Una verdadera revolución tecnológica contra la contaminación oceánica está en marcha en Europa: robots autónomos guiados por inteligencia artificial limpian residuos del fondo del mar sin poner en riesgo vidas humanas.
Esta iniciativa, financiada por la Unión Europea (UE), forma parte del objetivo del bloque para la recuperación de los ecosistemas marinos y fluviales en el continente, que busca disminuir los residuos oceánicos en un 50% para el año 2030.
El proyecto, denominado SeaClear 2.0, además de limpiar, previene, pues no solo reemplaza tareas peligrosas para humanos. Al remover plásticos antes de que se degraden en microplásticos y al eliminar redes fantasmas antes de que continúen matando vida marina, está estableciendo un nuevo estándar para la conservación marina del siglo XXI.
SeaClear2.0 reúne a 13 socios de nueve países europeos

SeaClear2.0 (2023-2026), sucesor del proyecto SeaClear (2020-2023), representa la respuesta más avanzada desarrollada hasta la fecha para abordar la contaminación del fondo marino. Coordinado por la Universidad Tecnológica de Delft (TU Delft) en los Países Bajos, reúne a 13 socios de nueve países: Croacia, Chipre, Francia, Alemania, Israel, Italia, Países Bajos, Rumania y España.
Su antecesor fue el primer sistema robótico autónomo diseñado específicamente para la recolección de basura del fondo marino, con lo que fueron sentadas las bases tecnológicas para su evolución a SeaClear2.0, que opera bajo el programa Horizonte Europa y se alinea con la Misión de la UE llamada Restaurar Nuestros Océanos y Aguas.

El sistema SeaClear2.0 opera mediante una flota coordinada de robots especializados que trabajan de forma integrada para la limpieza oceánica. Incluye una embarcación de superficie no tripulada que actúa como base logística para el suministro de energía y el procesamiento de datos del sonar, mientras que drones aéreos hacen el mapeo de residuos en superficie y robots submarinos realizan exploraciones autónomas hasta 100 m. de profundidad para detectar desechos de menor tamaño.
Para completar el proceso, SeaClear2.0 incorpora robots submarinos con sistemas de succión y agarre equipados con rejillas de seguridad que protegen la vida marina. Además, grúas inteligentes en la nave nodriza extraen objetos de hasta 250 kg. Una barcaza autónoma traslada los desechos a tierra firme para su tratamiento, mientras que drones de superficie, adicionales, emplean redes de arrastre para asegurar la captura de cualquier residuo flotante remanente.
La verdadera innovación radica en un avanzado sistema de inteligencia artificial

La verdadera innovación de SeaClear2.0 radica en su avanzado sistema de inteligencia artificial, diseñado para que los robots realicen una detección y clasificación autónoma de los desechos. Mediante el análisis preciso de imágenes de cámaras y sonar, los dispositivos logran diferenciar con exactitud entre basura -neumáticos, redes de pesca o plásticos- y elementos naturales del ecosistema marino, como rocas o fauna.
El sistema destaca, particularmente, por su capacidad para operar bajo condiciones adversas, donde la visibilidad es nula. Es así como en entornos de aguas turbias, la tecnología prescinde de la visión convencional y se apoya exclusivamente en sensores sonar, un área de desarrollo clave con la creación de bases de datos propias para optimizar este tipo de navegación.

Asimismo, la eficiencia del proyecto se fundamenta en la comunicación constante entre los robots, los cuales intercambian información sobre la ubicación de los residuos para coordinar sus movimientos de forma compartida. Aunque el objetivo a largo plazo es lograr una autonomía completa, el sistema mantiene actualmente una supervisión humana remota, con lo que garantiza la seguridad en las operaciones y la capacidad de resolver situaciones complejas en tiempo real.
SeaClear2.0 ha validado su tecnología mediante rigurosos ensayos

El proyecto SeaClear2.0 ha validado su tecnología mediante rigurosos ensayos en diversos entornos europeos, enfrentando desafíos únicos que han permitido perfeccionar su funcionamiento integral. La primera prueba exitosa tuvo lugar en septiembre de 2021 en Dubrovnik, Croacia, donde el equipo logró que todos los componentes del sistema operaran de manera coordinada en aguas con buena visibilidad.
El puerto de Hamburgo, Alemania, representó un escenario más complejo durante las pruebas de 2022 debido a su intensa actividad comercial y una visibilidad submarina casi nula. Aunque el sistema detectó objetos mediante sonar, el peso de un neumático de 200 kg. superó la capacidad de la tecnología de entonces. Esto impulsó un rediseño de los sistemas de agarre, por lo que en mayo de 2025 se logró extraer y transportar el peso mencionado hasta la costa.

Los avances se consolidaron en Marsella, Francia, en 2026. En sesiones de menos de una hora, el sistema fue capaz de escanear áreas y retirar desechos de gran tamaño, incluyendo vallas, asientos de vehículos y neumáticos, con lo que demostró una eficacia operativa muy superior a la observada en las primeras fases del proyecto.
También este año, en Venecia (Italia), el centro tecnológico español (TECNALIA) ha aportado una solución robótica paralela, que emplea una plataforma flotante y un robot submarino sujetos por ocho cables, equipado con sensores, succión para residuos pequeños y pinzas hidráulicas para objetos voluminosos. Están programadas nuevas demostraciones para que sigan las mejoras al sistema.
La limpieza del fondo marino es una prioridad urgente
La limpieza del fondo marino es una prioridad urgente debido al grave impacto de los residuos en el medio ambiente y la salud humana. Si los desechos plásticos no se retiran a tiempo, terminan fragmentándose en microplásticos, partículas omnipresentes que ya se han extendido desde las cumbres del Monte Everest hasta las profundidades oceánicas, representando una amenaza persistente para la biodiversidad y la cadena alimentaria.

Además, estas intervenciones son fundamentales para la protección directa de las especies marinas. Un ejemplo crítico es el impacto de las redes de pesca abandonadas (redes fantasmas), que continúan atrapando y matando fauna de forma indiscriminada. SeaClear2.0 colabora en iniciativas como Ghost Nets Hunter, en Turquía, con tecnología de sonar y robots especializados para localizar y recuperar tales equipos letales.
Por otra parte, la tecnología de SeaClear2.0 tiene potencial para múltiples aplicaciones adicionales. Entre ellos, la detección de objetos metálicos peligrosos, como minas navales históricas. Asimismo, puede emplearse en aplicaciones relacionadas con seguridad, como mejorar la vigilancia portuaria mediante el monitoreo autónomo de actividades ilícitas o riesgosas.
Además, el sistema resulta altamente eficaz para el mantenimiento de infraestructuras críticas, como oleoductos y cables submarinos, mediante el monitoreo técnico exhaustivo que garantiza su integridad sin requerir intervención humana directa. Finalmente, los robots pueden recopilar datos sobre ecosistemas del fondo marino, en pro de la investigación oceanográfica y al entendimiento del impacto de la contaminación en la vida marina.
Con información de Euronews, SeaClear y El Economista
Fotos cortesía de SeaClear, Euronews, El Tiempo y Perfil
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