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El eterno encanto de María Rodríguez, la Sirena de Cumaná

por Haiman El Troudi
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El eterno encanto de María Rodríguez, la Sirena de Cumaná

El eterno encanto de María Rodríguez, La Sirena de Cumaná, brilla desde los tiempos en que bailaba descalza en las calles, cantando a garganta pelada. Con tan solo siete años, esta extraordinaria mujer oriental, sabía claramente cuál sería su vocación.

Más de 70 años dedicados a la música representativa de su tierra, 15 discos, siete hijos, el legado de toda una vida llena de pasión artística.  Una impresionante trayectoria musical que la llevó a recorrer toda Venezuela y buena parte del mundo.

Labios rojos con sonrisa eterna, falda floreada y una cayena en el pelo. Con ella vibraba todo el oriente venezolano y se prendía de alegría. Como los míticos cantos de sirena, su inigualable voz y simpatía enamoraban a todo el que la conocía.

María Rodríguez, una mujer de pueblo que trabajó junto a él para su querida Cumaná, a la que nunca dejó. Su legado vivirá por siempre en la música popular venezolana pero sobre todo, en los cumaneses.

La Sirena de Cumaná

El eterno encanto de María Rodríguez, la Sirena de Cumaná

María Rodríguez bailando la comparsa La Mariposa.

María Magdalena Rodríguez nació en el Barrio Plaza Bolívar de Puerto Sucre, Cumaná, el 22 de julio de 1924. Desde muy pequeña, manifestó esa pasión por la música y el baile que dominaría su vida y la convertiría en La Sirena de Cumaná.

Sobre su comienzo a los siete años, cuando bailaba en las calles descalza, cantando “a garganta pelada” para ganarse unos centavos, contaba: “Nunca tuve escuela, puro oído, pura vista en la calle”.

Fueron las abuelas, Tomasa Rodríguez y Lorenza Ríos, quienes la iniciaron como artista. A los diez años, orientada por Aurelia Rodríguez, prima de su mamá, decidió bailar La Sirena y, posteriormente, joropeó con gracia la multicolor “Mariposa”. Ambas comparsas, alegres y divertidas, quedarían marcadas por su inigualable impronta. Eran recordadas con orgullo, por la propia María, como las mejores.

“Yo misma soy”

El eterno encanto de María Rodríguez, la Sirena de Cumaná

Desde los 14 años María participó en actos culturales en su ciudad natal. Con el paso de los años, ganaría espacios en escenarios del estado Sucre y toda Venezuela. Además, llevaría su alegre arte a Jamaica, Canadá, Cuba, Portugal, Inglaterra y Estados Unidos.

Pero desde joven tuvo que enfrentar una difícil realidad y buscar cómo mantener a sus siete hijos. Su vida cambió al comenzar a trabajar como parte del personal de limpieza de la Universidad de Oriente (UDO). Al mismo tiempo, cantaba en el conjunto de su tío “El Chiguao”, uno de los músicos orientales que más ha influenciado la música de esa región.

En la década de 1970, la UDO apoyó el despliegue de su labor artística con la creación de Comparsas Cumaná, por iniciativa del poeta Alfredo Armas Alfonzo. Como director de Cultura de la universidad, encontró en María Rodríguez la persona idónea para coordinar la comparsa, dar clases de danzas tradicionales y enseñar a los niños de comunidades cumanesas, las formas musicales de la región.

Fue entonces cuando, con la frase “yo misma soy”, María comenzó su labor de preservación y rescate de las tradiciones. Sería el punto de partida.

Trabajaría 30 años con la UDO, teniendo por norte el rescate, enseñanza y difusión del extenso acervo cultural del oriente de Venezuela.

Icónico personaje

El eterno encanto de María Rodríguez, la Sirena de Cumaná

 

Conocida como la voz del estribillo, María Rodríguez se convirtió con los años en la máxima exponente del joropo oriental, la malagueña, el punto y llanto, la fulía cumanesa, corríos, jotas y valses.

Con más de siete décadas dedicada a nuestras raíces, pasó a ser un personaje emblemático del sentir venezolano. Un ícono de la identidad cultural inspirada en la tradición. Su vida “de película” inspiró el largometraje Entre Golpes y Boleros, del director John Dickinson. En ella quedaría plasmado el eterno encanto de María Rodríguez, La Sirena de Cumaná.

Personajes del ámbito musical, como Aquiles Báez, la reconocen como gloria nacional, “una flor que tiñe de amor a la cultura del oriente venezolano”. Para el pueblo es La voz de Cumaná.

Humor oriental

Cumaná, estado Sucre.

Una de las características más resaltantes del eterno encanto de María Rodríguez, La Sirena de Cumaná, era su simpatía. Siempre ocurrente, solía desconcertar a quien la conocía con su eterna chanza. Con ese humor oriental, tan propio, podía enamorar a cualquiera y hacía de embarazosos momentos, oportunidades para compartir risas y alegrías.

Esa picardía la llevó a protagonizar simpáticos momentos en el teatro que lleva su nombre en Cumaná, cuando se presentaba un músico de jazz que venía de Caracas. María se subió a la tarima en pleno concierto, se acercó al percusionista para decirle que estaba fastidioso el evento. “Así es que me voy a salir y te espero afuera donde están los roncitos”, le dijo.

Con esa misma simpatía, cuenta Aquiles Báez que le enseñó, meneándose de forma jocosa, qué era rebuchear. Así logró María que él tocara la guitarra de esa forma particular como se hace en el estribillo.

Cuenta el mismo Báez que en una ocasión María manifestó estar muy preocupada porque le había hecho un “trabajito” a un vecino fastidioso, y el hombre murió.  “Yo le quería echar una vainita, pero no matarlo (…) ¿Será que me salió demasiado bueno el trabajito?”, le comentó con sorna, característica de  su sentido del humor tan oriental.

Música de oriente

El eterno encanto de María Rodríguez, la Sirena de Cumaná

La música oriental tiene características particulares que la distinguen. Una personalidad profunda. Combina la raíz andaluza con reminiscencias de la cultura árabe, así como la de los indios Caribes y los esclavos negros que llegaron a la zona muchos años atrás.

Es aireada e intensa. Va desde el fraseo desbordado del compás, un estribillo, a una guacharaca.

Mención aparte merece el joropo cumanés admirado por María Rodríguez, La Sirena de Cumaná, quien aseguraba que destacaba por la elegancia de sus movimientos.

Prolífico legado

El eterno encanto de María Rodríguez, la Sirena de Cumaná

A los siete hijos que le dio la vida a María Rodríguez, se suman los incontables músicos de quienes ganó amistad, admiración y cariño, y un total de quince discos grabados. Entre ellos se encuentran los editados como solista y los producidos con matrices recopiladas “in situ”, así como antologías de cultores populares, que incluyen sus temas.

A lo largo de toda una vida, María La Sirena de Cumaná, dejó una huella imborrable, resumida en decenas de canciones de su propia autoría, y las de muchos compositores orientales que le entregaron sus mejores versos. Ellas eran enaltecidas por esa voz inconfundible y única, conocida como La voz de Cumaná, orgullo del canto oriental y venezolano.

Sus tradiciones, su vida y por supuesto su tierra, están siempre presentes en sus temas musicales. Uno de los más conocidos fue La Oración del Tabaco con letra de Margarito Aristiguieta. Se suman Río Manzanares, El Negro Catanza, La Mariposa, La Culebra, La Iguana y El Burro. En La fulía de Oriente revive el sufrimiento de Jesús en la cruz. Otros temas incluyen La jota cumanesa, Los dos titanes, La fiesta de los santos, los Velorios de la Cruz de Mayo y Soñé con el Mariscal.

El eterno encanto de María Rodríguez

El eterno encanto de María Rodríguez, la Sirena de Cumaná

Fueron 76 años de su vida dedicados al canto y al baile popular. Con más de ocho décadas de existencia y, a pesar de haber sufrido dos accidentes cerebrovasculares, mantuvo su alegría y su magia.

En Cumaná se construyó un teatro que lleva su nombre, ubicado en el Complejo Cultural Luis Manuel Peñalver, de la Universidad de Oriente.

El eterno encanto de María Rodríguez, La Sirena de Cumaná, la llevó a obtener innumerables reconocimientos. Entre éstos destacan el Premio Nacional de Danza en 1983, y la Declaración de Patrimonio Cultural Viviente en 1994,  por la Gobernación del Estado Sucre. Comenzando el siglo XXI, recibió la Orden “Antonio José de Sucre”, en su Segunda Clase (2002) y el Premio Nacional de la Cultura 2007-2008.

Además la Alcaldía del municipio Sucre del estado epónimo creó, en 2001, el Premio Municipal de Música Popular “María Rodríguez” en su honor.

“Le debo a Cumaná todo”

«Estoy satisfecha con todo lo que he hecho y con todo lo que me falta por hacer», decía con voz firme a sus 85 años María Rodríguez. Y no era para menos, esta insigne cultora representa un ejemplo de lucha por la identidad y soberanía cultural de la Patria.

“Le debo a Cumaná todo, porque aquí viví, aquí estoy viviendo, aquí me enamoré y aquí me moriré”, y así fue. El martes 30 de septiembre de 2014, partió a cantar y bailar en el firmamento desde su amada tierra cumanesa.

Pero el eterno encanto de María Rodríguez, La Sirena de Cumaná, no morirá nunca. Esta destacada cultora, intérprete y compositora es expresión viva de una tradición que persiste, que a pesar de la penetración cultural, sigue plantada y firme, como expresión de autenticidad.

La inigualable voz de la señora del estribillo seguirá resonando para siempre en lo afirmativo venezolano.

 

Con información de Alba Ciudad, Turismo Sucre, Desde La Plaza y Prodavinci


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