Un reciente análisis afirma que los milmillonarios del mundo agotaron su parte del presupuesto mundial de carbono en sólo 10 días del 2025. Este 1% compuesto por unos 77 millones de personas ya ha consumido su cuota de CO2 que se puede añadir a la atmósfera sin que el calentamiento mundial supere los 1,5 °C, revela la organización Oxfam Gran Bretaña (Oxfam GB).
El alarmante hito, denominado por la organización “Día de los Contaminadores”, subraya cómo el colapso climático es impulsado de manera desproporcionada por los súper ricos, cuyas emisiones superan con creces las del resto de los habitantes del planeta. Por ejemplo, a alguien de la mitad más pobre de la población mundial le tomaría casi tres años, uno 1022 días, agotar su parte del presupuesto global anual de carbono.

Fotografía de El Salto (galicia, España)
Titulado “La desigualdad de las emisiones de carbono mata” el informe de Oxfam rastrea las emisiones de aviones privados, súper yates e inversiones contaminantes, y detalla cómo los súper ricos están alimentando la desigualdad, el hambre y la muerte en todo el mundo. Entre otras alarmantes conclusiones, el análisis muestra que solo 50 de los superricos del mundo producen más carbono en menos de tres horas que el británico promedio en toda su vida.
El futuro del planeta pende de un hilo mientras a los ricos se les permite seguir desperdiciando las oportunidades de la humanidad con inversiones contaminantes y lujosos estilos de vida. Mientras el 1 % más rico es responsable de más del doble de contaminación de carbono que la mitad más pobre de la humanidad, son las personas que viven en la pobreza y que menos han hecho para causar la crisis climática, las que están experimentando sus impactos más peligrosos.
Amenaza a la vida en el planeta

Dicho informe fue publicado en el contexto de la COP29 (Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático), llevada a cabo del 11 al 22 de noviembre de 2024 en Bakú, Azerbaiyán, marcada por el creciente miedo a la aceleración de la crisis climática.
Si las emisiones actuales siguen a este ritmo, el presupuesto de carbono se agotará en unos cuatro años. Ahora bien, si todas las personas del planeta generasen tantas emisiones como el 1 % más rico el presupuesto de carbono restante se acabaría en menos de cinco meses. Más grave aún, si generasen tantas emisiones como las que ocasionan los aviones privados y los yates de lujo del milmillonario promedio el presupuesto se agotaría en solo dos días.
Así, las inversiones contaminantes y juguetes de lujo no solo son un símbolo de exceso, sino también una amenaza directa para el planeta y su población, ha expresado el director ejecutivo de Oxfam Internacional, Amitabh Behar. Sus excesos provocan hambre y desigualdad, y ponen vidas en riesdo. Contaminación y codicia desmesurada agravan la amenaza al futuro de la gran familia humana.
Multimillonarios hacen imposible limitar el calentamiento

Para limitar el calentamiento global a 1,5 grados Celsius, el 1% más rico debe reducir sus emisiones per cápita en un 97% para 2030. Sin embargo, las proyecciones actuales indican que solo disminuirán un 5 %. En tanto, las personas con menores ingresos enfrentan los impactos más severos del cambio climático, como calor extremo, inundaciones y mala calidad del aire, entre otros, aunque son las que menos contribuyen al problema.
El presupuesto de carbono utilizado por Oxfam GB se basa en estimaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), las cuales indican que, para mantenerse bajo el límite de 1,5 grados Celsius, el presupuesto total disponible sería de 24 gigatoneladas de dióxido de carbono equivalente hasta 2030. Es decir, un promedio anual de 2,1 toneladas métricas de CO2e por persona, considerando una población de 8.500 millones.

Mientras una persona de la mitad más pobre necesitaría más de mil días para agotar su parte del presupuesto, el análisis muestra que el estilo de vida de este privilegiado grupo multiplica exponencialmente este promedio, evidenciando una disparidad extrema en el consumo de recursos y en el impacto ambiental.
Por ejemplo, según otro informe de Oxfam GB, 50 milmillonarios realizaron 184 vuelos en jets privados en un solo año, generando emisiones equivalentes a lo que una persona promedio emitiría en 300 años. Además, el uso de yates privados por parte de este grupo generó emisiones comparables a lo que una persona promedio emitiría en 860 años. Este tipo de consumo es altamente contaminante y no genera beneficios económicos o sociales significativos.
Inversiones contra el planeta

Fotografía de Reuters
También indica el mencionado estudio que cerca del 40 % de las inversiones de los milmillonarios se destinan a industrias muy contaminantes, como el petróleo, la minería, el transporte y el cemento. La cartera de inversión es casi el doble de contaminante que una inversión en el índice S&P 500. En cambio, si destinasen su dinero a fondos de inversión bajos en emisiones de carbono, las emisiones derivadas de sus inversiones podrían ser 13 veces menores.
Además, el análisis hace una estimación de los cambios en la producción económica a través del Prodcuto Interno Bruto (PIB), las variaciones en el rendimiento de los principales cultivos (incluyendo maíz, trigo y soja, los cuales se encuentran entre los cultivos más comunes del mundo), y las muertes adicionales debido a los cambios en las temperaturas que se pueden atribuir a las emisiones de los más ricos.

Por otra parte, de acuerdo a la Agencia Internacional de las Energías Renovables, si se invirtiera en este tipo de energías y en medidas de eficiencia energética, en 2030 la riqueza de los superricos podría haber cubierto el déficit de financiamiento entre lo que los Gobiernos han prometido y las medidas necesarias para limitar el calentamiento global a 1,5 ⁰C.
Los países ricos continúan desantendiendo los llamados a la reparación mientras activistas climáticos exigen que los países del Norte global destinen a los países del Sur global un mínimo de cinco billones de dólares anuales en financiación pública “como anticipo de su deuda climática” con sus pueblos y comunidades, dado que éstos son los menos responsables de la emergencia climática, y resultan los más afectados.
Crisis de justicia climática

Más emisiones de carbono generan en 90 minutos los milmillonarios que una persona promedio en toda su vida, un exceso refleja un profundo desequilibrio en la responsabilidad climática global y evidencia una crisis de justicia climática que requiere acciones inmediatas.
La responsabilidad de las emisiones globales refleja una tendencia histórica: el 1% más rico fue responsable del 15,9% de las emisiones globales en 2019, mientras que el 50% más pobre contribuyó con solo el 7,7%. Desde 1990, este patrón se ha mantenido, con el 1% acumulando el 23% de todas las emisiones, frente al 16% generado por la mitad más pobre.

Es esencial que los gobiernos implementen políticas más equitativas, como impuestos a los lujos contaminantes, además de aumentar significativamente el financiamiento para la adaptación climática en los países más vulnerables. Solo a través de un esfuerzo global conjunto se podrá garantizar un futuro sostenible.
Un vistazo a los gastos de los milmillonarios

El cálculo medio de emisiones derivadas de las inversiones de 50 de milmillonarios supera en 340 veces las emisiones generadas conjuntamente por sus aviones privados y yates. Mediante estas inversiones ejercen una gran influencia en algunas de las mayores empresas del mundo y están llevando al planeta al borde del colapso climático.
Solo los dos aviones privados de Jeff Bezos pasaron cerca de 25 días en el aire en 12 meses, emitiendo el mismo volumen de carbono que generaría un trabajador promedio de Estados Unidos en 207 años. Carlos Slim, por otra parte, realizó 92 viajes en su avión privado, el equivalente a dar la vuelta al mundo cinco veces.
La familia Walton, heredera de la cadena de supermercados Walmart, posee tres yates de lujo que, en un año, generaron una huella de carbono equivalente al total de emisiones que producen aproximadamente los 1714 trabajadores y trabajadoras de las tiendas Walmart.
Evolución negativa

Desde 1990, las emisiones del 1 % más rico han provocado una caída de 2,9 billones de dólares en la producción económica mundial. Los países más afectados son aquellos que han contribuido en menor medida a la crisis climática. En los de renta baja y media-baja, el PIB acumulado sufrirá una reducción de aproximadamente un 2,5 % entre 1990 y 2050. En el sur y el sureste de Asia y en el África subsahariana, disminuirá un 3 %, un 2,4 % y un 2,4 %, respectivamente. En contraste, los países de renta alta se beneficiarán económicamente.
Oxfam desglosa, en su informe, tres áreas consideradas críticas en las que las emisiones generadas por el 1 % más rico de la población mundial desde 1990 están teniendo – y se espera que sigan haciéndolo – consecuencias devastadoras.
Dichas emisiones han ocasionado pérdidas de cosechas que podrían haber proporcionado alimentos suficientes para 14,5 millones de personas al año entre 1990 y 2023. Esta cifra ascenderá a 46 millones de personas al año entre 2023 y 2050, y afectará especialmente a América Latina y el Caribe, con nueve millones de personas al año desde ahora hasta el 2050. Por otra parte, se calcula que para el año 2120 el 78 % de las muertes adicionales debido al calor extremo se producirán en países de renta baja y media-baja.
Los países ricos han incumplido su compromiso de aportar 100.000 millones de dólares al año por financiación climática. Y Oxfam sigue advirtiendo que el coste del calentamiento global continuará aumentando, a menos que los más ricos reduzcan sus emisiones de forma radical.
Inaplazable llamado

Fotografía tomada de El Guardián, Costa Rica.
Ante estos datos, la organización propone impuestos a inversiones y lujos contaminantes, como jets privados y súper yates. La organización calcula que, solo en el Reino Unido, un impuesto justo podría haber generado en 2023 hasta £2.000 millones (2.440 millones de dólares) para ayudar a generar fondos vitales para la acción climática. Además, un reciente sondeo de Oxfam mostró que la mayoría del público británico respalda impuestos más altos sobre aviones privados y súper yates para ayudar a abordar la crisis climática.
Mediante un impuesto a la riqueza de los millonarios y milmillonarios podrían recaudarse al menos 1,7 billones de dólares anuales, y un impuesto adicional que grave las inversiones en actividades contaminantes podría recaudar 100.000 millones de dólares más.

En la pasada COP29 los países más ricos ofrecieron 250.000 millones de dólares para apoyar a los países de bajos ingresos en la acción climática, una cifra muy por debajo de los 1,3 billones de dólares anuales que se requieren para 2030. Este déficit subraya la falta de compromiso y justicia climática por parte de los principales emisores históricos.
Desde hace mucho tiempo el actual sistema económico que apunta a aumentar las fortunas de multimillonarios a través de la extracción y el consumo a cualquier precio, socava un futuro verdaderamente sostenible para todos. Los Gobiernos deben comprometerse a garantizar que los superricos asuman su responsabilidad frente a la crisis climática y comiencen a esforzarse para cumplir la meta de reducción de emisiones.
Con información de Oxfam I, Oxfam 2 y Ecoinventos
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