Una zona de agua fría y dulce, localizada al sur de Groenlandia, ha resistido el calentamiento general del océano Atlántico, durante más de un siglo. Bautizada como el “Agujero del Calentamiento del Atlántico Norte”, ha alimentado el debate científico respecto origen de esta anomalía.
Recientemente, investigadores de la Universidad de California en Riverside (UCR) han conseguido arrojar luz sobre su origen, desvelando información crucial para el futuro del clima global al identificar el debilitamiento a largo plazo de un importante sistema de circulación oceánica, como la causa.

Circulación Meridional Atlántica (CMA), también conocida como AMOC por sus siglas en inglés (Atlantic Meridional Overturning Circulation)
El estudio, publicado a finales de junio en la revista Communications Earth & Environment, demuestra que solo una explicación se ajusta a los patrones de temperatura y salinidad del océano observados: la Circulación Meridional Atlántica (CMA), también conocida como AMOC por sus siglas en inglés (Atlantic Meridional Overturning Circulation), se está desacelerando.
Este sistema de corrientes masivas contribuye a regular el clima al actuar como una “cinta transportadora” desplazando aguas cálidas y salinas desde los trópicos hacia el norte, y frías hacia el sur. Una desaceleración de este sistema implica que llega menos agua cálida y salada a la región subpolar, lo que provoca el enfriamiento y la desmineralización observados al sur de Groenlandia.
Debilitamiento de la CMA o AMOC: cómo se resolvió el misterio

Tendencia de la temperatura superficial del mar Atlántico, 1900-2005 en °C, a partir del promedio de seis conjuntos de datos de observación. (Kai-Yuan Li/UCR).
“Se ha estado preguntando por qué existe este punto frío. “Hemos descubierto que la respuesta es un debilitamiento de la CMA”, expresó el climatólogo de la UCR, Wei Liu, quien dirigió el estudio junto con el estudiante de doctorado Kai-Yuan Li.
Los científicos llegaron a esta conclusión luego de analizar un siglo de datos, pues las observaciones directas de la Circulación Meridional Atlántica (CMA), o AMOC se remontan a tan solo unos 20 años.
A partir de estos registros a largo plazo, reconstruyeron los cambios en el sistema de circulación y los compararon con casi 100 modelos climáticos diferentes. Incorporaron también los datos de salinidad y temperatura pues cuando la corriente disminuye llega menos agua y sal al Atlántico Norte, dando lugar a aguas superficiales más frías y dulces, por lo que estos valores pueden utilizarse para reconstruir la intensidad de la CMA o AMOC.
De acuerdo al artículo publicado, solo los modelos que simulaban una AMOC debilitada coincidían generalmente con los datos reales. Mientras que los modelos que asumían una circulación más fuerte no se acercaban. “Es una correlación muy robusta. Si se analizan las observaciones y se comparan con todas las simulaciones, solo el escenario de AMOC debilitada reproduce el enfriamiento en esta región”, afirmó Li.
Otros hallazgos y las consecuencias

Cambios en la SST del Atlántico (sombreado de color en °C) en el experimento GFDL-ESM2M (a) de corriente libre y b de corriente fija de 1 pctco2 durante los años 71-80 en relación con el experimento de control preindustrial, y c la diferencia entre los dos (a menos b). d Serie temporal de la anomalía de la intensidad de la AMOC en el experimento GFDL-ESM2M de 1 pctco2 en relación con el experimento de control preindustrial. La línea de regresión lineal (gris discontinua) denota la tendencia de disminución de la AMOC. e Diferencia de temperatura media zonal del Atlántico (sombreado de color en °C) entre el experimento GFDL-ESM2M de corriente libre y fija de 1 pctco2 durante los años 71-80 (libre menos fija).
El estudio también reveló que el debilitamiento de la AMOC se correlaciona con una disminución de la salinidad. Esta es otra clara señal de que se está transportando menos agua cálida y salada hacia el norte.
Los investigadores explican que las consecuencias de esta anomalía del Atlántico Norte son amplias. Lo que ocurre al sur de Groenlandia es importante porque además de inusual, es una de las regiones más sensibles a los cambios en la circulación oceánica.
También afecta los patrones climáticos en toda Europa, alterando las precipitaciones y modificando la corriente en chorro, una corriente de aire a gran altitud que dirige los sistemas meteorológicos y ayuda a regular las temperaturas en ese continente y en Norteamérica.
La desaceleración CMA o AMOC podría perturbar los ecosistemas marinos, ya que los cambios en la salinidad y la temperatura influyen en el lugar donde pueden vivir las especies.
Un aporte para la ciencia

Las conclusiones de este nuevo estudio, podría ayudar a resolver la controversia entre los modeladores climáticos sobre si el enfriamiento del sur de Groenlandia se debe principalmente a la dinámica oceánica o a factores atmosféricos como la contaminación por aerosoles.
“Nuestros resultados muestran que solo los modelos con una AMOC debilitada son correctos. Esto significa que muchos de los modelos recientes son demasiado sensibles a los cambios en los aerosoles y menos precisos para esta región”, precisa el investigador y coautor del estudio Kai-Yuan Li.
Al resolver esta discrepancia, la investigación refuerza los pronósticos climáticos futuros, especialmente los relativos a Europa, donde la influencia de la AMOC es más pronunciada.
La evidencia indirecta es relevante
El estudio también destaca la capacidad de extraer conclusiones claras a partir de evidencia indirecta. Con datos directos limitados sobre la AMOC, los registros de temperatura y salinidad ofrecen una valiosa alternativa para detectar cambios en la circulación a largo plazo y ayudar a predecir escenarios climáticos futuros.
“No contamos con observaciones directas que se remonten a un siglo, pero los datos de temperatura y salinidad nos permiten ver el pasado con claridad. Este trabajo muestra que la AMOC se ha estado debilitando durante más de un siglo, y es probable que esa tendencia continúe si los gases de efecto invernadero siguen aumentando”, señaló Li.
A medida que el sistema climático cambia, la influencia del punto frío del sur de Groenlandia podría aumentar. Se espera que, al descifrar sus orígenes, los científicos puedan preparar mejor a las sociedades para lo que se avecina.
“La técnica que utilizamos es una herramienta eficaz para comprender cómo han cambiado los sistemas oceánicos y climáticos, y hacia dónde se dirigen probablemente si los gases de efecto invernadero siguen aumentando”, concluyó Kai-Yuan Li.
Con información de Universidad de California en Riverside, Revista Nature y El Tiempo (MeteoRed España)
Fotos e imágenes cortesía de Universidad de California en Riverside, MeteoRed Argentina, Vietnam y NOAA
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