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Los dinosaurios venezolanos Laquintasaura y Tachiraptor

Son especies únicas en el mundo que habitaron Los Andes en el Jurásico

por Haiman El Troudi
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Venezuela cuenta con sus propios dinosaurios: Laquintasaura venezuelae y Tachiraptor admirabilis, especies únicas en el mundo que habitaron Los Andes en el Jurásico hace más de 200 millones de años.

Estos dos pequeños animales no medían más de un metro y medio y se alimentaban de maneras distintas, pues uno era herbívoro y el otro carnívoro.

Anteriormente, las investigaciones señalaban que en la zona paleo ecuatorial, en la que se encuentra el país, no vivieron dinosaurios. Pero en la década de 1980, el hallazgo de fósiles en la Formación La Quinta, localizada en Los Andes venezolanos, por parte de paleontólogos franceses, cambió esa versión para siempre.

Los fósiles del primer dinosaurio venezolano fueron encontrados a la altura del corte de carretera entre las localidades La Grita y Seboruco, en el estado Táchira. Luego se localizarían los del segundo. Con este par de “tachirenses prehistóricos”, Venezuela ingresó a los registros de países con dinosaurios propios, una lista que desde el siglo XIX suma alrededor de 800 variaciones de este tipo de animal prehistórico.

Laquintasauria venezuelae

Es el primer dinosaurio identificado en el norte de América del sur y en el territorio nacional, en el sector adyacente al pueblo La Grita del estado Táchira. Su nombre genérico es la unión de Laquinta, que es la formación rocosa del municipio Jáuregui donde fueron descubiertos sus restos fósiles, y del latín saurus, que significa lagarto; mientras que su especie, venezuelae, se le fue asignada por el país.

Laquintasaura era del tamaño de un perro grande, apenas un metro. Pertenecía al grupo de dinosaurios ornitisquios. Estos se caracterizaban por sus caderas de aves, sus preferencias de comer plantas y posiblemente insectos, así como por las curvas largas en algunos de sus dientes. Se le puede diferenciar de otros ornitisquios tempranos justamente por sus características dentales.

Caminaba sobre sus patas traseras, justo ubicadas debajo de las caderas, lo que les permitía correr más rápido que otro animal. Se cree que su piel pudo estar cubierta de plumas. Actualmente es considerado como el ornitisquio más antiguo conocido, dada la ausencia de registros inequívocos de otros durante el Triásico. La procedencia de esta especie le confiere una importancia notable al grupo de los Ornithischia en el contexto del origen y evolución temprana.

Los investigadores señalan que el Laquintasaura Venezuelae vivía en grupos, costumbre que se conoce de especies menos antiguas del Cretácico y el Jurásico tardío. Esto se pudo constatar al encontrase a varios individuos en las mismas rocas. Este herbívoro fue corredor un excelente que alcanzaría una velocidad aproximada a los 40 km/h.

Tachiraptor admirabilis

Tachiraptor admirabilis es el segundo dinosaurio de Venezuela y del norte de América del Sur. Su nombre deriva de Táchira, el estado venezolano donde se encontró el fósil, y del latín raptor, que traduce ladrón, en referencia a los probables hábitos depredadores del animal. En cuanto a la especie, admirabilis, honra la Campaña Admirable de liderada por el Libertador Simón Bolívar, en la que La Grita jugó un papel estratégico.

El Tachiraptor, de un metro y medio, pertenecía al grupo de terópodos carnívoros que ocupaban la cúspide de la pirámide alimentaria en el mundo de estos animales prehistóricos. Este tipo de dinosaurios eran unas máquinas asesinas. Sus cuerpos estaban hechos para capturar, matar y desmembrar a sus presas. Corrían sobre sus dos fuertes patas traseras y algunos se ayudaban con sus manos para acabar con sus víctimas.

Por la forma de sus dientes se alimentaba de animales; quizás tortugas, cocodrilos, lagartos o hasta dinosaurios más pequeños. Como la mayoría de éstos, ponían huevos y andaban en dos patas debajo del cuerpo, y no a los lados como los reptiles. Sobre su piel es posible que fuera escamosa como la de los lagartos y cocodrilos.

Es posible que el Tachiraptor admirabilises, hubiera sido el depredador de Laquintasaura venezuelae, un ornitisquio hervívoro.

La Quinta

El tramo de la carretera Seboruco – La Grita pasa inadvertido con sus montañas de piedra, su vegetación xerófila, el río Grita y sus colinas verdes. En ese entorno se levanta La Quinta, formación rocosa donde, según la orientación, empieza o termina el municipio Jáuregui. Hace 200 millones de años fue el hogar de las dos primeras especies de dinosaurios validadas por la ciencia, no solo de Venezuela sino de todo el norte de América del Sur.

Está situada en el área de las Montañas Mérida, la extensión más septentrional de los Andes, en la frontera occidental de Venezuela. Este yacimiento consiste principalmente en lechos rojos continentales y rocas volcánicas, depositadas en un entorno tectónico extensional asociado con la ruptura mesozoica de Pangea y la apertura del Océano Atlántico.

No fue sino hasta la década de 1990 cuando científicos venezolanos se adentran en este yacimiento fósil del periodo jurásico para confirmar sus dudas sobre la existencia o no de algún dinosaurio en Venezuela.

En esa área, que ahora es puerta de entrada a La Grita, se han encontrado, además, fósiles de tortugas, peces y cocodrilos, así como restos de madera, lo que sugiere la posibilidad de que en el pasado la capital del municipio Jáuregui fuese una selva tropical.

Los hallazgos

En Formación La Quinta se hallaron fósiles de Laquintasaura como abundantes dientes, costillas y fajas, restos craneales, de extremidades y vertebrales más escasos. La mayoría de los elementos craneales hallados, como el yugal, postorbital, cuadrado, elementos de la caja craneana, son similares a los de otros ornitisquios primitivos. Sin embargo, los dientes encontrados son únicos entre los ornitisquios (y los dinosaurios en general), con coronas excepcionalmente alargadas, apicalmente ahusadas que a veces son ligeramente recurvadas.

El fémur más grande localizado tiene 90 milímetros de largo, lo que corresponde a una longitud corporal total de aproximadamente 1 metro según las comparaciones con otros ornitisquios bípedos.

Respecto al Tachiraptor, la tibia, hallada en la Formación, de aproximadamente 25 centímetros de largo, tiene en promedio 20 milímetros de ancho. Estas proporciones esqueléticas son compartidas por otros terópodos basales de tamaño correspondiente como el Syntarsus y el kayentakatae.

No obstante, los huesos aislados (isquion y tibia) del Tachiraptor se diferencian de todos los miembros previamente conocidos del grupo por un conjunto único de características de sus articulaciones tibiales. Luego de más de dos décadas de investigación, se ha determinado que tienen señales filogenéticas concordantes, tamaños relativos equivalentes y son los únicos restos inequívocos de terópodos recuperado en la mencionada fromación.

Las investigaciones

 

A principios de los años 90, cerca de La Grita en el estado Táchira, un grupo conformado por investigadores franceses y un venezolano hallaron en la Formación La Quinta, algunos restos fosilizados que comprendían entre sus partes: un diente pre maxilar, un diente maxilar y un hueso craneal, pertenecientes a un pequeño dinosaurio que vivió en el Jurásico temprano, hace aproximadamente unos 200 millones de años. Sería el primer dinosaurio encontrado en el norte de sur América.

Con el paso del tiempo, se han recolectado nuevas piezas fósiles del mismo tipo de animal (columna vertebral, fémures, entre otras), las cuales proporcionaron nuevas evidencias que fueron estudiadas por otro grupo de investigadores a partir del 2008. Con esto se refutó la versión inicial de clasificarlo Lesothosaurus sp., quedando de este modo los restos sin una clasificación definitiva.

Entre el 2009 y 2013, realizaron comparaciones anatómicas practicaron a los restos fósiles con otros similares, a fin de descartar con otros encontrados en diversas partes del mundo, pero ninguno compartía sus mismas características.

Anuncios que cambiaron la historia

Tras dos décadas de excavaciones y estudios, el año 2014 trajo grandes descubrimientos. En agosto se dio a conocer que algunos de los huesos hallados en La Quinta corresponden a una especie única, nunca antes descrita en alguna otra parte del planeta, a la que nombraron Laquintasaura venezuelae.

El grupo de investigación integrado por Paul Barrett, del Museo de Historia Natural del Reino Unido; Richard Butler, de la Universidad de Birmingham; Roland Mundil, del Centro Berkeley, en Estados Unidos; Torsten Scheyer, de la Universidad de Zúrich; Randall Irmis, del Museo de Historia Natural de Utah, en Estados Unidos, y Marcelo Sánchez-Villagra, venezolano de la Universidad de Zúrich, presentaron en Londres “Un ornitisquio paleoecuatorial y nuevas limitaciones para la diversificación temprana de los dinosaurios”,  publicación que le otorgó a Venezuela esta nueva especie única de dinosaurio.

Otro artículo científico titulado “Nuevo dinosaurio del Jurásico más antiguo de la formación La Quinta, Andes venezolanos” reveló, en octubre de 2014, el hallazgo de otra especie única en el mundo, el Tachiraptor. El equipo investigador estuvo compuesto por Max Langer, de la Universidad de Sao Paulo, Brasil; Ascanio Rincón y Andrés Solórzano del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC); Jahandar Ramezani, del Instituto de Tecnología de Massachusetts, Estados Unidos; y Oliver Rauhut, de la Universidad de Múnich, Alemania.

Hasta estos hallazgos, los paleontólogos sólo habían registrado fósiles de dinosaurios en zonas bajas de América del Sur y el Norte de América.

Valiosos huesos

La mayor parte de los fósiles de Laquintasaura y Tachiraptor están en el país, pero no se exhiben al público. La tibia derecha y el isquion izquierdo proximal del Tachiraptor, se encuentran en la colección científica del IVIC.

Actualmente hay restos de Laquintasaura en el Museo de Biología de la Universidad del Zulia (LUZ), en Maracaibo, así como copias de las primeras piezas encontradas a principios de 1990, cuyos originales se encuentran en París, Francia. Un diente maxilar o dentario aislado, la parte distal de un fémur izquierdo, la parte proximal de un isquion izquierdo y un astrágalo calcáneo izquierdo, reposan allí, así como la parte final de una columna vertebral y una matriz limpia con una serie de huesos del animal.

Se espera la llegada de un modelo del esqueleto del Laquintasaura que fue preparado por un grupo de investigadores argentinos para futuras exposiciones.

Recientes descubrimientos

 

Nuevo material de dinosaurios ha sido recolectado gracias a varias investigaciones de campo que se han realizado alrededor de la sección tipo de la Formación La Quinta durante los últimos años. Recientemente, investigadores del IVIC hallaron nuevos especímenes del dinosaurio Laquintasaura Venezuelae.

Omar Sumoza, profesional asociado a la investigación e integrante del Laboratorio de Biología de Organismos del IVIC, presentó los resultados de sus hallazgos paleontológicos en el Primer Simposio de Investigación en Arqueología y Paleontología de Venezuela. Al respecto explicó que se obtuvieron más de 30 elementos individuales entre completos y fragmentados, logrando “adicionar material nuevo que no se conocía como parte del esqueleto de Laquintasaura”.

Entre los elementos que han adicionado destacan fémur, tibia, metatarsos, vértebras, costillas, dientes y de la estructura craneal. “Los nuevos detalles anatómicos de estos especímenes proveen información adicional que permiten entender mejor la relación evolutiva de Laquintasaura con otros ornitisquios basales y hacer una contribución a nuestra visión general acerca del origen y evolución de este importante grupo”, dijo el paleontólogo.

El área donde se han encontrado estos valiosos restos ha presentado indicios para ser considerada por los estudiosos al tema paleontológico como de gran importancia. Según muestras obtenidas en las investigaciones más recientes, pudiese haber entre las piezas varios organismos extintos emparentados.

 

Con información de Paleovenezuela, Mincyt, Geología Venezolana y Últimas Noticias


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