Mucho más que una receta tradicional, el Mojito Trujillano es un símbolo de identidad culinaria del estado Trujillo, por ser un plato cotidiano que ha acompañado por generaciones la vida familiar, la memoria doméstica y el orgullo regional.
La importancia de este delicioso integrante de la cocina popular andina venezolana no radica solo en el sabor, sino en la forma en que resume costumbres domésticas, economía de aprovechamiento y transmisión oral de saberes culinarios.
El pasado mes de abril, este emblemático plato fue reconocido oficialmente como Patrimonio Cultural y Gastronómico del municipio Trujillo, una decisión que confirma su valor social y su relevancia para la preservación de la memoria cultural del estado homónimo.
Patrimonio Cultural y Gastronómico

La declaratoria como Patrimonio Cultural y Gastronómico responde al reconocimiento de los alimentos como contadores de historias. En tal sentido, la Alcaldía y el Concejo Municipal de la capital trujillana destacaron su papel como parte de las tradiciones culinarias locales y como elemento que representa la memoria y el carácter de la región.
Destaca que la distinción protege al Mojito Trujillano de prácticas que podrían debilitarse con la homogenización de la comida industrial y la pérdida de costumbres regionales en detrimento de la preservación del tejido social.
Además, su valor patrimonial se sostiene en la relación entre cocina e identidad. Cuando una comunidad protege un plato tradicional, también protege una manera de reunirse, conversar, compartir y reconocerse.
Declaratoria patrimonial, una oportunidad para promoción turística y cultural

La declaratoria patrimonial también abre una oportunidad para la promoción turística y cultural del estado Trujillo, porque cuando un plato alcanza reconocimiento oficial, se vuelve también una puerta de entrada para conocer la historia, los paisajes y las costumbres de una región.
En tal sentido, se ha anunciado el Festival y Concurso del Mojito Trujillano para mediados de este mes, evento que servirá de plataforma para que el pueblo trujillano demuestre su creatividad y talento gastronómico, incentivando la competencia sana en torno a la preparación de esta popular receta.
Asimismo, su difusión en redes, medios locales y espacios gastronómicos muestra que el interés por este plato ha crecido más allá del consumo doméstico, situándose al mismo nivel que otras expresiones locales que representan un territorio ante visitantes y nuevas generaciones.
Sabor y transmisión oral de saberes

El Mojito Trujillano forma parte de la cocina tradicional de los Andes venezolanos. Su importancia radica tanto en el sabor, como en la forma en que resume costumbres domésticas, economía de aprovechamiento y transmisión oral de saberes culinarios.
Suele prepararse como un guiso cremoso a base de huevos, leche, ajo, cebolla, tomate y cilantro. Es suave, aromático y de un sabor delicado, donde se mezclan el dulzor del tomate, el aroma del cilantro y la textura cremosa de los huevos con leche.
Tradicionalmente servido con arepas, bollitos o pan. En muchos hogares trujillanos es un desayuno o comida sencilla, accesible y nutritiva, lo que lo convierte en un alimento profundamente vinculado con la vida cotidiana.
Es relevante que la fuerza cultural del plato está en su permanencia en el tiempo. A diferencia de preparaciones que se popularizan por moda o mercado, el Mojito Trujillano se ha mantenido por su arraigo familiar y territorial, pasando de abuelas a madres, de madres a hijos, y conservando una identidad propia dentro de la gastronomía venezolana.
El Mojito Trujillano tiene importancia económica y práctica

Además de la dimensión doméstica que le otorga una relevancia más allá del gusto, el Mojito Trujillano tiene importancia económica y práctica. Sus ingredientes son comunes, su preparación es sencilla y permite adaptar la receta según la disponibilidad de productos.
Por ello, representa una cocina de resistencia y creatividad, propia de comunidades que han sabido convertir recursos modestos en platos memorables. Esta sencillez explica, en parte, por qué ha logrado mantenerse vigente en el tiempo.
El Mojito Trujillano es un plato sencillo en apariencia, pero profundo en significado, porque implica toda una forma de vivir la cocina como herencia, afecto, símbolo colectivo y soberanía alimentaria.
La receta

Adding milk to egg yolks in glass bowl
A continuación comparto una receta de este platillo tradicional de la cocina trujillana:
Ingredientes
– 6 huevos.
– 3 tazas de leche.
– 1 cebolla mediana o 1 cebolla redonda y 1 cebollín.
– 2 tomates maduros.
– 1/2 pimentón.
– 1 ají dulce.
– 2 a 4 dientes de ajo.
– 2 cucharadas de mantequilla o aceite.
– Cilantro fresco al gusto.
– Sal y pimienta al gusto.
– Arepas andinas, arepas de maíz o pan tostado para acompañar.
Preparación
Primero se preparan los aliños: se pican finamente el ajo, la cebolla, el cebollín, el pimentón, el ají dulce y el tomate, para que todo se cocine de manera uniforme. Luego, en una sartén o caldero con mantequilla o aceite a fuego medio-bajo, se sofríen estos ingredientes en orden, empezando por el ajo y terminando con el tomate, hasta lograr una base suave, fragante y bien cocida, sin que se queme.
Mientras la base se cocina, aparte se baten los huevos con la leche, agregando sal y pimienta al gusto hasta obtener una mezcla homogénea. Cuando el sofrito está listo, se baja el fuego al mínimo y se incorpora esta mezcla poco a poco, removiendo constantemente para que los ingredientes se integren de forma pareja y sin que el huevo se corte.
Finalmente, la preparación se cocina lentamente a fuego muy bajo hasta espesar y adquirir una textura cremosa. Al final se añade el cilantro fresco picado, se mezcla por unos instantes más y se apaga el fuego. Nuestro Mojito Trujillano se sirve de inmediato, caliente, acompañado tradicionalmente de arepas andinas, arepas de maíz, pan tostado o bollitos.
Con información de Canal Cocina, MippCi, Diario Los Andes y Palpitar Trujillano
Fotos cortesía de Radio Otilca, Correo del Orinoco, Wikimedia, 123 RF y Pxhere
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