Más de 500 especies de aves podrían extinguirse, en los próximos 100 años, como consecuencia del cambio climático y la pérdida de hábitat alerta un estudio realizado por la Universidad de Reading, Reino Unido.
La investigación, publicada este 24 de junio en Nature Ecology & Evolution, revela que esta cifra triplica la de todas las extinciones de aves registradas desde el año 1500 d. C, un escenario marca una crisis sin precedentes para la biodiversidad global.
Advierten los investigadores que la extinción del pájaro paraguas de cuello desnudo, el cálao de yelmo y el suimanga de vientre amarillo, consideradas especies vulnerables, reduciría considerablemente la variedad de formas y tamaños de aves en todo el mundo, perjudicando así los ecosistemas que dependen de pájaros únicos como estas para sus funciones vitales.
Aún con protección completa podrían desaparecer

Aguilucho secretario (África)
Otro de los hallazgos del estudio señala que, incluso con protección completa contra amenazas causadas por el ser humano (pérdida de hábitat, la caza y el cambio climático), alrededor de 250 especies de aves podrían extinguirse.
“Muchas aves ya están tan amenazadas que la simple reducción del impacto humano no las salvará. Estas especies necesitan programas especiales de recuperación, como proyectos de reproducción y restauración del hábitat, para sobrevivir”, afirmó Kerry Stewart, autor principal de la investigación de la Universidad de Reading.
Los científicos precisan que el mundo enfrenta una crisis de extinción de aves sin precedentes en la era moderna. “Necesitamos medidas inmediatas para reducir las amenazas humanas en todos los hábitats y programas de rescate específicos para las especies más singulares y amenazadas”, agrega Stuard.
Cómo se realizó el estudio: metodología y criterios

Guacamayo de Lear (Brasil)
El equipo investigador examinó cerca de 10.000 especies de aves registradas por la ciencia, utilizando los datos contenidos en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Aplicaron modelos predictivos y estimar el riesgo para cada categoría de la lista: Casi amenazada, Vulnerable, En peligro, En peligro crítico y con base en las amenazas a las que se enfrenta cada especie, hicieron una estimación del número de especies que desaparecerán en las próximas décadas.
“Antes de la llegada del ser humano, cada año se extinguían aproximadamente una de cada millón de especies, por lo tanto, si no hubiera actividad humana, cabría esperar la extinción de una especie por cada 10.000 aves en cien años. Pero desde la expansión humana por todo el planeta, las tasas de extinción han sido más altas y se han registrado 164 extinciones de aves desde el año 1500 d. C. precisa Kerry Stewart.
El escenario base asume que las amenazas actuales – pérdida y degradación del hábitat, caza, agricultura, introducción de especies invasoras y muertes accidentales – continúan sin mitigación. Bajo este escenario, se proyecta que el 5.2% de las especies evaluadas (aproximadamente 517 ± 19) se extinguirán en los próximos 100 años.
Amenazas mayores para las aves más grandes

Condor Andino (Suramérica)
Por otra parte, los autores revelaron que las aves de gran tamaño son más vulnerables a la caza y al cambio climático, mientras que las aves de alas anchas sufren más la pérdida de hábitat.
Entre las especies en mayor riesgo están el cóndor andino (Sudamérica), el albatros errante (océanos del hemisferio sur), el aguilucho secretario (África), el picozapato (África central), el guacamayo de Lear (Brasil), el pingüino de Galápagos (Ecuador), el Kākāpō (Nueva Zelanda), el cálao de casco (Asia) y el suimanga de vientre amarillo (África). También están amenazadas aves europeas como el frailecillo, la tórtola europea y la avutarda común.
Estas especies no solo son valiosas por su singularidad, sino porque cumplen funciones ecológicas vitales como la polinización, dispersión de semillas y control de plagas, que sostienen la salud y estabilidad de los ecosistemas. La pérdida de estas aves tendría efectos negativos en cascada, afectando a otras especies y a los servicios ambientales que benefician a los seres humanos.
Detener las amenazas no es suficiente

Pingüino de Galápagos (Ecuador)
Parar la destrucción de hábitats salvaría la mayor cantidad de aves en general. Sin embargo, reducir la caza y prevenir las muertes accidentales salvaría a las aves con características más inusuales, que son especialmente importantes para la salud de los ecosistemas.
Al respecto Manuela González-Suárez, otra de las autoras principales del estudio del estudio de la Universidad de Reading, enfatizó que “detener las amenazas no es suficiente; entre 250 y 350 especies requerirán medidas de conservación complementarias, como programas de reproducción y restauración del hábitat, para sobrevivir el próximo siglo.
Añadió que es necesario “priorizar los programas de conservación para tan solo 100 de las aves amenazadas más inusuales podría salvar el 68 % de la variedad de formas y tamaños de las aves. Este enfoque podría ayudar a mantener la salud de los ecosistemas”.
Recomendaciones y propuestas

Albatros errante (océanos del hemisferio sur)
Si no se implementan medidas inmediatas, específicas y coordinadas, el planeta perderá no solo especies únicas, sino también la estabilidad y salud de los ecosistemas que sustentan la vida humana y natural.
La preservación de la avifauna requiere esfuerzos innovadores, sostenidos y distribuidos que combinen protección, restauración y manejo activo para garantizar un futuro sostenible para las aves y la biodiversidad mundial. En ese sentido, recomiendan:
Programas de recuperación especializados. Priorizar la conservación de las 100 especies más singulares podría evitar más de dos tercios de la pérdida de diversidad funcional proyectada, salvando alrededor de 37 especies clave.
Reproducción en cautiverio y restauración de hábitats. Para las especies más vulnerables, se requieren acciones complementarias como la cría asistida y la recuperación de ecosistemas degradados.
Reducción de amenazas directas. Controlar la caza, frenar la expansión agrícola, eliminar especies invasoras y mitigar el cambio climático son medidas indispensables para limitar la pérdida de biodiversidad.
Acciones coordinadas y distribuidas. La conservación eficaz debe abordar todos los impulsores del declive y comprender los impactos ecológicos de las extinciones para diseñar intervenciones integrales y sostenibles.
Con información de Nature Ecology & Evolution, Universidad de Reading, EFE Verde y Ecoticias
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