Inicio DestacadasParque Nacional Turuépano, santuario de manglares y manatíes

Parque Nacional Turuépano, santuario de manglares y manatíes

Humedal único del estado Sucre en Venezuela

por Haiman El Troudi
0 comentarios
Parque Nacional Turuépano, santuario de manglares y manatíes

El Parque Nacional Turuépano se encuentra en el extremo oriental del estado Sucre, hacia el sur de la Península de Paria y al norte del Río San Juan, en las llanuras deltaicas y planicies cenagosas marinas de los municipios Benítez, Cajigal, Libertador y Mariño.

Decretado parque nacional el 5 de junio de 1991, este exuberante espacio natural protegido alberga uno de los sistemas de manglares más extensos y mejor conservados de Venezuela. La diversidad de formaciones de manglar y el gran tamaño alcanzado por los individuos, hasta 45 metros de altura, lo hace único en el país.

Parque Nacional Turuépano, santuario de manglares y manatíes

Fotografía Manuel Tineo (IG @tineophoto

Con una superficie de 72.600 hectáreas ocupadas por manglares, turberas morichales y bosques inundables, un paisaje que ha sido modelado por la interacción entre el mar Caribe, los ríos que desembocan hacia el Delta del Orinoco y las planicies de relleno fluvio-marino, el Parque Nacional Turuépano es un refugio de biodiversidad muy importante.

Además de las diversas especies de mangle, protege una de las poblaciones más grandes de manatí del caribe (Trichechus manatus) y de otras especies amenazadas como el perro de agua o nutria gigante (Pteronura brasiliensis) y la nutria o perro de agua pequeño (Lontra longicaudis). Otra característica relevante es que este parque constituye una zona de paso de aves migratorias como el playero alliblanco (Catoptrophorus semipalmatus o Tringa semipalmata) y ha sido reconocida como una de las reservas más importantes de aves acuáticas en Venezuela.

Vegetación diversa y una robusta población de manglares

Parque Nacional Turuépano, santuario de manglares y manatíesDestacan en el Parque Nacional Turuépano sus densos bosques de manglar, donde predominan asociaciones de mangles rojos (Rhizophora mangle, R. racemosa y R. harrissonni y R. mangle); mangle negro o prieto (Avicennia nítida); mangle blanco Laguncularia racemosa) y mangle botoncillo (Conocarpus erectus).

Los manglares ocupan 37.394 hectáreas del área protegida, un 50%, y aproximadamente un 5% de la superficie de este ecosistema en Venezuela. La diversidad de bosques monoespecíficos y mixtos mangle que alberga, así como el gran tamaño de los individuos, de hasta 45 m de altura, hacen de esta ABRAE (Área Bajo Régimen de Administración Especial) la reserva más extensa y única de nuestro país.

Parque Nacional Turuépano, santuario de manglares y manatíes

Caño Ajíes

También están presentes en el parque formaciones vegetales pantanosas propias de las turberas, grandes extensiones de agua donde se desarrollan suelos orgánicos que sirven de sustrato a herbazales (dominada por helechos, siendo el más común Nephorolepis cordifolia, conocido como serrucho); morichales y bosques con especies como el moriche (Mauritia flexuosa), chaguaramo (Roystonea oleracea), palma corioco (Astrocaryum gynacanthum), palma píritu (Bactris piritu), cedro (Cedrela odorata), ceiba (Ceiba pentandra) y bucare (Eritrina spp).

Por otra parte, en las planicies cenagosas, que son llanuras de colmatación (relleno) marina o fluvio marina inundadas casi de forma permanente, dominan las Ciperáceas: juncos, papiros y cortaderas, entre otras.  Mientras que en las marismas, localizadas cerca de la costa de los caños y van disminuyendo en la medida en que aumenta la importancia de los ríos, los manglares son sustituidos por selvas ribereñas y son comunes especies como el drago (Pterocarpus officinalis), peramán (Symphonia globulifera), el cacao de agua (Pachira aquatica), el chaguaramo (Roystonea venezuelana), los bucares (Erythrina sp), el apamate (Tabebuia pentaphila), el jobo (Spondias bombin) y el jabillo (Hura crepitans.)

Refugio del manatí y otras especies amenazadas

Parque Nacional Turuépano, santuario de manglares y manatíes

Manatí del Caribe (Trichechus manatus)

La fauna del Parque Nacional Turuépano también es diversa como su flora. Es un importante refugio de poblaciones del manatí del Caribe (Trichechus manatus), especie catalogada como vulnerable a escala global y en peligro crítico en Venezuela, y emblema del área protegida.

Otras dos especies emblemáticas de Turuépano son el perro de agua o nutria gigante (Pteronura brasiliensis) y la nutria o perro de agua pequeño (Lontra longicaudis). Se registra, además, la presencia de la danta (Tapirus terrestris); el mono araguato (Alouatta seniculus); el mono gris (Cebus nigrivittatus); el chigüire (Hydrochoerus hydrochaeris); el oso hormiguero sedoso (Cyclopes didactyla) y animales carnívoros asociados a zonas inundables.

Parque Nacional Turuépano, santuario de manglares y manatíes

Nutria o perro de agua pequeño (Lontra longicaudis). Fotografía de Carla Antonini publicada en Wikipedia.

Las aves encuentran en Turuépano un sitio clave de nidificación y descanso. Se han reportado para el parque 99 especies distribuidas en 35 familias, con especies como la corocora roja (Eudocimus ruber) y el pato real (Cairina moschata), con abundancia de poblaciones; el gavilán de manglar (Buteogallus aequinoctialis), extinto en otras zonas del país y restringido al oriente del país, y la llamativa guacharaca de agua o chenchena (Opisthocomus hoazin).

No podemos olvidar la importancia del parque como zona de paso de aves migratorias, entre las que destacan el chorlo real (Numenius phaeopus) y el playero aliblanco (Catoptrophorus semipalmatus o Tringa semipalmata), por lo Turuépano es considerado como una de las áreas más importantes para la conservación de aves acuáticas en Venezuela, con 69 especies reportadas

La Nutria gigante, una especie única en Suramérica

Perro de agua o nutria gigante (Pteronura brasiliensis)

Entre los reptiles destacan la baba (Caiman crocodilus), la anaconda (Eunectes murinus), el caimán de la costa (Crocodylus acutus) y el caimán del Orinoco (Crocodylus intermedius), todos sensibles a la degradación de los humedales. Aunque la literatura resalta especies amenazadas más que endemismos estrictos, el parque forma parte de un mosaico de humedales costeros y deltaicos donde se concentran poblaciones únicas de estas especies a escala nacional.

Atractivos turísticos del Parque Nacional TuruépanoParque Nacional Turuépano, santuario de manglares y manatíes

Los principales atractivos turísticos de Turuépano están ligados a sus paisajes acuáticos y a la observación de fauna.  Resaltan las islas y caños estuarinos que desembocan en el Golfo de Paria, siendo los más importantes el Guariquén, Ajíes, Turuépano, La Laguna, Guarapichito y La Palma. De estos, el Caño Guariquén es el más grande con 50 km de largo y un ancho promedio de 2 km.

Caño Viejo y Laguna Blanca son dos de los puntos más conocidos, por la presencia de aves acuáticas, el entramado de canales entre manglares y la posibilidad de navegar en embarcaciones pequeñas. El visitante puede experimentar la transición entre aguas dulces y salobres, con escenarios que cambian entre túneles verdes de mangle y espejos de agua abiertos.

Parque Nacional Turuépano, santuario de manglares y manatíes

Oso hormiguero sedoso (Cyclopes didactyla). Fotografía de TNC Latinoamérica

La sensación de aislamiento, la ausencia de grandes infraestructuras y el carácter casi intacto de los humedales convierten a Turuépano en un destino atractivo para quienes buscan turismo de naturaleza y fotografía de paisajes. Además, su ubicación cercana a comunidades pesqueras del oriente de Sucre facilita combinar la visita al parque con rutas culturales y gastronómicas en la costa.

Observación de aves y otras actividades

Parque Nacional Turuépano, santuario de manglares y manatíes

Playero aliblanco (Catoptrophorus semipalmatus o Tringa semipalmata), ave migratoria. Fotografía Audubon de Venezuela.

En Turuépano se pueden realizar paseos en bote por caños y lagunas, guiados por pobladores locales, para la observación de aves, mamíferos acuáticos y la vegetación de manglar. El recorrido por sectores como Caño Viejo, Laguna Blanca y otros canales secundarios permite avistar garzas, chenchena, cormoranes, además de ocasionales manatíes en zonas tranquilas.

También es un espacio apropiado para actividades de educación ambiental y turismo científico, ya que sus ecosistemas de marismas y turberas resultan ideales para estudios de aves, peces, reptiles y dinámica de humedales. La pesca artesanal se practica en los alrededores y en algunos sectores internos, aunque requiere regulación para evitar impactos sobre poblaciones sensibles.

Parque Nacional Turuépano, santuario de manglares y manatíes

Guacharaca de agua o chenchena (Opisthocomus hoazin)

Están prohibidas la cacería, la pesca comercial, la extracción de flora y fauna, el vertido de contaminantes, competiciones deportivas masivas y el uso de armas o bebidas alcohólicas dentro del parque. Las sesiones de fotografía o filmación con fines comerciales requieren autorización previa del Instituto Nacional de Parques  (Inparques).

Amenazas que enfrenta Turuépano

Pese a su importancia ecológica, el parque enfrenta presiones crecientes. Entre las principales amenazas se encuentran la cacería ilegal de fauna, en particular del manatí  a pesar de quese encuentra protegido por la Ley Protección a la Fauna Silvestre desde 1970, y el Plan de Acción para la Conservación de los Mamíferos Acuáticos de Venezuela: delfines de agua dulce, nutrias y manatíes 2017- 2027; así como de otros mamíferos asociados a los ríos y caños. También se reportan impactos por actividades de pesca no regulada y expansión de prácticas agrícolas en la periferia del parque.

Otra fuente de presión son los derrames de hidrocarburos y la contaminación asociada a actividades petroleras y de transporte marítimo en la región oriental, que afectan periódicamente ecosistemas costeros como Turuépano, Morrocoy y Ciénagas de Juan Manuel. Estos eventos reducen el oxígeno disuelto en el agua, alteran la calidad de los sedimentos y provocan pérdida de biodiversidad por asfixia y bioacumulación de contaminantes.

Medidas de conservación

Parque Nacional Turuépano, santuario de manglares y manatíes

Corocora rojas (Eudocimus ruber)

Los diagnósticos sobre Turuépano subrayan la necesidad de reforzar el manejo del parque, con mayor vigilancia, control de la cacería y programas de educación ambiental dirigidos a comunidades ribereñas.

Entre las medidas propuestas destacan el fortalecimiento del personal de guardaparques, la mejora de la coordinación entre instituciones ambientales y el impulso de proyectos de turismo de naturaleza que generen incentivos económicos para cuidar el ecosistema. Asimismo, se plantean estudios y acciones de monitoreo de la calidad del agua, de las poblaciones de manatí, el perro de agua, caimanes y aves acuáticas.

El Parque Nacional Turuépano es un refugio de especies amenazadas y humedal estratégico para la regulación hídrica y la protección de las costas frente a eventos extremos. Protege una de las más importantes reservas de bosques de mangle de Venezuela, así como otras formaciones vegetales pantanosas. Alberga una fauna diversa que incluye al manatí, su especie emblemática, y al perro de agua, ambos en peligro. Si bien se desarrollan varias iniciativas académicas y de organizaciones civiles que continúan documentando su biodiversidad y los impactos que la afectan, es necesaria una gestión más efectiva y sostenida para preservar este espacio natural.

 

Con información de Inparques, Turismo estado Sucre, ParksWatch y Key Biodiversity Areas


No te pierdas

Conoce cuáles son los 45 parques nacionales de Venezuela

Parque Nacional Península de Paria, exuberante y único

Parque Nacional Mochima, encuentro del mar y la montaña

La Fosa de Cariaco enfrenta al enigma y la ciencia

Venezuela, tierra de humedales

Deje un Comentario


Si continuas navegando en esta web, aceptas el uso de las cookies Acepto Leer Más

Política de Cookies y Privacidad