Al verlo planear sin esfuerzo a grandes alturas no queda duda de que el rey zamuro sigue siendo exactamente eso, todo un rey. Con su buen porte, esta gran ave poco común de los bosques tropicales impone su presencia.
Parece que poco importa que se trate del tercer catártido o buitre más grande de nuestramérica y de Venezuela. Destaca en el cielo con su llamativo y distintivo plumaje, en el que el blanco puro contrasta con el negro de las alas, la cola y la cabeza adornada de colores amarillos, anaranjados, negros, violetas y azules en distintas tonalidades, además de sus ojos blancos con el aro ocular rojo.
Esta gran ave, que puede llegar a alcanzar hasta 2 metros con sus alas extendidas, habita principalmente en sitios más silvestres alejados de los poblados de la gran familia humana. Es más frecuente verlos planeando alrededor del mediodía, usualmente muy alto y en compañía de grupos de zamuros, siendo raro verlo perchado.
De acuerdo a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) esta especie es considerada como de preocupación menor, aunque tenga una población estimada de entre 10.000 y 100.000 individuos silvestres, factores entre lo que destacan la afectación acelerada de su hábitat natural ponen su existencia en riesgo.
Tercer buitre americano
El rey zamuro es el más vistoso miembro de los siete que conforman la familia de catártidos (Cathartidae) que agrupa a los buitres de nuestramérica. En ella se incluyen además dos especies de cóndores, el de los Andes y el de California; tres de oripopos y el muy conocido zamuro negro, aves denominadas carroñeras ya que se alimentan de animales muertos cuya putrefacción ya ha iniciado. Aunque estos hábitos alimenticios han hecho que la mayoría de las personas los desprecie, esta actividad permite desaparecer rápidamente los cadáveres que de otro modo yacerían al aire libre por mucho tiempo.
Si bien comparten algunas características similares, pertenecen a una familia diferente a los buitres del viejo mundo. En Venezuela se encuentran el Cóndor de los Andes (Vultur gryphus), el Oripopo cabeciamarilla mayor (Cathartes malambrotus), el Rey Zamuro (Sarcoramphus papa), Oripopo (Cathartes aura), Oripopo cabeciamarilla menor (Cathartes burrovianus) y el Zamuro (Coragyps atratus). El único no presente en el país es el Cóndor de California (Gymnogyps californianus) ligeramente más pequeño que el Cóndor andino.
Por su tamaño desplaza fácilmente a zamuros (buitres) más pequeños que se encuentran cerca de un cadáver y, a menudo, realiza el corte inicial en los cuerpos de animales de grandes proporciones. Tiene el cráneo más grande y el pico más fuerte de todos los buitres americanos. A diferencia de estos carece de pestañas.
Se ha señalado que las aves carroñeras de Nuestramérica han desarrollado algunas conductas diferenciadas para cada especie, que contribuyen a reducir la competencia entre ellas por el alimento y a favorecer la coexistencia pacífica. En un cadáver, esta especie domina sobre las otras no solo por su fuerza sino por su poderoso y afilado pico. Por ello es quien primero abre los cadáveres que las otras especies luego pueden aprovechar.
Rey Zamuro

Sarcoramphus papa, nombre científico del rey zamuro, también conocido como zamuro rey, cóndor real, rey gallinazo, jote real, rey zope o zopilote rey. Esta ave perteneciente al orden Ciconiiformes, de la familia Cathertidae.
Sus alas son largas y anchas, blancas con extremidades negras, mientras que la cola es corta y cuadrada. La cabeza, cuello y pico son rojos, anaranjados y amarillos, con los ojos muy llamativos, blancos o plata. Su pico tiene una extremidad enganchada y filo muy fuerte. Las patas son de color gris. No hay dimorfismo sexual en esta especie, es decir el macho y la hembra no tienen diferencia en tamaño y plumaje. Su tamaño varía entre 67 y 81 centímetros, con una envergadura de entre 1,2 a 2 metros, y tiene un peso que oscila entre 2,7 a 4,5 kilos.
La piel de la cabeza es arrugada y doblada, con una notable cresta dorada e irregular adjunta a la cara por encima de su pico; esta carúncula no está totalmente desarrollada hasta el cuarto año de su vida. Su cabeza y cuello carecen de plumas, adaptación higiénica que impide que bacterias provenientes de la carroña que come puedan arruinarlas, y expone la piel a los efectos esterilizadores del sol. Carece de siringe, el órgano de la voz de la mayoría de las aves, sin embargo, puede emitir gruñidos y silbidos. Cuando se siente amenazado puede traquetear el pico para ahuyentar posibles depredadores.
Aunque habita generalmente en los bosques, también es visto en sabanas y prados. Acostumbra a posarse encima de las copas de árboles bien sea en parejas o en pequeños grupos. Evitan la vista de observadores en lo alto de los árboles o en vuelos muy elevados. No son migratorios y permanecen en la misma zona todo el año.
Su hábitat y costumbres

Esta gran ave es nativa de las tierras bajas tropicales arboladas, sabanas y praderas que se encuentran en la cercanía de estos bosques de Centroamérica y América del Sur. Su área de distribución geográfica se extiende de México hasta el norte de Argentina y Uruguay, y puede encontrarse a 1.200 metros sobre el nivel del mar. El rey zamuro elige generalmente como lugar de residencia las selvas primarias no intervenidas. A menudo se le puede ver cerca de pantanos, o en las zonas pantanosas.
Debido a lo grande de su cuerpo y alas, depende totalmente de las corrientes de aire para volar. Por ello, tiene un vuelo magistral basado en el planeo, pudiendo hacerlo a muy baja altura o remontarse muy alto sin evidenciar el menor esfuerzo. De igual forma, puede planear durante horas, batiendo las alas con poca frecuencia. Como dato curioso, desde cierta distancia puede parecer como si no tuviera cabeza mientras vuela.

A pesar de su gran tamaño y coloración llamativa, es muy discreto cuando está sentado en los árboles. Le gusta posarse semioculto en la copa de los árboles más altos de bosques muy tupidos, donde pasa mucho tiempo.
Al no tener un olfato muy desarrollado, esta se guía por otros zamuros para alimentarse. Sin embargo, en muchas ocasiones los otros buitres esperan a que, en el caso de grandes animales, sea el rey quien perfore con su afilado pico el duro cuero del cadáver para abrir paso al alimento para todos. Definitivamente sigue siendo todo un rey.
Un solo amor
Los reyes zamuro viven en promedio unos 30 años y tienen una pareja de por vida, llevando una vida familiar muy dedicada y solidaria. Durante el cortejo cada miembro de la pareja da vueltas sobre el suelo alrededor del otro, mientras aletean profiriendo ruidos silbantes y resoplidos mientras se aparean.
En estado silvestre la hembra pone usualmente un solo huevo el cual se cree es empollado en turnos por ambos padres. No construyen propiamente un nido, sino que la hembra coloca el huevo sobre el suelo, en algún matorral o en la base de un árbol, así como en grietas y huecos de árboles y en cavidades naturales en formaciones rocosas. La incubación dura unas ocho semanas y el pichón al nacer tiene una talla de unos 14 centímetros.

Nace cubierto con un suave plumón blanco y mantiene sus ojos cerrados. Conserva esta capa durante unas seis semanas cambiando luego progresivamente al plumaje negro. Se mantiene dentro del nido cerca de diez semanas alimentado mediante regurgitación y comienza a volar aproximadamente a los cuatro meses de nacido. El joven rey zamuro pasa con sus padres más de un año.
Le toma al menos cuatro años para adquirir su plumaje adulto definitivo, el cual exhibirá hasta el fin de sus días. Los riesgos a que están sometidos una vez llegados a la madurez no son muchos, ya que no se les conoce depredadores en esa etapa gracias sobre todo a su tamaño y al presumible mal sabor de su carne. En su longevidad influyen también sus hábitos alimenticios que excluyen los peligros de la cacería y conllevan la disposición de un sistema inmunológico capaz de protegerlo de los gérmenes patógenos que pululan en la carroña que consumen, los cuales transmiten algunas de las enfermedades más mortíferas comunes a otras aves.
Preocupación menor
Con una población estimada de entre 10.000 y 100.000 individuos silvestres, el rey zamuro es considerado como una especie bajo preocupación menor de acuerdo a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Además, se distribuye en una amplia distribución geográfica, sobre una superficie de 14 millones de kilómetros cuadrados. Ahora bien, hay evidencia que sugiere una disminución de la población, pero no es lo suficientemente significativo para que sea incluida en la lista de especies vulnerables.
El mayor peligro que enfrenta proviene de la gran familia humana. Ya sea que lo busquen como trofeo de caza, o para utilizarlo en la medicina popular para tratar el asma. También su sangre y plumas son usadas como instrumentos de sanación en algunas culturas.
Se suman la serie de mitos y creencias sobre esta ave que la ponen bajo amenaza. Por ejemplo, en algunas regiones de Suramérica se cree que si la sombra de un rey zamuro cae sobre una persona ésta sufrirá el infortunio e incluso la muerte. En contraste, hay otras culturas originarias que lo han considerado un ser benéfico, incorporándolo a varios mitos, como en el caso de la cultura maya. También aparece en los mitos de varias etnias de la actual Colombia, como los Tukano.
En todo caso, lo que pone en riesgo a la especie es la acelerada pérdida de sus hábitats debido a la deforestación en los bosques primarios, lo cual conlleva la reducción de la cantidad de árboles que les sirven de dormideros, así como también de sus bebederos y de la fauna que constituye su fuente de comida.
Sigue siendo el rey
Autores y estudiosos como Agustín Codazzi, el escritor Julio Calcaño, Lisandro Alvarado y Eduardo Röhl resaltan el respeto que tienen al rey zamuro el resto de los buitres. Así quedó reseñado también en la primera Guía de las aves de Venezuela, la cual exalta el respeto de las otras aves ante su imponente tamaño y figura.
Por otra parte, el trujillano Ednodio Quintero, ingeniero forestal entregado a la escritura, incorporó el tema a la narrativa venezolana en un cuento titulado Sombras en el agua, publicado en 1995, en el cual destaca el porte altivo de esta ave, su manto real de plumas blancas y su pico amolado como un cuchillo de diamante.
El rey de los zamuros fue incorporado no sólo a la literatura sino incluso a la política. En plena Guerra de Independencia, cuando el sanguinario José Tomás Boves apareció en la escena lo apodaron el “Rey de los zamuros”, comparación racista del caudillo blanco que arrastraba tras de sí a negros, zambos mulatos e indios. Después de 140 años los herederos del mantuanaje seguían aplicando esta despectiva denominación a otros líderes que les parecían antipáticos, por ejemplo, “al general Delgado Chalbaud lo llamaban en el Country ‘El rey de los zamuros’, por su simpatía con el negraje” como afirmara el dramaturgo José Ignacio Cabrujas.
Con información y fotografías de Sistema Venezolano de Información sobre Diversidad Biológica (SVDB), EBird, Barlovento Mágico y El Impulso
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