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Argimiro Gabaldón defensor de la paz y la libertad

por Haiman El Troudi
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Argimiro Gabaldón defensor de la paz y la libertad

Argimiro Gabaldón no nació para ser soldado y no quería serlo, así lo cuentan quienes lo conocieron. Amaba la paz y la vida tranquila, pero también amaba la libertad. Por ello respondió, sin dudarlo, en defensa de la Patria y de su querido pueblo.

Además de comprometerse con las causas de su gente desde muy joven, Chimiro, como lo llamaba su familia, se dedicó a muchas otras cosas. Amante de las letras, incursionó en el periodismo, la novela, la poesía y el cuento. Fue nadador, jugador de béisbol, pescador, agricultor, excursionista y estudió arquitectura y pintura. Desde cada trinchera que le tocó, defendió el derecho a la libertad que amaba, a la erradicación de la lucha de clases y la equidad social.

 

No soy un guerrero, nunca lo había pensado ser, amo la vida tranquila, pero si mi pueblo y mi patria necesitan guerreros, yo seré uno de ellos. Y este pueblo nuestro los ha parido por millones cuando los ha necesitado.

Argimiro Gabaldón

 

 

Llevó su amor por la paz y las letras a la lucha revolucionaria en Venezuela y sembró, en las montañas de Lara, Trujillo y de su estado natal, Portuguesa, la semilla de la organización popular en contra de los gobiernos entreguistas y la opresión y dominación puntofijista.

Es por ello que el Comandante Carache, como se le conoció, pasó a ser uno de los líderes guerrilleros y revolucionarios más destacados de la Venezuela del siglo XX.

¿Quién fue Argimiro Gabaldón?

Argimiro Enrique de La Santísima Trinidad Gabaldón Márquez nació en Biscucuy, estado Portuguesa, el 15 de julio de 1919. Vino al mundo en la casa principal de la hacienda Santocristo, propiedad de su padre, el general José Rafael Gabaldón Iragorry, quien lo recibió en persona.

Sus primeros años los pasó en esta población rural cafetalera, ubicada en la serranía que enlaza a la cordillera andina con el Llano venezolano. Compartía con los peones y jugaba al garrote con ellos. En este contexto se vinculó desde pequeño con la realidad de los campesinos y lo sensibilizó ante las causas humanas.

Bajo la tutela del maestro Arturo Simonet, estudió durante sus primeros años los escritos de José Martí. Argimiro Gabaldón era un niño curioso y trató de conocer los sucesos de la vida a través de quienes lo rodeaban. Era amante del periodismo, la novela, la poesía y el cuento, así como de las ciencias naturales. Además, fue nadador, deportista y estudió arquitectura y pintura. Destacaba en sus actividades por su coraje, y desde pequeño vivió en el mundo de los héroes como Simón Bolívar.

Inició, en 1929, sus estudios en Biscucuy, que luego continuó en El Tocuyo y Trujillo. Se graduó de bachiller en el Liceo Andrés Bello de Caracas en 1939, con una tesis titulada La filosofía de Demócrito. Inspirado en los ideales de libertad, Argimiro Gabaldón comenzó a militar en el Partido Comunista de Venezuela (PCV), mientras cursaba la secundaria.

Amante de la paz y la libertad

Chimiro se formó por sí mismo, en dura pelea ideológica con libros, amigos y conocidos. Era agudo y le gustaba polemizar, en ir al meollo de la realidad y no sentía temor a luchar por sus ideas. En su tierra natal y en El Tocuyo, Argimiro Gabaldón creó las primeras células del PCV. Estimulado por los ideales de igualdad y justicia social, el joven de tez blanca, cabello negro y ojos pardos, se dedicó a trabajar con grupos campesinos, liderando núcleos de trabajo político.

Abandonó sus estudios de arquitectura en el tercer año de la carrera para dedicarse por entero a la lucha política. Amante de la paz, estaba convencido del valor de la libertad para el ser humano, y de que solo el pueblo unido podría rescatar a su Patria de la opresión de Estados Unidos y sus gobiernos lacayos.

Alternó su militancia partidista con incursiones en el campo de la pintura, la poesía y el periodismo. Trabajó además como profesor de manualidades y artes plásticas. En 1949 contrajo matrimonio con Luisa Martí.

Después de la caída de la dictadura de Marco Pérez Jiménez, ocupó la presidencia del Concejo Municipal de Biscucuy en Portuguesa. Argimiro Gabaldón también fue gobernador del estado Lara en dos oportunidades, y embajador de Venezuela en Brasil y Cuba.

El Comandante Carache

En 1961, Argimiro Gabaldón como delegado del III Congreso del PCV, planteó la necesidad de abandonar la lucha política tradicional para combatir, desde el movimiento insurgente, la barbarie de los gobiernos puntofijistas. Aseguraba que, para generar cambios transcendentes, no solo era necesario cambiar de gobierno, sino ir a la raíz. Por esta razón cuando insurgió el movimiento guerrillero en 1962, prefirió irse a la guerrilla, desarrollando su lucha en Lara y Portuguesa.

Pero, para él la lucha armada sin el acompañamiento del pueblo carecía de sentido. Bajo su mando, jóvenes estudiantes y habitantes de populosas barriadas urbanas se fueron a la montaña a reunirse con los campesinos para luchar juntos, por la causa revolucionaria. Con el seudónimo de Comandante Carache, pasó entonces a comandar el llamado Frente Guerrillero de Liberación Nacional Simón Bolívar en las montañas al suroeste de Lara.

Argimiro Gabaldón defensor de la paz y la libertad

En El Charal, ubicado en las montañas de Portuguesa, Argimiro Gabaldón fundó un destacamento guerrillero que se convirtió en el Frente José Antonio Páez. Para entonces representaba un riesgo para las élites en el poder, razón por la que el gobierno ofreció, en 1964, una recompensa de 15.000 bolívares por el Comandante Carache, vivo o muerto.

El 13 de diciembre de 1964, Jesús Vethencourt, uno de sus subalternos conocido como el Comandante Zamora, percute accidentalmente una bala al limpiar su arma. Argimiro Gabaldón fue gravemente herido en la cintura. Trataron de auxiliarlo en la clandestinidad sin éxito. Agonizando, fue dejado en la puerta de un hospital donde falleció. Su muerte en esas circunstancias aún hoy está rodeada de incertidumbre.

Obra

“(…) Yo hablo, hablo siempre para que mis palabras hablen por mi después que muera”, dijo Argimiro Gabaldón. Y, precisamente, son sus las palabras de hablan por él hoy en día. Prosa comprometida, poesía tomada de la vida, de las vivencias al lado de su querido pueblo. Versos, cantos, corríos y coplas como “Universo”, “En el camino” y “No permitas que tu dolor se esconda”.

 

Esas mismas palabras, fueron escritas desde algún campamento por Chimiro para reflejar y difundir una lucha en inequidad con el poder. “Emergerá del fuego un mundo diferente/ será el llanto detenido/ y dejará la sangre de correr asesinada/ se esparcirá la risa/ y los niños puros como pájaros/ en vuelo llenarán los parques con sus gritos”.

Su respeto por la gente del campo, desasistida, empobrecida, y sin esperanzas se reflejaron también en sus pinturas. En obras como “La borrasca”, “Quebrada ahogamula” o “El árbol de la vida”, plasmó la realidad que conocía y que quería conducir a la construcción de un futuro mejor para su Patria.

Compromiso por la vida

El compromiso por la vida demostrado en cada uno de los pasos que dio Argimiro Gabaldón, motivó que sus restos mortales fueran trasladados al Panteón Nacional el 15 de julio de 2017, en un acto reivindicativo que surgió del clamor popular. Desde entonces reposa en el espacio destinado a los héroes de la Patria como el Libertador, Simón Bolívar.

Su nombre no solo quedó grabado en la historia de Venezuela, además está presente en instituciones y organizaciones que rinden homenaje a su legado, como la Escuela de Formación Argimiro Gabaldón, fundación sin fines de lucro que ofrece capacitación científica y herramientas intelectuales para interpretar el contexto político, social e histórico de Venezuela y del mundo. Entre otras entidades que honran su nombre están la Universidad Campesina de Venezuela Argimiro Gabaldón, fundada en 2014, en Irribaren, estado Lara; la planta de Generación Termoeléctrica “Argimiro Gabaldón”, liceos, concursos y hasta una Bienal Nacional de Literatura.

El Comandante Carache pasó a la historia como ejemplo de dignidad, firmeza y amor por los más vulnerables. Por una vida comprometida y dedicada a los otros, a la lucha por transformar la estructura política, social y jurídica del Estado venezolano, siguiendo el sueño de convertirlo en un sistema democrático y justicia social. Fue un espíritu nunca sometido y un poeta contra de la opresión, un representante insigne de lo afirmativo venezolano. Argimiro Gabaldón será por siempre la vida y la alegría, en tremenda lucha contra la tristeza y la muerte.

 

 

Con información de Periodistas, Correo del Orinoco, Telesur y Ministerio de Finanzas

Otra fuente:

Encuentro con Argimiro Gabaldón. El comandante “Carache”. Fundación Editorial El Perro y la Rana, 2017.


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