En lo profundo de la selva amazónica venezolana, donde la naturaleza impone su propio ritmo, emerge una de las caídas de agua más imponentes y menos exploradas del país: el Salto Duruhuäyä.
Ubicado en territorio ancestral del pueblo Wotjuja o Uwottüja, conocidos tradicionalmente como Piaroa, al occidente del macizo Guayanés, estado Bolívar, es una manifestación de la naturaleza que sorprende por su fuerza y por el misticismo del entorno que lo cobija.

Los Piaroa son los legítimos guardianes del lugar. Debido a su valor cultural y espiritual, el Salto Duruhuäyä en el estado Bolívar no es un destino turístico masivo. Las comunidades indígenas Raudal de Maraca y Cucurital, ambas del municipio Cedeño, controlan el acceso para preservar el ecosistema. También actúan como guías obligatorios, por lo que cualquier visita requiere de su autorización.
El paisaje circundante es un testimonio de la biodiversidad de Venezuela. Aquí la vegetación pasa de la selva lluviosa tropical al bosque de galería. Los árboles madereros de gran envergadura sirven de soporte a cientos de especies de orquídeas epífitas y bromelias. Con un poco de paciencia el visitante puede escuchar el canto del tucán piapoco o de alguna otra ave nativa de esta región.
Más de 100 metros tiene el Salto Duruhuäyä
Con una caída libre de más de 100 metros sobre formaciones de granito milenario, este salto de agua debe su nombre al sonido que produce cuando el caudal del Salto aumenta, especialmente durante la temporada de lluvias cuando el agua golpea con mucha fuerza y se escucha a gran distancia.
“Duruuu”, en lengua Wotjuja es una onomatopeya que se refiere al rugido, estruendo o sonido fuerte del agua. Mientras que “Huäyä” significa cascada. Contemplar este tesoro natural y refrescarse en él, se transforma en una experiencia sensorial única.
Para el pueblo Wotjuja o Piaroa, el territorio es un espacio sagrado. Cada montaña, río y cascada como el Duruhuäyä posee un significado espiritual ligado a su cosmogonía y a la preservación del equilibrio ecológico.
Navegar el río Parguaza y caminar por la selva

Desde la perspectiva geológica, Salto Duruhuäyä forma parte del Escudo Guayanés, una de las formaciones graníticas más antiguas del planeta. Un paisaje único producto de la erosión que durante millones de años ha moldeado tepuyes, raudales, saltos, cascadas y pozos que ha sido habitado y custodiado pueblo Wotjuja o Piaroa desde tiempos ancestrales.
El volumen de agua, que golpea con gran intensidad el lecho de roca, genera una densa bruma continua, impregnando el aire con una humedad perenne. Al pie de Duruhuäyä una fosa profunda, esculpida por la fuerza de la corriente y rodeada de bloques de granito negro y pulido.

Es un salto majestuoso con una impresionante energía que conmueve mientras se le contempla extasiado. El viaje hasta allí, navegando por el río Parguaza y caminando por la selva es para disfrutar con conciencia plena, además de valorar el rico patrimonio natural de Venezuela, considerado uno de los 17 países megadiversos del mundo.
Un trayecto de aventura y conexión espiritual
Llegar a este paraje remoto requiere de una verdadera travesía que toma más de 16 horas de viaje combinando carretera, río y selva. La etapa final del implica una caminata de dos horas, aproximadamente. El trayecto es parte fundamental de la experiencia, ya que permite apreciar la biodiversidad del entorno y comprender la conexión espiritual que las comunidades indígenas locales mantienen con este espacio sagrado.
Al final del camino, la escena es sobrecogedora: el agua cae con potencia como una cortina de plata hacia una poza profunda, rodeada de vegetación exuberante.
Los turistas tienen la oportunidad de nadar en estas aguas cristalinas, explorar los alrededores y descansar en un ambiente que invita a la calma y a la reflexión. Sin embargo, la tradición local advierte que quien se acerque a sus pozas debe ir con el corazón limpio, pues el salto reconoce las intenciones de los visitantes.
Consejos prácticos para el viajero

El Salto Duruhuäyä es un destino turístico que combina aventura, naturaleza y tradición ancestral. Vale la pena conocerlo y disfrutarlo. Comparto algunas recomendaciones útiles para el viaje.
Guías locales indispensables: Bajo ninguna circunstancia se debe intentar ingresar a la zona sin la autorización y el acompañamiento de guías de la comunidad Wöthuha. Ellos conocen los senderos seguros y los códigos de respeto a la naturaleza.
Temporada ideal: La mejor época para apreciar la majestuosidad del salto es al final de la temporada de lluvias (entre septiembre y diciembre), cuando el río Parguaza mantiene un cauce pleno pero los caminos terrestres empiezan a ser más transitables.

Salud y prevención: Es imprescindible contar con repelente fuerte contra insectos, ropa fresca de manga larga para las caminatas bajo la selva y calzado con buen agarre para las rocas húmedas. Asimismo, se recomienda tener al día la vacuna contra la fiebre amarilla.
Basura cero: Todo lo que entra a la cuenca debe salir con el viajero. La fragilidad ecosistémica de la zona exige una conducta impecable respecto a los desechos sólidos
Con información de Inatur Bolívar, Diario La Chayota (Instagram), Venezuela Destino (Instagram), Noticias 24 horas, Valen de Viaje (Canal de Youtube)
Fotos cortesía de Noticias 24 horas, Facebook (Rubén Darío Castillo), Fotos Bellas de Venezuela
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