidas por el Instituto Graham del Imperial College de Londres para el cambio climático y el medio ambiente, han revelado que entre los meses de junio y julio se han contabilizado unas 2.300 muertes en 12 ciudades europeas, de las cuales al menos el 65% se atribuyen los efectos del calentamiento global.
Junio de 2025 fue el mes más caluroso jamás registrado en Europa occidental

A la fecha, junio de 2025 fue el mes más caluroso jamás registrado en Europa occidental, con temperaturas medias hasta 2,8 °C por encima del promedio medido para la época en otros años. Zonas en España, Portugal, Francia e Italia han soportado máximas que superan los 40 y 44 °C.
De acuerdo a las referidas investigaciones hechas en Inglaterra, el cambio climático antropogénico (causado por el hombre) elevó la temperatura de la reciente ola de calor en Europa occidental entre 1 y 4 grados centígrados.
Los estudios de atribución rápida, que analizan cómo ha cambiado la probabilidad e intensidad de estos eventos extremos, confirman que olas de calor de la magnitud registrada serían prácticamente imposibles sin el calentamiento de aproximadamente 1,3 °C que ya ha experimentado el planeta desde la era preindustrial.
Investigadores se centraron en 10 días de calor en 12 ciudades europeas

Centrados en 10 días de calor (del 23 de junio al 2 de julio), los investigadores del Instituto Graham del Imperial College, utilizaron observaciones para analizar los cambios en la intensidad de las olas de calor experimentadas en 12 importantes ciudades europeas. Estas ciudades son: Londres (Inglaterra), París (Francia), Fráncfort (Alemania), Budapest (Hungría), Zagreb (Croacia), Atenas (Grecia), Roma, Milán y Sácer (Italia), Barcelona y Madrid (España), así como Lisboa (Portugal).
Estas ciudades fueron seleccionadas por ser importantes centros urbanos, estar geográficamente distribuidos por toda Europa, abarcar diversas subregiones, y por ser lugares donde se emitieron alertas sanitarias por calor.
Como ejemplo citan que en algunas zonas de Francia, las escuelas tuvieron que cerrar y en Italia se prohibió trabajar al aire libre durante las horas más calurosas del día. Serbia, por su parte, registró su día más caluroso del siglo XIX desde que comenzaron los registros de la temperatura.
Además, en dos ocasiones se emitieron alertas sanitarias ámbar en el sureste del Reino Unido, mientras que ciudades de todo el continente- como París, Roma, Milán, Sácer y Lisboa- sufrieron advertencias sanitarias aún más severas. Asimismo, en Madrid se alcanzaron picos que obligaron a cerrar monumentos emblemáticos y suspender actividades al aire libre por motivos de seguridad pública.
Casi se triplicaba el número de muertes relacionadas con el calor

Con relación a la cantidad de decesos, los investigadores estimaron la cifra de muertos utilizando métodos revisados por pares. Encontraron que casi se triplicó el número de muertes relacionadas con el calor, debido al aumentado de las temperaturas en las ciudades analizadas.
El informe especifica que “el cambio climático fue la causa de 317 de las muertes estimadas por exceso de calor en Milán; 286 en Barcelona; 235 en París; 171 en Londres; 164 en Roma; 108 en Madrid; 96 en Atenas; 47 en Budapest; 31 en Zagreb; 21 en Fráncfort; 21 en Lisboa y 6 en Sácer”.
Añade el texto que “esto significa que el probable número de muertos por el calor impulsado por el cambio climático en muchas ciudades europeas fue mayor que otros desastres recientes, incluyendo las inundaciones de 2024 en Valencia (224 muertes) y las 2021 inundaciones en el noroeste de Europa (243 muertes)”.
Personas de 65 años o más representaron 88% de las muertes

Previsión del radar de temperatura de Weather&Radar del viernes 18 de julio. Weather & Radar
La investigación citada cuyo título es El cambio climático triplicó las muertes relacionadas con el calor en la ola de calor europea de principios del verano, y donde también participó la London School of Hygiene & Tropical Medicine, advierte que “las personas de 65 años o más representaron el 88% de las muertes, lo que destaca cómo aquellos con problemas de salud subyacentes corren mayor riesgo de muerte prematura en las olas de calor.”
En cuanto al mecanismo por el cual el cambio climático incrementa la mortalidad, se refiere que la presencia de olas de calor más tempranas y severas agrava la exposición sin que la población o las infraestructuras estén preparadas. También que producto de las denominadas noches tropicales, el aumento de las temperaturas mínimas nocturnas (por encima de 20°C) dificulta la recuperación orgánica, incrementando el riesgo mortal, especialmente en ancianos y enfermos crónicos.
Sobre el tema, expertos de la ONU y la Organización Meteorológica Mundial advierten que episodios de aumento de la frecuencia, intensidad y duración de olas de calor “son cada vez más frecuentes y severos”, razón por la cual exhortan a la población a adaptarse, adoptando prácticas preventivas y buscando soluciones urbanísticas para hacer frente al nuevo clima.
Consecuencias de olas de calor van más allá de la salud y la vida humana
El consenso científico alerta que, si no se actúa de manera contundente en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, Europa enfrentará olas de calor cada vez más intensas y letales, cuyas consecuencias van más allá de la salud y la vida humana.
Refieren los expertos que las alertas rojas y naranjas se han vuelto parte de la vida cotidiana en numerosos países, con restricciones para trabajos al aire libre. Advierten sobre el elevado riesgo tanto de incendios forestales como de sequías, con episodios destacados en países como Grecia, Alemania y Polonia.
También hacen hincapié sobre el impacto severo sobre la economía, desde la disminución de la productividad laboral hasta pérdidas en cultivos y sobrecarga de infraestructuras energéticas. En el ámbito sanitario, señalan, los sistemas hospitalarios han enfrentado un aumento significativo en casos de golpes de calor, deshidratación y agravamiento de patologías crónicas.
Ante la situación planteada, la mayoría de las y los expertos demanda acciones urgentes tanto en mitigación como en adaptación. Entre ellas, mejorar el diseño urbano para aumentar la resiliencia climática, adaptar los sistemas de alerta temprana, y formular políticas de salud pública orientadas a proteger a los colectivos más vulnerables.
Con información de National Geographic, RTVE, DW e Imperial
Fotos cortesía de Fundación Aquae, Imperial y DW
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