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Creencias y costumbres de la Semana Santa en Venezuela

por Haiman El Troudi
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Son varias y diversas las creencias y costumbres de la Semana Santa en Venezuela, pues durante estos días en los que se conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo se entremezclan la religiosidad, las manifestaciones culturales y la reflexión espiritual. Así, durante la Semana Mayor e incluyo días antes se llevan a cabo diferentes rituales y actividades, cada uno con su propia simbología y significado cultural.

Algunos ritos practicados durante esta semana se relacionan con la tradición del equinoccio de primavera, cuando se celebraba el resurgimiento de esta estación después de los rigores del invierno y por lo tanto se hacían ofrendas por la fecundidad de la tierra. Debido a esto abundaban durante este período ceremonias con ofrendas vegetales, ayunos, prohibición de algunas comidas, purificación con agua, bendición de los elementos como fuego y agua practicados durante estas festividades paganas y que luego por el sincretismo pasaron a la religión cristiana.

En Venezuela estos ritos se mezclaron con los aportes indígenas y africanos dando el colorido de nuestro trópico que enriquecieron aún más estas tradiciones, así como el acervo que nos caracteriza, producto de un crisol de pueblos y culturas, que han contribuido a conformar nuestra actual fisonomía como pueblo.

Palmas y palmeros

Alrededor de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos, que tienen tanto arraigo en la religiosidad venezolana, también se tejen una serie de creencias. Además de considerarlas amuletos protectores, se cree que las cruces de palma pueden ser quemadas y sus cenizas esparcidas al viento para calmar tormentas. Otros colocan la cruz en un recipiente a la intemperie para que al flotar ésta en el agua, se calme la lluvia. Las palmas también son incineradas en caso de alguna tribulación o enfermedad, dando de beber sus cenizas al enfermo.

Entre las costumbres de la Semana Santa, podemos mencionar que en la Isla de Margarita, estado Nueva Esparta, se realizaban unos amuletos entretejiendo la palma de forma alargada llamado “gusanos” o “gusanillos” usados por las personas, sobre todo, durante los días santos en los que, conforme a la creencia popular, el Diablo andaba suelto y la gente debía protegerse hasta la media noche del Sábado de Gloria, cuando Jesús resucitaba.

La Palma Bendita, patrimonio y modelo del mundo

Alrededor de la tradición de los palmeros también hay serie de supersticiones y costumbres. Al momento de comenzar el ascenso a la montaña se hace una oración y se pide a los espíritus de los palmeros ya fallecidos, llamados familiarmente “los muñecos”, que los cuiden. Además, no está permitido a las mujeres intervenir en el ritual.

Por otra parte, a fin de mantener viva la tradición, se van formando los palmeritos, quienes desde los 6 años crecen como la palma real y se les llama brotes. Luego a los 7 pasan a ser palmeritos, a los 8 semilleros, a los 9 guarda palmas, a los 10 custodios del bosque, a los 11 promeseros, a los 12 peoneros, hasta que finalmente a los 17 se juramentan como palmeros y asumen el compromiso de podar la palma real los domingos de cuaresma.

Plantas protectoras

También resulta común entre las costumbres de la Semana Santa las relacionadas con plantas. Se dice que si se colocan en un altar durante esta época se intensifican sus potencialidades curativas o se cargan de poderes especiales que conjuran fuerzas negativas.

Los días santos se consideran un tiempo ideal para la recolección de plantas, destacando entre ellas la sábila (Aloe Vera) y la Brusca (Cassia Occidentalis), que se colocan detrás de las puertas de las casas el Viernes Santo para favorecer la paz en los hogares y librarlos de malas influencias. Según la tradición, si estas plantas se pudren es señal de que absorbieron algún mal.

En Caracas y Miranda se acostumbra el Viernes Santo recoger siete palitos de Romero que las personas conservan atados para proteger sus viviendas. Mientras que en la Isla de Margarita suelen colocarlo dentro del Sepulcro. Las ramas son recogidas cuando se guarda el Santo y conservadas con veneración para ser usadas como amuletos protectores, o hacer infusiones en caso de enfermedad.

Igualmente, las personas acostumbran a “santiguarse” o “ensalmarse” con alguna persona con “poderes especiales”, quien toma una rama de alguna planta y hace cruces sobre el cuerpo del que está santiguando, mientras reza algunas oraciones. También suelen prepararse durante este día “baños para la suerte” con varias matas.

En algunas zonas del estado Bolívar se mantienen costumbres como la de bañarse antes de las 12 del mediodía del Jueves y Viernes Santo con siete plantas distintas para quitarse la mala suerte, y guardar en la cartera raíces de brusca para alejar la pava. Los habitantes llevan a la iglesia palmas, ramas de olivo, pencas de sábila, arroz y piedritas para ser bendecidas con agua bendita. Se cree que si colocas arroz bendecido en la casa se tendrá dinero todo el año.

Lo que no se debe hacer en Semana Santa

Otra de las prácticas durante la Semana Santa desde tiempos muy antiguos, es la de guardar silencio en señal de respeto a los días de la crucifixión de Jesús. A comienzos del siglo XX la fe privaba en el venezolano y durante esos días no estaba permitido cantar, oír música alegre o tener fiestas, incluso alzar la voz, pisar fuerte, saltar, pelear, circular en vehículo, ni usar el martillo, porque según las creencias populares la carne del Señor era herida por los golpes y ruidos. Las campanas de la iglesia no eran utilizadas, y en su lugar las ceremonias eran anunciadas con matracas. El jueves se cantaba el “Popule Meus”, una melodía sacra escrita para la celebración por José Ángel Lamas, músico de nuestro país.

Debido a esto también se considera de mal agüero realizar trabajos con objetos cortantes o punzantes, pues decían que con ello se estaba hiriendo a Cristo. Se afirmaba que clavar algo en Viernes Santo es “llamar al diablo”, porque el sonido del martillo sobre los clavos atrae a Satanás.

Asimismo, la tradición prohibía barrer porque era considerada una forma de “barrer la cara de Cristo”. Entre las antiguas costumbres estaba prohibido bañarse el Viernes Santo, especialmente en el mar, lagos o ríos, ya que se exponía quien lo hiciera a convertirse en pez o sirena o, en el menor de los casos, a que le salieran escamas en la piel. Esta tradición ya no se respeta y la gente acude asiduamente a las playas.

Por otra parte, los niños tenían tregua durante esta semana en cuanto a los regaños de sus padres, pues los abuelos decían que en esos días la ira llamaba al diablo. También había que abstenerse de salir después de las tres de la tarde, pues fue la hora en que murió Cristo.

Más prohibiciones

Antiguamente durante la Semana Santa en el país se llamaba a limitar los excesos pues, como son días de meditación, se busca evitar todo tipo de vicios como los juegos de azar y el alcohol. De igual forma se prohibía usar el color rojo, relacionado a lo largo de la historia con la lujuria, la pasión y el pecado, y por tanto con el diablo. La creencia dice que con atuendos de color rojo en los días santos se podría atraer la presencia de Satanás.

Desde la Edad Media la Iglesia Católica propuso la etimología de “carnaval” proveniente del latín carnem-levare, lo que significa “abandonar la carne” durante la cuaresma porque esta representa la carne de Cristo, pero además porque el ayuno es una forma de acercarse más a Dios. De allí proviene la costumbre de consumir pescado.

Procesión del Silencio

Además, se llamaba a la abstinencia sexual alegando que se ofendía a Dios al realizar actos sexuales en días santos. En el pasado, se decía que quienes tenían relaciones durante esta fecha quedaban “pegados” hasta la Pascua o corrían el riesgo de tener hijos monstruosos. Incluso, según el saber popular por este motivo no celebraban matrimonios esos días.

El Viernes Santo no se debía realizar trabajo alguno, ni prender fuego por lo que la comida de este día se preparaba con antelación y se consumía fría. Tampoco se podía pelear. En referencia a esto hay una historia de El Hatillo, en el estado Miranda que refiere que un Viernes Santo dos mujeres comenzaron a pelear en una quebrada por un jabón. Las mujeres se gritaron y maldijeron hasta que comenzaron a jalarse los cabellos y sintieron una violenta sacudida. Cuando asustadas quisieron separarse, no pudieron hacerlo ya que se convirtieron poco a poco en piedra.

Juegos tradicionales de Semana Santa

Durante la época de Semana Santa también se ha hecho costumbre la realización de diversos juegos tradicionales, destacando el de “echar coco”, que consiste en que dos jugadores con sendos cocos en las manos los chocan entre sí, ganando el que logre romper la nuez del coco sostenido por el otro.

Dados los vientos propios de la temporada, una de las tradiciones de la Semana Santa incluye que los niños vuelen papagayos, conocidos además como volantines, cometas o barriletes según la región del país. También se juega con el trompo, el cual es “bailado” mediante un cordel que se enrolla sobre el mismo lo que requiere mucha destreza y habilidad.

La Zaranda, es otro juego propio de los días santos, en cual participan las niñas generalmente. Consiste en una calabaza o tapara seca y vacía a la que se le atraviesa un cilindro de madera parecido al que se coloca en las maracas el cual, al sobresalir en uno de sus extremos, permite el baile de la zaranda, también llamada en algunas regiones “zumbadora” pues, al practicarle un pequeño orificio en uno de sus laterales, cuando gira el aire que penetra en ella emite un sonido característico. Con respecto a este juego no se encuentran antecedentes europeos y algunos autores sostienen que es un juego de procedencia indígena, especialmente del Amazonas.

Otras costumbres de la Semana Santa

Viacrucis viviente

 

Existen otras costumbres de la Semana Santa no tan conocidas. La misteriosa Procesión del Silencio es una de ellas y se realiza en Caracas, Mérida, Maracaibo y Valencia entre otras ciudades de Venezuela. En ella los participantes caminan en absoluto silencio, creando una atmósfera de solemnidad y reflexión. Una práctica llena de simbolismo que se realiza en iglesias venezolanas durante la Semana Mayor es la denominada Misterios del Sepulcro, la cual tiene sus raíces en las representaciones teatrales religiosas que se remontan a siglos atrás y que surgieron como una forma de enseñar y conmemorar los eventos de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.

Los siete potajes es una tradición del estado Apure y consiste en la preparación de platos típicos de la entidad incluyen diversos dulces, buñuelos, masato, pisillo de chigüire, pescado y salpreso, un tipo de carne de res llamado así por ser seco y salado a la vez.

En Villa de Cura, estado Aragua, se acostumbra liberar a los presos de delitos menores cuando pasa la procesión del Miércoles Santo, mediante un ritual que consiste en sacarlos a la calle descalzos y amarrados con cabuyas para ser liberados en el momento en que pasa el Nazareno.

 

 

Con información de Venezuela News, Holy Week Europe y Diario 2001.

Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano 2004-2007 (Varios títulos), Instituto del Patrimonio Cultural, Caracas, 2005 al 2008.


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