El camino hacia la cura o el alivio de las enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer y el Parkinson, se está trazando paso a paso en los laboratorios de nuestro país. William Jacinto Vera Vegas, un químico orgánico con 35 años de experiencia en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), lidera hoy una investigación que promete cambiar el panorama de la salud pública: la síntesis de derivados del ácido quinurénico.
Este proyecto, gestado en el Centro de Química “Dr. Gabriel Chuchani”, no es solo un ejercicio académico. Se trata de una búsqueda activa de soluciones farmacológicas para patologías que afectan a millones de personas y sus familias, como el Alzheimer y el Parkinson. A través de la química orgánica, el equipo del IVIC construye un puente sólido entre la biología y la medicina moderna.
El cerebro y su propio mecanismo de defensa

El punto de partida de esta investigación es fascinante. El ácido quinurénico es un neuroprotector que nuestro propio cerebro produce de forma natural. Curiosamente, cuando el organismo detecta la presencia del Alzheimer, aumenta la concentración de este compuesto para intentar protegerse.
Vera Vegas y su equipo, desde el Laboratorio de Síntesis Orgánica y Productos Naturales, trabajan en colaboración con el Dr. David Coll, director del Laboratorio de Fisicoquímica Teórica de Materiales, para entender cómo estos derivados del ácido quinurénico interactúan con una pieza clave del rompecabezas neurológico: la enzima acetilcolinesterasa.
¿Cómo funcionan los derivados del ácido quinurénico en el paciente?

Para entender el impacto de este avance, hay que mirar hacia la comunicación neuronal. El objetivo principal de los científicos es intervenir en la degradación de la acetilcolina, que es el neurotransmisor encargado de que nuestras neuronas hablen entre sí.
«Lo que tratamos de hacer es bloquear la enzima temporalmente para aumentar la concentración de este neurotransmisor», explica Vera Vegas.
Al lograr este equilibrio, se busca mejorar de forma directa las funciones cognitivas que el Alzheimer suele arrebatar: la memoria, la destreza motriz y la capacidad de raciocinio. El uso de derivados del ácido quinurénico se perfila así como una estrategia terapéutica de avanzada para devolver calidad de vida a los pacientes.
Ciencia de vanguardia: Tecnología y simulación

Una de las joyas de este proceso es el uso de la tecnología. Antes de encender los mecheros o mezclar reactivos en el laboratorio, los investigadores utilizan programas computacionales de simulación de última generación.
Este método permite predecir qué compuestos tendrán mayor afinidad con la enzima y cuáles presentarán menor toxicidad. Gracias a esta fase digital, el equipo selecciona solo las mejores moléculas para pasar a las pruebas in vivo, optimizando recursos y tiempo en la búsqueda de fármacos más seguros. Los derivados del ácido quinurénico obtenidos bajo este rigor científico aseguran una mayor probabilidad de éxito clínico.
Talento con sello nacional

Esta investigación es también un tributo a la constancia. Vera Vegas ha trabajado durante tres décadas junto al Dr. Ajoy Kumar Banerjee, referente de la ciencia nacional. Para el investigador, el motor de este esfuerzo es el compromiso con el bienestar social y la soberanía tecnológica.
“Todo se hace en pro del beneficio de la población, del país, del desarrollo científico nacional y, lo más importante, hecho en Venezuela», afirma Vera con la convicción de quien sabe que el talento humano es el recurso más valioso de cualquier nación.
El trabajo liderado por el investigador venezolano se suma a los esfuerzos globales para encontrar nuevas terapias para el Alzheimer y el Parkinson. El desarrollo de los derivados del ácido quinurénico pone de manifiesto que, desde el IVIC, Venezuela sigue siendo un referente de ciencia con rostro humano al servicio de la humanidad.
Con información de Mincyt, Noticias LAT, Fonacyt
Fotografías de Mincyt
No te pierdas
> El IVIC, más de seis décadas de ciencia
> Venezuela continúa innovando en medicina regenerativa
> Venezuela pionera en tratamientos con células madre